Wednesday, November 7, 2018

home(t)raveling 2.0: semana 70.

home(t)raveling without moving*...

sospechosos habituales, tal vez, pero ¡sospechosos anónimos y felices!
Parece mentira, pero hace ya 1 mes que de 2 hemos pasado a ser 3. Un cerrar y abrir de ojos. Un mes. Si bien la vida sigue por fuera y por los alrededores, acá dentro algo se ha detenido. Pasan coches por la calle y gatos por el jardín. Wallis y yo, aquí, aguantando la respiración. Escuchando y mirando hacia un lado. Hay una cosilla de 4 kilitos y ojos inmensos que ha declarado la huelga general aquí en Un(t)raveling. Cerrado porque sí. Y porque ella puede. Hace pues 5 semanas ya que no hay chantier de casa, ni traducciones, ni veterinaria. Ni leyes, ni nada, nomás nuestro amor. Y qué bien sienta! 6 ojos perdiéndose los unos en los otros y reciprocamente. 7 días a la semana. Tocan ahora el 8 y el 9 pero ya pierdo la cuenta. Quería llegar a 10, pero ¿para qué**? ¿Qué os voy a contar? Lo hablamos y llegamos a la siguiente conclusión: Wallis & Futuna no compartirán fotos de Tonga en línea. Respetarán su derecho al anonimato y la ausencia digitales, hasta que lo decida y elija ella. F-ck Inst---am! Por lo tanto, aquí está la única imagen que filtrará: un auto-retrato de nuestro primer día juntos, en la maternidad. Esta y la foto de la llegada que ya subimos al principio. Y punto.

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AHORA LA PRIORIDAD NO ES LA OBRA. NI ES LA OBRA EL LUGAR DONDE QUEREMOS ESTAR.


(pero alguna cosilla se ha ido haciendo 'solita' igualmente. ejem...

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nuestro nido sicodélico, a punto de ser abandonado para uno más bebé-friendly.
Primero de todo, hemos tenido que colocar un suelo de obra provisional en la ruina de la planta dos, para poder circular y trabajar. El objetivo: aislar el techo por debajo, antes del invierno y en toda la casa (mitad vivienda y mitad ruina, ya que son estructuralmente unidas y comparten cerchas y cubierta; y ya que a medio largo plazo, queremos hacer de la ruina un espacio habitable también. Gracias a un dossier de ayuda para mejoras de la eficiencia energética de viviendas antiguas, nos dieron (las diez) una subvención para financiar parte del aislamiento (techo y ventanas). Eso, con una condición, que en realidad son dos: aportar un aislamiento mínimo de R=6,5 - lo que es bastante. Para lograrlo con material ecológico, nos supone poner una capa de unos 30 centímetros de fibra de madera (con espuma de poliuretano, sería poco menos de la mitad pero sería poliuretano, claro). Supone un reto para colocar esto debajo del techo, con guías y perfilería para pladur bastante separadas de las vigas. Y la segunda condición para que te conceden la ayuda - y esa es la buena noticia - es que tienes que hacer realizar el trabajo por profesionales certificados, cosa que nos iba muy bien en este momento en concreto. Y que hacía que el reto no era para nosotros, sino para ellos. Je je. En fin, nosotros pusimos los cafés y el suelo provisional sobre las bigas existentes. Futuna decidió reforzarlas a lo grande, con una veintena de puntales repartidos entre la primera planta y la planta baja, para reenviar todo el esfuerzo sobre ellas hacia el suelo. Parecía esto una selva de hierro. Muy impresionante la imagen, ¡y muy impresionante la red local de préstamo de material, trueque y solidaridad entre auto-constructores! Todos estos puntales a cambio de sonrisas, de echar una mano en otras obras o a cambio de otros materiales y herramientas que nosotros teníamos para prestar. En fin, una vez montado el suelo ese, y una vez comprobado que aguantaba e iba a aguantar, solo quedaba disfrutar del espectáculo. Qué facil resulta hablar de algo que no has tenido que hacer! Ellos vinieron, vieron y vencieron. Fotos:

un clásico tríptico: antes, durante y después, con los primeros puntales, que iba colocando a medida que avanzaba ; y el work in progress.

¡Ah, no! Esperen... También fue necesario petar todo el falso techo de las dos habitaciones de esta misma planta dos: una es la "sicodélica" en la que nos instalamos y vivimos estos maravillosos 17 meses (menos los de invierno); la otra fue un trastero desde los inicios... y hasta que la tuvimos que vaciar repentinamente porque entraba agua desde la cubierta y los obreros que iban a aislar tuvieron que dejarla a cielo abierto de un día para otro. Entonces, quitar los falsos techos de cuadrados de yeso gruesos y pesados, colgados con alambre de unas pequeñas vigas llenas de clavitos y juntados con más yeso. Kilos y kilos de mie--- para bajar y sacar, de polvo para barrer, de madera para serrar (alguna) o almacenar y reusar (la mayoría). Pero pudimos, es lo importante. Y de repente, una mañana de octubre: estaban aquí, estaba todo listo y se ponían a trabajar mientras Futuna iba a descansar... ¿Sí?

intervención a cielo abierto, antes de quitar el falso techo ; placas de yeso fuera, quedan las viguetas ; bajo techo limpio y listo!

¡Ah, no! Esperen... Ya que no se podían aprovechar los conductos de chimeneas (demasiado estrechos para la normativa actual de seguridad incendio) y puesto que las chimeneas eran un punto doblemente débil (de fugas de agua desde la cubierta y de pérdidas de calor), decidimos condenarlas. Quitando la parte exterior, de obra, para reponer cubierta de tejas y membrana impermeable, sin discontinuidad. Y petando también parte de los conductos interiores, para que colocaran aislante en toda la superficie del techo, sin rupturas ni puentes térmicos. ¡Alehop! Más escombros para sacar y más polvo para barrer... Finalmente, para no quedarse corto, Futuna también decidió eliminar el tabique de ladrillo entre las dos habitaciones de esta planta. No que no quieramos dos habitaciones allí, pero una pared de ladrillo pesa mucho, mucho, mucho. Ya había quedado debilitada al quitar los falsos techos y se tenía que rebajar todavía más en un extremo para pasar el aislante. Pero además, last but not least, esta pared era doble: dos tabiques paralelos separados por unos 25 cm, hechos así para ¡esconder la cercha! Vale que eso son modas y las modas van a épocas. Pero a ver: matarse a montar dos tabiques de ladrillo para esconder un pe'azo cercha hecho con amor y con unos pe'azo vigas, vaya barbaridad... En mi casa, una cercha así sería el centro de la habitación, y todo se organizaría a su alrededor. Tiempos, formas de pensar, colores, gustos... En fin, pasen y vean:

petnado el conducto de ximenea, reventando la habitación sicodélica (lástima del papel de pared!) y... revelando el secreto ibérico madérico.


Voilà. Les parecerá poco
pero en este contexto,
ya fue muchísimo.
Y eso es todo!
Besos mil,
W.T.F.

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* Y por supuesto, el temazo que todos esperábamos febrilmente... aquí lo tienen. No ha envejecido na' de na'!


** Que ¿para qué? Pues para hacerle la introducción a la María Jimenez, que igualmente ha encontrado el lugar y el momento idóneos para entrar y cantar su canción...