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Wednesday, May 22, 2019

home(t)raveling 2.0: semana 99

(madre del amor hermoso, ¡ya van 99 semanas!)


Y nos quedan poquitas para celebrar 2 años (que son 104 semanas) de locura. A estos se les pueden restar unos... ¿10 días? en concepto de descanso/desconexión/vacaciones. Pues a lo mejor ni eso. Bueno, el tema no es quejarse ni lamentar nada: el tema es que hemos atacado (¡al fin!) un pedazo de obra que no es muy grande pero nos daba tanta pereza como pesadillas: el rellano de la planta baja, a pie de escalera. El centrísimo de la casa, vamos.

rellano y despensa - junio 2017 ; despensa - enero 2018 ; "cocina" - marzo 2018 ; puerta del cuarto de baño y rellano - febrero 2019. 

Hizo de cocina durante el primer invierno (foto 4). Fue zona de almacenaje de cosas, cajas, zapatos, herramientas varias, 'pongos' en tránsito y trastos sin lugar asignado. Sobre todo, es un punto de circulación estratégico y un complejo carrefour (foto 6): conecta la salita con la escalera (foto 1), la planta baja con las habitaciones, la vivienda con la ruina. Aquí está la despensa debajo de la escalera (fotos 2 y 3) y aquí está el cuarto de baño de abajo (el único punto de agua de la casa entre agosto 2017 y abril 2018). Por allí se cruza lo más sucio de la obra con lo más limpio de la casa... Así que teniendo la planta primera y la salita más o menos acabadas y libres de polvo, seguir con este espacio sin tocar daba rabia, pero la perspectiva de destrozarlo y ensuciar todo otra vez daba pánico.

Y pues, miren: ¡ya está hecho! Bueno, primero, empezamos con la despensa debajo de la escalera el invierno pasado, justo después de noche vieja. Limpiamos, enyesamos y montamos estanterías y almacenamiento de palets*. Por lo demás, las choses sérieuses empezaron en marzo de este año (acá el post correspondiente), cuando decidimos refrescar y pintar la escalera. Fue la señal de "ahora o nunca" para quitar este último falso techo de lattis plâtré (listoncitos muy finitos clavados en las vigas y rebozados a mano con yeso...). Quitarlo es muy fácil, miren:

una vez quitado el falso techo: ¡qué bonito se ve el parquet de la primera planta por debajo! (y qué sanas están las vigas, fiuu!)

El siguiente paso fue recuperar con mortero la parte superior de las paredes que quedaba escondida por el falso techo. Para eso, nos ayudaron los maravillosos hermanos C., a los que conviene dar aquí las gracias y las muchas gracias. También fue necesario limpiar, cepillar y lijar las vigas y la parte de debajo del parquet, para luego tratarlos.

render hiper-mega-pro de nuestra visión de futuro para el cuartito de baño.
Como habrán notado los más observadores en la tercera foto de arriba, desaparecieron en el proceso unos 60 centrímetros de la parte alta de la pared del cuarto de baño! Decidimos rebajarle el techo por 3 (buenas y sencillas) razones:
1- al ser tan alto, hace un frío terrible en este cuartito de baño en invierno; bajándole el techo a 2,20m más o menos, supone un volumen mucho menor que calentar,
2- al haber ahora un nuevo cuarto de baño justo encima de este, no queríamos tener un falso techo entre zona húmeda y zona húmeda, acumulando agua de mojar el suelo del de arriba y agua de condensación del de abajo y empapándose. Crear una lamina de aire entre los dos cuartos lo mantiene todo más seco y sano,
3- al abrir un pequeño altillo allí, le damos sensación de más espacio al rellano y, de paso, podemos almacenar unas pocas cajas, cosas o trastos...

Rematamos la pared de ladrillos con un listón de 5x8cm, sobre el cual vendrán a apoyarse 4 listones iguales (todos recuperados del falso techo de las habitaciones de la segunda planta), que recibirán el techo de pladur + capa impermeable por debajo y unos tablones de OSB por arriba. Y ya que hacíamos un poco de relooking de esta zona, recuperaremos espacio de rellano también haciendo la puerta del baño corredera y quitando la bañera vieja y el bidet, para un cuarto al estilo wet room. Como eso seguramente tardará unos meses más, os dejamos aquí un boceto de aquellos hechos con MS Paint, porque eso vale más que 1000 palabras, ¿verdad? Y debajo, este etapa intermedio:

la perspectiva con profundidad, la promesa de un baño calentito y el espacio de almacenamiento en porvenir!

Luego todo pasó de repente... bueno, porque así lo cantan, pero en la realidad de la vida real, tardamos un par de meses en: reseguir la base de las vigas con listones pequeños (3x3cm, reciclados de la cubierta) ; insertar debajo del parquet unos colchones de fibra de madera de 35mm para aislar minimamente el ruido de pisadas de arriba (no se trataba de aislar acústicamente, sino de hacer el sonido un pelín más mate, eh) ; luego, para cubrir la fibra de madera, recortar y colocar paneles de OSB de 15mm ; cosa que implicó petar "un poco" de pared para desplazar "un poco" de electricidad que molestaba para luego volver a cerrar estos agujeros con "un poco" de mortero adesivo y volver a lijar y allanarlo bien todo "un poco" ; luego juntar todas las uniones viga-OSB, OSB-pared y OSB-OSB, hasta tener un acabado limpito. Y finalmente, lijar todo esto a 120, dejar el OSB fino fino y las vigas limpias limpias ; pintar el techo de blanco mate y darle a estas vigas a la vista un buen sorbo de nuestra mezcla mágica de aceites de lino, terebentina y esencial de cítricos que nutre y protege. Esas cositas de nada resumidas en 6 imágenes, quedan así:

fibra de madera, membrana anti-condensación, osb ; falso hecho casi techo ; juntas para lijar ; a medio pintar y... ¡el resultado acabado!

Lo que a vosotros, no lo sabemos. Pero a nosotros nos encanta nuestro rellano nuevo. Se ve más grande, claro y diáfano. Molará mucho el pequeño altillo para guardar pongos. Y estas vigas han salido a la luz con mucha dignidad después de tantos años escondidas y muertas de asco. También está más ordenado y más vacío todo, pero eso podría no durar demasiado. Ya veremos... Claro, lo que no os contamos pero quedaba implícito, es la cantidad de veces que hubo que barrer, y fregar, y barrer, y fregar, y barrer, y fregar, y barrer, y fregar, y barrer, y fregar, y barrer (cada noche de cada día tras acabar la obra del día), para que el polvo y la suciedad no invadiesen toda la casa.

ahora, lo gordo de la primera fase de obra está hecho y podemos celebrar el segundo aniversario como corresponde!
-  escribo esto medio incrédulo y llorando de alegría, o casi -


Ya está para hoy.
Ahora a descansar y...
a trabajar un poco! Besos y abrazos de

los 3 Untras


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*Olivier N-o, si tu nous lis, sache que nos inimitables projets récup' en bois de palettes sont autant d'entraînement et de brouillons qui nous préparent et nous rapprochent de la conception et de la réalisation DU radeau en palettes grâce auquel on pourra venir te rendre visite à La Réunion, sans faire exploser notre empreinte carbone. Plane-free since 2016. Eh ouais, mec! Alors patience, on arrive...


Wednesday, November 7, 2018

home(t)raveling 2.0: semana 70.

home(t)raveling without moving*...

sospechosos habituales, tal vez, pero ¡sospechosos anónimos y felices!
Parece mentira, pero hace ya 1 mes que de 2 hemos pasado a ser 3. Un cerrar y abrir de ojos. Un mes. Si bien la vida sigue por fuera y por los alrededores, acá dentro algo se ha detenido. Pasan coches por la calle y gatos por el jardín. Wallis y yo, aquí, aguantando la respiración. Escuchando y mirando hacia un lado. Hay una cosilla de 4 kilitos y ojos inmensos que ha declarado la huelga general aquí en Un(t)raveling. Cerrado porque sí. Y porque ella puede. Hace pues 5 semanas ya que no hay chantier de casa, ni traducciones, ni veterinaria. Ni leyes, ni nada, nomás nuestro amor. Y qué bien sienta! 6 ojos perdiéndose los unos en los otros y reciprocamente. 7 días a la semana. Tocan ahora el 8 y el 9 pero ya pierdo la cuenta. Quería llegar a 10, pero ¿para qué**? ¿Qué os voy a contar? Lo hablamos y llegamos a la siguiente conclusión: Wallis & Futuna no compartirán fotos de Tonga en línea. Respetarán su derecho al anonimato y la ausencia digitales, hasta que lo decida y elija ella. F-ck Inst---am! Por lo tanto, aquí está la única imagen que filtrará: un auto-retrato de nuestro primer día juntos, en la maternidad. Esta y la foto de la llegada que ya subimos al principio. Y punto.

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AHORA LA PRIORIDAD NO ES LA OBRA. NI ES LA OBRA EL LUGAR DONDE QUEREMOS ESTAR.


(pero alguna cosilla se ha ido haciendo 'solita' igualmente. ejem...

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nuestro nido sicodélico, a punto de ser abandonado para uno más bebé-friendly.
Primero de todo, hemos tenido que colocar un suelo de obra provisional en la ruina de la planta dos, para poder circular y trabajar. El objetivo: aislar el techo por debajo, antes del invierno y en toda la casa (mitad vivienda y mitad ruina, ya que son estructuralmente unidas y comparten cerchas y cubierta; y ya que a medio largo plazo, queremos hacer de la ruina un espacio habitable también. Gracias a un dossier de ayuda para mejoras de la eficiencia energética de viviendas antiguas, nos dieron (las diez) una subvención para financiar parte del aislamiento (techo y ventanas). Eso, con una condición, que en realidad son dos: aportar un aislamiento mínimo de R=6,5 - lo que es bastante. Para lograrlo con material ecológico, nos supone poner una capa de unos 30 centímetros de fibra de madera (con espuma de poliuretano, sería poco menos de la mitad pero sería poliuretano, claro). Supone un reto para colocar esto debajo del techo, con guías y perfilería para pladur bastante separadas de las vigas. Y la segunda condición para que te conceden la ayuda - y esa es la buena noticia - es que tienes que hacer realizar el trabajo por profesionales certificados, cosa que nos iba muy bien en este momento en concreto. Y que hacía que el reto no era para nosotros, sino para ellos. Je je. En fin, nosotros pusimos los cafés y el suelo provisional sobre las bigas existentes. Futuna decidió reforzarlas a lo grande, con una veintena de puntales repartidos entre la primera planta y la planta baja, para reenviar todo el esfuerzo sobre ellas hacia el suelo. Parecía esto una selva de hierro. Muy impresionante la imagen, ¡y muy impresionante la red local de préstamo de material, trueque y solidaridad entre auto-constructores! Todos estos puntales a cambio de sonrisas, de echar una mano en otras obras o a cambio de otros materiales y herramientas que nosotros teníamos para prestar. En fin, una vez montado el suelo ese, y una vez comprobado que aguantaba e iba a aguantar, solo quedaba disfrutar del espectáculo. Qué facil resulta hablar de algo que no has tenido que hacer! Ellos vinieron, vieron y vencieron. Fotos:

un clásico tríptico: antes, durante y después, con los primeros puntales, que iba colocando a medida que avanzaba ; y el work in progress.

¡Ah, no! Esperen... También fue necesario petar todo el falso techo de las dos habitaciones de esta misma planta dos: una es la "sicodélica" en la que nos instalamos y vivimos estos maravillosos 17 meses (menos los de invierno); la otra fue un trastero desde los inicios... y hasta que la tuvimos que vaciar repentinamente porque entraba agua desde la cubierta y los obreros que iban a aislar tuvieron que dejarla a cielo abierto de un día para otro. Entonces, quitar los falsos techos de cuadrados de yeso gruesos y pesados, colgados con alambre de unas pequeñas vigas llenas de clavitos y juntados con más yeso. Kilos y kilos de mie--- para bajar y sacar, de polvo para barrer, de madera para serrar (alguna) o almacenar y reusar (la mayoría). Pero pudimos, es lo importante. Y de repente, una mañana de octubre: estaban aquí, estaba todo listo y se ponían a trabajar mientras Futuna iba a descansar... ¿Sí?

intervención a cielo abierto, antes de quitar el falso techo ; placas de yeso fuera, quedan las viguetas ; bajo techo limpio y listo!

¡Ah, no! Esperen... Ya que no se podían aprovechar los conductos de chimeneas (demasiado estrechos para la normativa actual de seguridad incendio) y puesto que las chimeneas eran un punto doblemente débil (de fugas de agua desde la cubierta y de pérdidas de calor), decidimos condenarlas. Quitando la parte exterior, de obra, para reponer cubierta de tejas y membrana impermeable, sin discontinuidad. Y petando también parte de los conductos interiores, para que colocaran aislante en toda la superficie del techo, sin rupturas ni puentes térmicos. ¡Alehop! Más escombros para sacar y más polvo para barrer... Finalmente, para no quedarse corto, Futuna también decidió eliminar el tabique de ladrillo entre las dos habitaciones de esta planta. No que no quieramos dos habitaciones allí, pero una pared de ladrillo pesa mucho, mucho, mucho. Ya había quedado debilitada al quitar los falsos techos y se tenía que rebajar todavía más en un extremo para pasar el aislante. Pero además, last but not least, esta pared era doble: dos tabiques paralelos separados por unos 25 cm, hechos así para ¡esconder la cercha! Vale que eso son modas y las modas van a épocas. Pero a ver: matarse a montar dos tabiques de ladrillo para esconder un pe'azo cercha hecho con amor y con unos pe'azo vigas, vaya barbaridad... En mi casa, una cercha así sería el centro de la habitación, y todo se organizaría a su alrededor. Tiempos, formas de pensar, colores, gustos... En fin, pasen y vean:

petnado el conducto de ximenea, reventando la habitación sicodélica (lástima del papel de pared!) y... revelando el secreto ibérico madérico.


Voilà. Les parecerá poco
pero en este contexto,
ya fue muchísimo.
Y eso es todo!
Besos mil,
W.T.F.

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* Y por supuesto, el temazo que todos esperábamos febrilmente... aquí lo tienen. No ha envejecido na' de na'!


** Que ¿para qué? Pues para hacerle la introducción a la María Jimenez, que igualmente ha encontrado el lugar y el momento idóneos para entrar y cantar su canción...



Saturday, September 30, 2017

home(t)raveling: ¡mes tres!

¡Ole! ¡Qué bien! ¡Yujuu! etc. Con una alegría imposible de disimular, les presentamos con imágenes y mucho placer, el estado y el avance del proyecto Home(t)raveling al cumplirse tres meses del inicio de este bonito largo viaje... ¡Vamos!

milagro de la naturaleza: el cortejo del camión de PointP, depositándole al 2c15
los materiales necesarios a la construcción del nido antes de la llegada del frío.
Durante la primera mitad de Setiembre, estuvimos entretenidos con la instalación eléctrica de casa. Antes de eso, habíamos tenido que quitar los falsos techos originales (precioso ejemplo de obra artesanal tradicional con tapetas de madera enyesadas a mano). No fue tanto por unas irrepresibles ganas de pasar horas sudando en un peto integral de Tyvek® con mascarilla, gafas de protección y guantes, subidos en una escalera para arrancar con pata de cabra esta estructura vieja de 30 años o 40 años, llena de polvo y telarañas, depositora del aislante rural natural de antaño - es decir: mazorcas de maíz, ramas i paja - y con un clavo cada 5 cm, sino más bien para poder apreciar el estado de las vigas, ya que los parquets mostraban indicios de visitas pasadas de xilófagos... Una vez hecho, eso nos permitió rascar o lijar dichas vigas, tratarlas generosamente contra las visitas futuras y pasar allí arriba la mayoría de los conductos eléctricos. "Solo" nos quedó, pues, terminar de hacer lo mismo en la primera planta, con energía, con bastantes bolsas y cubos grandes de escombros, con unos cuantos más viajes de 2c15 a la "déchetterie" local y con algún encuentro inesperado incluido... Teníamos un poco de prisa para empezar (y concluir, está claro) la urgente, sabia y muy estratégica tarea de aislar dichos falsos techos antes del invierno y de la llegada del frío. Destruir, limpiar, evacuar resíduos, limpiar, reconstruir, limpiar, etc. Las laboriosas idas y venidas del 2c15 por el portal del jardín, cargado como un guardia de refugio a principio de temporada, no tardaron en llamar la atención de la fauna de tracción mecámica local, deleitándonos con un espectáculo digno de los documentales de la National Geographic: unos días después y sin previo aviso, se presentó delante de casa un camión de plumaje rojo de un tamaño consecuente. Tras haber girado y contra-girado incontables veces con pitidos incluidos en la callejuela, encaró las plumas de la cola frente al portal y empezó su lento y majestuoso baile de cortejo.

el camión en pleno frenesí de descargar material de construcción por el jardín ; poco después, Wallis en estado de shock. Y ahora, ¿qué?
Sujeto de la especie Entregarius domiciliaris ssp. Pointpéus, el camión no tardó en hacer su demanda formal. Estabilizadores a tierra, dejó en el jardín nada menos que 5 palets conteniendo placas de pladur yeso y perfilería (csp. nuestra superficie de techos + algún que otro tabique o pared) así como colchones de lana de madera (un aislante natural, ecológico y bastante sanote, que no solo tiene la ventaja de no ser tóxico, ni irritante, ni impregnado de sustancias volatiles, sino que además tiene mejor aguante mecánico en el tiempo y un tiempo de desfase superior a los aislantes minerales*) en tal cantidad que no sabíamos donde ponerlos. Con medio palet por aquí, medio palet por allí, sí que lo colocamos todo - pero no sin tener que cambiarlo todo de sitio un par de veces antes de llegarlo a utilizar.

lana del rey de madera por las habitaciones ;  lana de madera bajo el hangar ; lana de madera en la granja... en fin, lana de madera pa' todos lados.
El camión se fue y nos pusimos al trabajo. Para colocar las placas de yeso, hay que instalar ANTES del aislante toda la perfilería atornillada y colgando de la vigas, usando metros de cordino tendidos por toda la superficie de las habitaciones, colocados al milímetro con nivel, con el maravilloso laser (que nos prestó el excepcional y adorable K., el albañil que nos acompañó y asesoró para la obra de la planta baja) y con clavitos, escaleras, andamios y regla de paleta de 3 metros. Es todo un camino de cruz para conseguir que el futuro falso techo esté absolutamente horizontal y a nivel, cada uno de sus raíles paralelos suspendidos cada 50 cm y fijados cada 1,20 metro perfectamente alineado con los demás raíles. Un infierno. Un dolor de cabeza. Una matada. Un calvario. Una locura. Un placer sin nombre cuando, finalmente, cuadra todo. O cuando uno se auto-engaña y decide de una vez que ya está, ha quedado lo suficientemente bien, claro.

techo de una habitación "antes" y "después" ; techo de la cocina ; techo del pasillo/wc y, al fondo, del futuro cuarto de baño.
Con el uniforme anti-polvo puesto (!!!) pudimos pasar al siguiente etapa: cortar a medida e insertar las colchonetas de lana de madera en su sitio o sea, en los irregulares y anfractuosos espacios entre las vigas. Si bien la lana de madera es absolutamente inocua e inerte, produce una especie de serrin muy fino que "tiende a desprenderse a la primera de cambio. De allí que golpear fuertemente una colchoneta de estas que acabas de serrar con una herramienta eléctrica, para hacerla entrar - medio metro por encima de tu cabeza - en una luz ligeramente más estrecha y cuyos bordes son bastante ásperos, se transforma rápidamente en un test de calidad de tus EPIs**. Hasta aquí, bien. Sudada garantizada, dolor de espalda al final del día también. Entre la planta baja y la primera, hay 12 cm: bastante como para conservar el calor un rato abajo. En el techo de la primera, hay 20 cm entre vigas y 4 cm más, en perpendicular, debajo: así el calor que acaba subiendo se queda y no se escapa! Es una tarea fastidiosa, penosa, cansada e ingrata, pero sistematizando un poco el proceso - uno arriba que mide, grita las dimensiones y coloca los trozos, uno abajo que corta y pasa los trozos, y se encarga de optimizar sobras y recortes -, la cosa no va tan mal. O sí. Sin embargo, la mediocridad no es un opción aquí: si te quedan grandes los trozos, son imposibles de colocar. Si te quedan justitos, se caen al suelo patéticamente. Toda una masterclass de precisión y excelencia en acción. En fin...

los colchones, tal cual ; el taller de optimización de recortes ; la pimera capa de 20 (12+8) cm ; Wallis en pleno esfuerzo para la segunda capa.
Y una vez acabado, cuando podríamos habernos tomado unas merecidas vacaciones a las Maldivas, tuvimos que enganchar sin tardar cinta de doble cara en los raíles y perfiles, para poder pegar una membrana retardadora de vapor hiper-mega-bio y super-importante para evitar que la condensación se vaya a meter allí donde no queríamos. Plantas baja y primera: ¡ale-hop! Desenrollar, medir, cortar la membrana, enrollarla, colocarla bien alineada, solapar 10 cm con la anterior, desenrollar manteniendo la tensión, la alineación y el paralelismo, quitar la protección de la cinta de doble cara y pegarlo todo bien puesto. Un infierno. Un calvario. Un dolor de cabeza. Una matada. Una locura. Un gran vacío cuando te despiertas a la mañana siguiente y descubres que con la presión de las colchonetas de aislante transversales, se ha despegado y caído al suelo toda la maldita membrana. Solo en la primera planta - es la buena noticia - ya que abajo había menos cantidad.

las luces del salón, ya con toque vintage-upcycleado ; una colchoneta en huelga-de-alcanzar-su-puesto-de-trabajo ; Wallis y la membrana bio.
Entonces, pues, ¿qué remedio? tuvimos que empezar de nuevo y colocar dans la foulée, acto seguido y sin más demora, el pladur. Pero eso realmente y con toda la mejor voluntad del mundo, tuvo que ser luego (del palo un par de semanas después o así, porque la vida te lleva a veces y cuando dejas una tarea, no siempre sabes cuando podrás volver a ella, si es que vuelves. Y además, también será otra historia ya, porque se está haciendo tarde, el sol se pone sobre Wallis y Futuna y la verdad es que a finales de Setiembre, eso es lo que había.


Cuidense y pasen lo muy bien,
volveremos prontito
con más aventuras hogareñas.
Abrazos y besos,
F & W


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* el tiempo de desfase térmico define el tiempo que tarda un aislante en restituir las calorías absorbidas. Es sensiblemente superior para la lana de madera respecto a la lana de vidrio o de roca (8-10 horas contra 4, generalmente), cosa que es interesante porque las calorías absorbidas debajo de un techo durante el día en verano tenderán a "llegar" hacia el final de la noche, cuando la temperatura de la vivienda es mínima. De manera similar, las calorías absorbidas procedentes de la calefacción en invierno serán devueltas horas después de que se apagase dicha calefacción, limitando así la bajda de temperatura al final de la noche... voilà.



** equipos de protección individual.