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Tuesday, March 22, 2016

p.p.p.p.

(pequeños proyectos para la primavera)

¿el horror vacui como remedio universal ante el aburrimiento infinito?
Lo que tiene el invierno en el Pirineo ariégeois, es que hace mal tiempo. Y frío también. No es como en Barcelona, donde a la que hace 8-10 grados, todos andan asustados por si se les congelan las plantas de las macetas en los balcones o van los osos polares a por las bolsas de basura amontonadas en cada esquina del Gótico. No: así no es. Tampoco es Canadá, donde -15 ºC es una máxima al sol y mear al aire libre resulta ser mala idea nueve meses al año. "Entre poc i massa", com diuen allà casa nostra... Pero bueno, en fin: que algo de frío hace y pueden pasar tranquilmente varios días tristes como tigres en un trigal, envueltos en un gris uniforme que no cambia ni de tono ni de intensidad entre las 9 de la mañana y las 5 de la tarde. En estos casos, a uno pocas veces se le ocurre salir a la calle - y ni siquiera a fuera - a no ser que tenga alguna imperiosa necesidad de hacerlo: ir a comprar pan, tirar una postal al buzón o ir al centro cultural para escuchar una conferencia-debate titulada "el lado oscuro de Internet"*, por ejemplo... Normalmente y en la gran mayoría de los casos, uno se queda en casa no muy lejos de la estufa y (como bien hacen los aldeanos del Himalaya, sabios donde los haya - puede que la comparación le haga sonreír a más de uno) se entrega al arte mundano y pasatiempo de las manualidades indoor. Es más: hay antropólogos que consideran que por la cantidad de mantras esculpidos en las piedras redondas que se amontonan alrededor de las stupas, o por los delicados gravados que adornan los marcos de puertas y ventanas, se puede hacer una estimación bastante acertada de la duración y el rigor del invierno. Cuantas más horas se pasan los Ladakis y Nepalís recluidos en el silencio de sus casas, sepultados por la nieve, más florecen en su entorno obras de arte minuciosas y trabajos de resignada paciencia, de esos que cubren y trascienden hasta los más humildes de los artículos del cotidiano... No hay catedral de fósforos que no sea el fruto monstruoso de años de jubilación y una aplastante soledad. En otras palabras y para zanjar la cuestión: el Horror vacui como remedio universal ante el aburrimiento infinito.

el lindo gatito, maestro del chantaje emocional: "¿me vais a abandonar otra vez?"
Como habrán entendido ya, les estuvimos dedicando, pues - en la penumbra vaga de la pequeña alcoba - larga horas de reclusión/hibernación a unos cuantos pequeños proyectos de aquellos que, sin ser fundamentalmente necesarios (y tal vez ni siquiera útiles), nos permitieron esperar la llegada de la primavera con relativa paz mental y un cierto grado de entretenimiento. Dos temporadas de House of cards y unas cuantas pelis - no todas buenas, para que conste y entienda quien quiera... - también ayudaron bastante, si hay que serles sinceros. Hubo un momento en el que parecía que nos ibamos a volver locos de pasar tantos días encerrados, pero al gato le sentaba genial tenernos a su disposición 24/24 y 7/7: cuando empezamos a salir, el sol en el cielo y nosotros al vasto mundo, nos hizo la gran comedia del llanto en la escalera. Y como nos pueden fácilmente la mandra y la culpabilidad, pues más de una vez, nos quedamos! Ahora bien, sin demorarnos más, empecemos con la presentación de dichos proyectos:


1- El soporte para la compu, o "laptop stand":

De estos que os evitarán el síndrome del túnel carpiano, las garras de lorito, la artrosis cervical y seguramente muchas otras cosas como el sarampión o la obesidad... Se aprovechan trozos de cartón normal y corriente como por ejemplo alguna caja de la última mudanza y opcionalmente, papel de periódico o de aquel libro hortera que estuvo meses en el book-crossing sin que nadie se lo llevará y algo de cola para papier mâché (cola de pared o celulósica). Se cortan, pues, dos patas de soporte y dos o tres piezas transversales y se les hacen unas incisiones para encajarlas. Se puede forrar todo con papier mâché para que quede más limpio y más sólido. La idea es conseguir una estructura ligera pero medianamente rígida y con un ángulo cómodo para mirar la pantalla. Un teclado adicional es lo más de lo más, está claro. Encontrarán cantidad de diseños y ejemplos online, por si (hace) falta inspiración. Dicho eso, lo hicimos a ojo y salió más o menos guay: o bien tuvimos suerte, o es que tampoco tiene mucho secreto. Un par de horas y está la cosa hecha; con una noche de secado para el papier mâché ya se puede montar y estrenar. Proyecto ideal para calentar sin demasiada presión!
la cola de pared ; las piezas de cartón ; el rebozado de papier mâché ; el montaje y el conjunto listo pa' usar!

2- El reloj "Fire, walk with me":

Este pequeño homenaje al agente Dale Cooper y la Laura Palmer es el segundo reloj de upcycling que hacemos con una tapa de bidón de químico: el primero fue en casa de nuestro amado A. y lo podrán encontrar en una de las postales de la sección Handmade with love de este blog. Este surgió de una expedición a la isla (os acordáis de la canción "Il suffit de passer le pont"?) esta tapa de inflamable tan oxidada y corroída que parece que el mismo metal se quemó... Se aprovecha cualquier mecanismo de reloj chino y lo más difícil del proceso es hacer un agujero con taladro y broca para metal en el centro (o no tan en el centro) de la chapa. También vale la pena, aunque parece una chorrada decirlo, pintar o pegar o gravar las horas con cierta precisión porque al final, si hay que luchar y acercarse para decidir si son las tres y media o las cuatro y media, la utilidad del reloj se pierde un poco... Última opción: se puede hacer un reloj cuántico "El poder del ahora" (hicimos uno hace tiempo en Barcelona) con solo los segundos, o con la palabra "AHORA" escrita en sitios medio aleatorios alrededor del cuadrante... Poco práctico, está claro pero a la hora de sorprender a los colegas - y para gustos y colores, ¡eh!
mecanismo chino sacado de la basura ; tapa de bidón tan tóxico que casi se la come ; agente muy especial Cooper ; horas rollo blackmail.

3- El caballete para cortar la leña:

Uno de nuestros queridos vecinos, el señor de O., jubilado y simpático, hortolano emérito y ganadero de conejos, venía quejándose de su viejo caballete para cortar la leña: se encontraba medio podrido ya de llevar veinte años y más a la intemperie. Así que le ofrecimos, pues, hacerle uno nuevo con algunos de los palets que teníamos acumulados en el sótano. El señor de O. le puso una condición tan clara como estricta: que sea el nuevo idéntico al viejo, ya que aquel le convenía muy bien, de forma, de tamaño y de diseño. Una oportunidad perfecta para apagar el cerebro y copiar sin vergüenza ni recurrir a la más mínima imaginación! Nuestra única aportación al trabajo fueron los encajes à mi-bois donde se cruzan las patas y una traversa extra justo allí en medio. Material: un par de palets de tamaño estándar pero un poco fuertes, clavos y tornillos reciclados, cierra (japonesa en este caso, aunque no es ni indispensable, ni siquiera una ventaja para un trabajo tan basto), martillo, pinzas, papel de lija bien grueso y algún cincel para hacer los encajes (no son necesarios, es más para el placer de...).
la materia prima ; el modelo viejo ; las patas encajadas ; los soportes ensamblados ; el montaje acabado; los parecidos razonables.

4- Los ganchos y agujas XXL para tejer:


Hay una mitad del equipo a la que le encanta tejer gorros, cuellos y hasta calcetines de lana, cómodos, túpidos e hiper-mega-calientes. Hasta que llegue la primavera y que escalar le robe el título, tejer ha sido EL deporte oficial por estos rincones del Pirineo. Lo maravilloso de tejer es que - según cuentan - cada lana y cada proyecto requiere sus ganchos o agujas específicos, del diámetro y del largo adecuados. Ir a comprar unos nuevos cada vez no solo sería un poco consumista-pasivo, sino que también las tallas un poco gordas (desde 10mm para arriba) son muy difíciles de encontrar en las tiendas... Si lo que buscas es, por decir algo: un gancho doble de 16 mm y 30 cm de largo para hacer cuellos anchos de tunecino, pues ¡suerte! Lo maravilloso de esto es que así, la otra mitad del equipo se puede entretener horas y horas con poco más que cuatro palos y una navaja Opinel. El avellano y la haya, muy comunes por acá, dan ramas bastante rectas, flexibles y de tamaños compatibles con las necesidades de la más exigente Penelope doméstica. Ya que valen más que mil palabras, acá tienen unas imágenes (y en handmade with love, nuevamente, encontrarán más informaciones sobre del proceso de fabricación).
palos, virutas, navaja y largas veladas al lado de la estufa ; la familia Ganchito ; unas futuras agujas XXL ;
yo tengo mi ganchito en la loma ; doble cuello tunecino ; calcetín, gorro y cuello originales (y el gato supervisando el trabajo).

5- Y por fin, al volver el buen tiempo:

Pudimos salir al patio a jugar con los amiguetes. Ganas no faltaban, así que motivamos a las tropas y cambiamos las manualidades indoor por otras de roca y cuerdas... Con nuestros queridos G. y J., británicos escaladores y cat-huggers afincados en l'Ariège ; con nuestro no menos querido A. (que vive lejos pero es muy cumplidor a la hora de hacernos visitas de rutina para escalar, jugar al Catan, debatir y/o discutir) ; con nuestra no menos querida C. que supo encontrar hueco en su agenda y dejar a sus hijas y marido para 24 horas y 1 vía larga: con entusiasmo y MUCHO estilo (vean abajo). También le dedicamos algo de nuestro tiempo a hacer cositas por la huerta - aunque muy a mínima, como descubrirán siguiendo la temporada 2 de Hortraveling - y bastante más a las tareas remuneradas que todavía nos ocuparán un par o tres de meses. Saben, ¿no? Tareas de esas que se suelen llamar "trabajo", aunque a nosotros no nos gusta tanto la palabra, ya que tiende a establecer una jerarquía entre lo laboral y lo ocioso. Al fin y al cabo, todo eso es vida y pasarlo bien con amigos, sacia bastante el hambre. Al fin y al cabo, hay que comer pero del huerto también se come bastante. Etc. Etc. Después de estos p.p.p.p., llegarán unos p.m.g.v. (proyectos más grandes para el verano) y para el resto del año, pero eso es otra historia. Así que: paciencia. ¡Voilà!
la C. presumiendo de estilazo en el pasito fino del primer largo de Rio (200m, 6a): si supiera(n) lo que le esperaba en la última tirada...


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* Por extraño que les parezca, "el lado oscuro de Internet" fue una verdadera conferencia-debate en el centro cultural del pueblo nuestro, a la que acudieron unas 15 personas además de nosotros. Pretendía dar a conocer con un documental la historia del Internet libre, de la cultura hacker y de sus actores históricos desde los pioneros hasta Aaron Swartz. En el debate que siguió la proyección, la primera reacción del público (mujer de unos 50 años) fue la siguiente pregunta al presentador: "Mi modem ha dejado de funcionar anoche y ya no se abre mi mail, ¿será culpa de un hacker? ¿qué me recomienda que haga?". La segunda intervención del público (hombre de unos 35 años) fue para revelar que el Internet pertenecía a un complot de los Bilderberg que controlaban Google y nos espiaban para cumplir con su agenda de apocalipsis global. ¡Bienvenid@s en Ariège!


Monday, January 11, 2016

Hortraveling! s01e08 "Culminanding the suspense before la season two"


el sueño de un huerto de invierno: sopa de raíces y ensalada de flores varias.
Previously on Hortraveling

"Se corta, pela o raya todo esto de aquí arriba y se deja macerar (marinar?) una noche en una olla en la que antes se ha preparado un fondo de caramelo con azúcar, agua y zumo de limón. Al día siguiente, se pone a fuego lento el conjunto y se le va agregando azúcar hasta alcanzar casi el mismo peso que el de los tomates. Removiendo y probando mientras va hirviendo suavemente, se llega a un punto en el que conviene retirar la vainilla y parte de las pieles de limón, naranja y/o mandarina: eso queda un poco al gusto de cada uno, más o menos intenso... Cortándolas muy finitas, se puedan dejar algunas pieles que quedarán confitadas pero le darán un toque de mermelada inglesa, un poco bitter. Sino, retirándolas todas, se obtiene una mermelada más dulce. En todo caso, cuando empieza a pintar bien y haber reducido bastante, se chafa con el prensa-puré de la iaia, se pone en botes y... se subasta en ebay!"


Los fans lo esperan, los demás lo temen: Twin Peaks prepara su gran retorno después de 25 años de desaparición y olvido. The X-files - resucitada de los 90 y más actual que nunca, dicen - está volviendo a la pantalla. No sin hacer ruido, no sin generar expectativas, las madres de todas las series se re-inventan y nos sirven té de jazmín recalentado. De golpe, parece que lo hortera es lo que más extrañamos todos, lo que más necesitamos. Siguiendo este fenómeno de moda muy oportuno, concluiremos la temporada 01 de la tan aclamada serie Hortaveling! con los pocos protagonistas que llegaron hasta aquí... e introduciendo los nuevos que, esperamos, irán tomando un papel más importante en la temporada 02.

Col bebé para el pot-au-feu: cebolla, patatas, zanahoria y
un hueso de ternera, a comer con mostaza, caldo servido a parte.
El recurso es clásico: exit tomates y calabacines, transición con puerros y lechuga de invierno, invitado sorpresa para el mes de febrero y volvemos a empezar con caras nuevas. Eso sí, ¡con los viejos trajes de siempre! Mirando por la ventana el huerto nuestro querido un tanto abandonado, recordamos la profética y ya muy cult respuesta del Major Briggs a la pregunta "what do you fear most in the world?": sin dudar ni tartamudear un solo instante, a pesar de la gravedad de su situación, lo dice alta y claramente: "the possibility that love is not enough"... Pues si, sinceramente es una frase que nos habla a todos, sin distinción de género o generación; más en todo caso que: "las lechuzas no son lo que parecen"... Y a nuestro nivel, en nuestras vidas, ¿dónde se refleja esta preocupación? ¿este miedo del Major? ¿Puede un huerto con amor pero sin nada más? Bien, mirémoslo de más cerca: nosotros, por ejemplo, en estos meses de invierno, nos conformamos con escoger desde la cocina el (des)afortunado puerro y la última zanahoria que pondremos en la sopa a la noche. El agua hirviendo será su salvación - y nuestra cena. No hay manera de salir a calzar, a abonar, a remover la tierra. Tampoco hay necesidad imperiosa de salir a regar.

una de las lineas de espinacas: crudas o hervidas, son tiernas verdes y sabrosas en todas circunstancias... 
Invierno: n.m. "temporada de esculpir agujas de ganchillo de madera al lado de la estufa", según el pequeño diccionario ilustrado un(t)raveling. Para ir a tirar el compost o para la hora de cenar, hay una regla básica que nos funciona muy bien: "quien pierde la partida de Catan después de merendar, bien se puede abrigar" (rollo astronauta que sale del modulo espacial en 2001) para salir a recoger dicho puerro, en el hostil frío del precoz anochecer. Luego, lo precipita a la olla con tomillo, laurel y un diente de ajo, entregándolos a las burbujas y el vapor - cruel fin para un inocente vegetal. ¡Veganos del mundo mundial entero! ¡Ha llegado la hora: todos unidos contra el sufrimiento verduríl! Estudios lo avalan: las verduras tienen sensibilidad también, mientras que se puede vivir perfectamente bebiendo agua, sacando los minerales de discursos animalistas (que no les falta sal, vamos...) e ingeriendo informes de Oxfam (para los cabrohidratos).

Elevándose por encima de las coles lombardas, la rúcula vuelve a florecer.
Curiosamente, el frío llegó en dos olas bien marcadas - y dentro de lo que toca moderadas - en este contexto del invierno-más-suave-del-milenio-según-los-expertos (de los que no tienen voz en la COP21). Así que de un día para otro, como veníamos diciendo, amanecimos a -7 ºC a mediados de noviembre, recordando no sin emoción otro mes de noviembre y otra ola de frío que, dos años antes, nos pillaron recién en la carretera y nos dejaron su rastro en la carne, mientras dejábamos el nuestro por allí... Tan solo dos años y ¡Ford! Qué recuerdos, qué jóvenes, qué ilusión... Tras un mes de diciembre bastante tolerable, hubo otra ola justo para las fiestas de fin de año, ¿cómo no? cuando nos vinieron a visitar unos amigos (que se lo pasaron muy bien igualmente, aunque no llegaron a cumplir con su tarea del post contributed...). Claro, diciembre al pie del Pirineo cara norte, ¿qué te esperas a parte de nieve y hielo?

Total, que si la ola de frío, que si la suerte que tenemos de tener casita con calefacción y que si, sobre todo, el pobre huerto que se sintió fort dépourvu quand la brise fut venue... Entre noviembre 2015 y enero 2016, salimos a saquear lo que crecía por su cuenta, pero no plantamos nada y cuidamos bastante poco (por no decir menos) el patrimonio vegetal existente. Suerte que los puerros se cuidan solos y que las espinacas, rúculas y hojas de roble se reproducen sin ayuda externa, floreciendo e invadiendo con todo el morro la rangée de las coles lombardas y de los fresales, mientras esos y aquellos, todo mordisqueados por el hielo matutino pero bien vivos igualmente, miran esta silenciosa intrusión sin reaccionar. Estupefactos. Como los inquilinos del piso en aquel cuento del Cortazar...

Intemporales: sin hacerle caso al clima, orégano y tomillo pululan tranquilos en su pequeño rincón de sol y de piedra... 
Prueba de que algo de frío hizo, la pareja de merlas que siempre anda por acá ha terminado okupando a sus anchas el amplio y luminoso bac à compost. No es mala idea, si lo piensan: hay allí cantidad de comida vegetariana orgánica de la que les gusta, además de la lombriz esporádica que podría haberse ido de compras entre peladuras de verdura y marc de café. Pero lo curioso es que también pernoctan en el rústico recinto de pallet macizo, habiendo por lo visto abandonado su nido habitual. Suponemos que las fermentaciones deben calentar el ambiente al mismo tiempo que perfuman el aire... Por alguna razón las casas en el campo, de toda la vida tenían la cocina y las habitaciones encima del establo; o las judías blancas y la col son indicadas para las noches gélidas en sacos de dormir: a veces, para dar el paso entre sobrevivir y estar a gusto, tan solo se trata de no desperdiciar el beneficio de determinados procesos biológicos exotérmicos...

acá están: con vida propia, bien verdes y preparándose para el festín...
Pero la gran sorpresa aquí, al fin y al cabo, lleva cuatro meses en tierra ya: como en toda serie hecha con un poco de cuidado, de cariño y de respeto para el público, te tienes que currar la introducción de los elementos nuevos. Nada de "después de veinte capítulos, ahora te me saco un malo malísimo máximo de la manga" y todos allí Ooooh! aplaudiendo en plan que acaban de ver un conejo salir del sombrero de una paloma con un full en la boca... Miren, por ejemplo, la cuarta temporada de Homeland o la segunda de Fargo... Hop! Rien dans les mains, rien dans les poches! Pues no: nuestras estrellas del Hortraveling! s02 no nos las sacamos de la manga. Llevan ya un rato desarrollándose y preparándose bajo tierra. Ojala sean a la altura de la larga espera y de la ola de misterio que las rodea. Y es que, escapan a nuestro control. Hacen lo que les da la gana y ya no nos pertenecen, como cualquier protagonista de cualquier novela más o menos decente: ya tienen vida propia y tan solo se puede ser testigo de su trayectoria. Nosotros, sus creadores y plantadores, ahora somos meros observadores. Bueno, ya los verán y algun@s hasta los probarán... Se aceptan visitas para los fines de semana de febrero y marzo. Se recomiendan reservas para los fines de semana de febrero y marzo. Inscripción gratuita para los que saben preparar salsa romesco. Inscripción gratuita para los que NO saben preparar salsa romesco. Más un regalo sorpresa para las cinco primeras inscripciones: ¡no se lo pierdan! Ja ja ja. Eso sí que no es verdad...

También revelaremos ahora y a modo de despedida, el nuevo y último fichaje del equipo técnico Hortraveling: una auténtica y antigua carretilla vintage (y que parece salida del sueño erótico-bucólico de un hipster con bigotes, categoría "soci del hort urba del carrer de Sants"). Aún no tiene nombre pero, a modo de presentación así, rápida: es de madera, de edad canónica y de muy bella factura. Featuriendo con estilo unos lados desmontables para acoger cargas anchas, leña o las piezas más abultadas de una mudanza; un cuerpo de madera vieja, durísima-ascendente-irrompible pero patinada y suave al tacto; una rueda im-pinchable con llanta de metal; unos colores retro y funky a la vez, un poco corridos ya en donde la vida más les dió...

inesperada y caída del cielo - por suerte no literalmente: el último fichaje del equipo Hortraveling!
Bref, una joya de la que nos enamoramos a primera vista, en el contexto curioso de un troc-truc, o sea: un trueque (troc) de cosas (trucs). El troc-truc es una newsletter semanal a la iniciativa de nuestros queridos L.&R., cuyo objetivo es que objetos, materiales y bienes que no se están utilizando circulen: una sección de anuncios "me iría muy bien", una sección de anuncios "me quiero deshacer de" y una regla básica: evitar, dentro de lo posible, de concluir el trato con dinero. Cualquier otra forma de intercambio está bienvenida... Cuando ofrecieron pagarnos un objeto del que ya no hacíamos nada con esta maravilla, casi nos echamos a llorar: "es la carretilla más hermosa del mundo!" - dijo Futuna, que desde entonces, no la quiere dejar fuera hasta haberle tratado un poco contra las inclemencias del invierno pirenáico. "No me digas que la piensas entrar en casa!" - dijo Wallis, preocupada. "¿Puede quedarse a dormir en la cocina porfi? Es solo cuestión de unos pocos días" - insistió Futuna. Y allí se quedó la cosa...

ensalada del día / ensalada del huerto: rúcula, espinaca, col lombarda y flores (nueces courtesy of la isla desierta).

¡Voilà! En breve volveremos con más capítulos, más sorpresas, más acción y seguramente alguna escena censurada... No se pierdan, pues, la segunda temporada, en exclusividad en estas columnas. ¡Hasta pronto, tronc@s!