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Thursday, August 4, 2016

Hasta el fin del mundo (2 de 8)


... Berlin - Riga: el duo dinámico de la D.B.


Empezamos, pues, el resto de nuestro largo no-viaje por la vida (y por tierras y por mares) en un tren lujoso* y muy limpio de la Deutsche Bahn con rumbo a Warszawa. Eso de empezar el resto de nuestro no-viaje por la vida, que conste que lo hacemos cada mañana. Mucha gente lo llama cotidiano, a veces sin mucho entusiasmo y hasta en ocasiones, con desprecio. Pero el no-viaje al fin y al cabo, es proponerse mirar un poco con esta misma mirada boba de mochilero eufórico cosas como el mercado de cada sábado en T.-sur-A. (y no solamente el del fondo de la Cochinchina o donde Krishna se dejó la alpargata al salir del baño) ; es decidir que te vas a comer la tortilla de patatas del huerto con la misma fascinación y el mismo frescor en las papillas que si de una papaya salad de por allí se tratase. Y que al estar por allí, recibirás el cotidiano con la misma sonrisa tranquila que en casa, sin necesitar que cada día sea un derroche de consumir gente, lugares, productos y servicios puestos a tu alcance para tu disfrute guiríl. En fin, si empezamos así, no llegamos ni...

emprediendo una vez más el resto del no-viaje e inmortalizando el momento!
Mientras tanto, estamos rodando hacia Warszawa en un silencio que tan solo perturba el txucu-txucu de los ejes. Y, bueno... también lo perturba bastante, si hay que serles sinceros, una discusión en inglés -tragicómica y algo molesta- entre el revisor alemán y dos piltrafas hispanohablantes que pretenden ir de listos. Allí vendiendo la marca España por Europa, ¡Ole! Los llamaremos el Duo Dinámico (DD). Viajan sin billete. Bien. En un tren internacional, claro. Unos auténticos genios. En la otra esquina, con el uniforme impecable i el bigote convencido de quien cumple su deber: el revisor de la Deutsche Bahn (que llamaremos DB). Los DD le cuentan en un inglés macarrónico a DB que le dieron sus últimos 60 euros (cada uno) a un desconocido en la estación para que les comprara los billetes en la máquina y el tío les dio "eso" (le enseñan a DB dos folletos del horario del tren) y pues, se pensaron que era el billete y ahora, claro, no les queda un duro:

"Pero quiere decir usted que eso ¡no son billetes de verdad? y ¿Qué significa eso, señor revisor? 
¿Que nos estafó esta persona allí? pero ¿Qué haremos entonces?
Usted nos tiene que ayudar a recuperar nuestro dinero y a lavar nuestro honor!"

Etc., etc., con gemidos y muecas incluidos. DB respira hondo y les repite a DD que eso no es un billete y que sin billete, no se puede viajar en este tren. Que la opción número 1 es comprarle a él, ahora, dos billetes, que costarán 70 euros por cabeza. Entonces los DD vuelven a empezar: ¡que sí que han comprado billetes! le dieron sus últimos 60 euros (cada uno) a un desconocido en la estación para que les... ¿Os suena de algo? Ya... A nosotros también. Estoico, DB explica que eso no son billetes y que -opción númer 2-, de no poder o no querer comprarle billetes a él en el tren, no solo van a tener que bajarse en la próxima, sino que también se les multará allí por viajar sin billete.

cuando entras en otro país y todo resulta más chulo en blanco y negro...
Y los DD que hacen: se ponen a llorar que ¿cómo? ¿una multa? pero... que si no tienen más dinero porque se lo gastaron todo para comprar estos folletos de horario billetes, y fueron víctimas de una estafa en la estación y en lugar de ampararles, la institución de la Deutsche Bahn les pretende hacer más precario aun... Por suerte, DB está hecho un maestro zen ya: sin enfadarse, les da información valiosa sobre toda la multitud de problemas que les espera allí donde pare el tren. Y los DD -que mientras tanto han reclutado a un grupo de compatriotas pos-adolescentes de pocas luces que se improvisan intérpretes piltrafa-inglés para ayudarles- se empiezan a sentir tan orgullosos de ser el centro de atención del vagón (y de haber juntado a su alrededor a semejante manada de chiquillos ansiosos de prestarles auxilio) que les revelan a los chavales, con guiños entendidos y muecas de comedia dell'arte, que se están quedando con DB y que ¡Ole! lo bien que se lo montan para viajar gratis, ¿verdad? Nosotros interrumpimos acá su programa para comunicar nuestra posición al respecto: insistimos en que, si vas a subirte a un tren con la intención de no pagar, uno: no lo hagas, y dos: de verdad, no lo hagas. Ahora, tres: si lo vas a hacer, y sería mejor que no lo hicieses, usa tu criterio para elegir bien la linea. Que no incluya, por ejemplo y para empezar, un cambio de país y/o una frontera física. Que no sea, evidentemente, alguna vez en la que te encuentras con la firme intención de llevar alguna cosa ilícita encima -lo que tampoco recomendamos, por supuesto. Que no sea un día en el que tienes prisa o algún compromiso, tampoco.

Pero bueno, con la tontería, nos entretienen casi hasta la frontera y la llegada a Warszawa no pilla desprevenidos. Mientras Futuna se había adentrado en la resaca de sus recientes vértigos, Wallis mantenía (y aguantó un buen par de horas) una conversación en alemán con una mujer rusa en estado de carencia relacional y de choc pretraumático: casada con un Alemán y llevando años en Alemania, volvía a la idealizada y amada patria por primera vez en años. No hablaba inglés, estaba tan emocionada como angustiada, tenía que hacer cambio con demasiado equipaje y no sabía bien ni cómo ni dónde con todo esto.

el skyline local desde la estación central: clase al gran estilo Gotham City.
No se le ocurría nada mejor que ladrarle todo su estrés del momento en ruso al joven revisor polaco de turno -al que escuchar agresividad redirigida en el idioma del gran vecino invasor, le provocaba un terror y un rechazo arquetípicos: ¿cómo no? Bref, una tragedia de desencuentros y despropósitos en toda regla, que Wallis procuraba arreglar con los recuerdos de aquel semestre de alemán que tomó en 2002, sacados de Ford sabe qué sútil circonvolución del cortex de la memoria. Al abrir ojo, Futuna le miraba con una admiración, enamorada y absolutamente boba, pensando algo así como: "Pero qué maravilla de mujer... ahora como no cargue con la mochila ya y se baje del tren pitando, va a terminar en Moscú con ellos o en el vagón-cárcel con los dos piltrafas de antes".

¡Warszawa! Arropada con Historia contemporánea, fruto del amor entre una sirena y un pescador, dónde resuenan nocturnes de Chopin y ruedas de monopatín en los adoquines... ¡Cúanta riqueza, cultura, historia, arte, belleza! Por desgracia, solo estuvimos por los alrededores de la estación unas horas de la tarde y hasta bien entrada la noche, cuando un autocar Lux Express nos recogió y se/nos lanzó carretera arriba: con rumbo al norte y nada menos que la promesa de un romántico desayuno en Vilnius. Larga noche de piernas dobladas en butacas de terciopelo cansado y de pelis dobladas en polaco, en pantallas de LCD diminutas. La llegada a Vilnius una hora y media antes de lo esperado pintaba a buena sorpresa, a pesar de la llovizna fina y helada que caía. Resultó ser que la estación de buses "Panorama", no estaba cerca del Centro, sino cerca de un Centro Comercial periférico e incomunicado, pero cuyos lavabos (lujosos) y cuyo único-bar-que-vimos-abierto (con croissants recién horneados) cumplieron con lo esperado y nos hicieron más felices que a la Rizitos de oro la casa de los tres osos.

arquitectura contemporánea-concept en Warszawa: farolas "cuchara sopera china", wavy shopping-mall y re-cuchara.
El bus que retomaba el servicio a partir de Vilnius era idéntico y el viaje fue, sino más cómodo, al menos más corto (dormido, todo se te pasa rápido). El paisaje nos llamó la atención al parecernos muy nórdico ya: dominación incontestable del abedul en el paisaje. Muchos árboles abedules; mucha agua bajo todas sus formas: lluvia, evidentemente, pero también ríos, charcos, lagos, riachuelos, marismas, pozas, canales... Así que reflejándose y casi deslizándose por la superficie de tantas aguas, el bus nos dejó finalmente en toda la gloria de un mediodía inesperadamente soleado en pleno centro de Riga. En las espaldas las mochilas y en mano, el último bote de nuestro ya famoso chutney de tomate verde (casero, del huerto, seguramente orgánico y sin duda hecho a mano y con amor), regalo para nuestros hosts de Couchsurfing, tan simpáticos como veganos, nos lanzamos hacia su casa y a descubrir la ciudad...

lo que más se exporta de la marca España: duo dinámico y... ¡trio español!
(encontrado en un supermercado de Riga)



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10 duros el kilo

Nuestra sección especial (hashtag 20 francs le kilo) para los fans de números, los preocupados por el presupuesto o los que tienen curiosidad por hacer camino sin aviones... Encontrarán aquí, pues, la verdad, solo la verdad y toda la verdad (redondeada y sin comas, eso sí):

 - *Berlin-Warsaw (tren Deutsche Bahn): 6 horas / 600 km / 65 (x2 personas) 130 euros.
 - Warsaw-Riga (autocar Lux Express): 15 horas / 750 km / 30 (x2 personas) 60 euros.

En total: 1350 km y 190 euros, o sea unos 14 céntimos de euro por kilómetro (y por cabeza) y 1 noche menos de las que preocuparse...



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* ...

Saturday, July 9, 2016

Hortraveling! s02e04 "voilà, c'est fining..."

"on va pas s'dire au revoir, comm' sur le quai d'une gare" - J.-L. Aubert



un pie de Cynara scolymus, un año y medio, tres alcachofas pero ¡Ford, que ricas!
"Fue entonces cuando decidimos avisar a la propietaria, poner nuestras cosas en cajas y llevarlas a unos amigos queridos para que nos las guarden, fer dues motxiles i un farcell, dejar el piso e irnos a dar una vuelta hasta donde llegásemos. ¡Y lo haremos! Bueno, estamos en ello... Mientras hablamos de ello, ya queda menos. Miren: las obligaciones y el alquiler del piso se acabarán en algún momento entre principios y mitad de julio, las cosas encontrarán su lugar en casas ajenas en el mismo plazo de tiempo (¡por cajones!) y las mochilas estarán en nuestras espaldas por el día 20 del 07. Ya es oficial la fecha, así que se la pueden apuntar en rojo subrayado en las libretas. En resumen: pues, poco más, la verdad. Fueron dos meses de mucho sol y mucha lluvia, algo de escalada y sobre todo mucho trabajo... Dos meses de poco huerto, pero dos meses de avanzar mucho - a pesar de los pesares - con estos planes nuestros de evasión, de mochileo y de fin del mundo..."

Eso es: de repente, fue junio y poco después, nos pilló julio algo desprevenidos. Lo que ayer aún se podía recoger, freír con ajo y comer tibio con una ensalada de tomate, de repente se hizo mayor, como para dejarnos claro que se nos había pasado el arroz. Hermosa flor, eso sí. Pero si cuentas que, de las cuatro alcachofas que nos dio el pie que plantamos en marzo del 2015, una se nos escapó: una de cuatro - como hay que remarcar para parecer listo en reuniones de trabajo, ¿o era al revés? - es un 25% de la cosecha que dejamos pasar. Pero también es la promesa de muchos más alcachoferos brotando y pululando por allí, para el máximo disfrute de los próximos inquilinos de la gendarmerie. Nosotros nos alegramos un montón para ellos, ya que no estaremos para recoger lo que quiera crecer en la temporada 2017. ¿O sí? Pero seguramente no. ¿Y quién sabe? Nosotros no, al menos... 

cuando tu propia alcachofa te está echando en cara que se te ha ido la primavera...
Entre currar desde casa, ir a Manchester (más curro), pasar por Barcelona (curro todavía) y volver a casa a acabar con el curro, preparar la mudanza, organizar la gran escaqueada y despedirnos de l'Ariège, entenderán que el proyecto hortraveling haya quedado un poco abajo en la lista de prioridades y de cosas para hacer antes del 20 de julio. Un día solo tiene 4 manos y nosotros 48 horas al día, o algo del palo - entre los dos, digo. De poco sirve, entonces, intentar darles información factual y útil acerca de un huerto del que no hemos podido ocuparnos en estas últimas semanas. Nos da entre vergüenza y pena, pero es lo que hay. Hubo días de soñar con tener tiempo, hubo días de sentirnos culpables por estos verdes brotes y tiernas frutas que abandonamos sin mirar atrás; hubo días de soñar con el próximo huerto, escuchando a la Buika y su triste, pero muy sabio "por eso muchacho no partas ahora, soñando el regreso"... Vale, ya está de fingir la culpabilidad. También (y sobre todo) hubo muchísima ilusión por lo que se avecina, así que sin darle más vueltas, les presentamos los protagonistas de nuestro verano, de nuestro otoño, de nuestro invierno y, si Ford quiere, de nuestra primavera también: los mochilotes Un(t)raveling, colección 2016-2017. Esta vez al final, nada de furgonetas, nada de casa rodante, nada de confort moderne ni de standing con motor de combustión interna. A pata nos vamos, al estilo caracol y con transporte público, eso sí.

1- la mochilita de Futuna:
el equipaje de Futuna, en plan "te lo muestro todo"; la ropa que falta por meter; el producto acabado pero con funda a parte.
Introducing, de izquierda a derecha y más o menos desde el fondo hacia delante: mini-tienda de campaña McKinley (Arium, "2" plazas, 1,1 kg), esterilla thermarest, plumas 4 temporadas McKinley (voy a pedir que me patrocinen!), mosquitera impregnada, cojín inflable* revestido con un buff para el cuello; funda de vivac prehistórica de cuando Wallis iba a la UEC y bolsita (con varios cargadores, frontal Tikka de Petzl, corta-uñas y cosas del estilo); mini-cámara de carretes Olympus mju II, tupper-farmaciola; maquinilla; bolsa para pasaporte y dinero; par de gafas de recambio (los miopes muy miopes lo entenderán); carrito ultra-ligero y plegable (encontrado en la calle en Barcelona dos semanas antes de irnos en plan "pídeselo al universo"; creemos que nos servirá para arrastrar cosas y cansarnos menos, tot i que será fácil de regalar si no sirve tanto como molesta...); bolsa para zapatos; sábana térmica Sea to summit; maravilloso kit de cocina Trangia (regalado por U. y L.); cuaderno de viaje hecho a mano por Wallis; UN libro para estos meses y estos muchos kilómetros (tenía que ser largo y díficil, por lo que elije "L'idée de justice" d'Amartya Sen, que se resistió ya a varios intentos); toalla de microfibra; camelback 2 litros; kitchen sink Sea to summit (otra vez!); candado y un cable antirrobo; cantimplora litro y medio; lampara de LEDs recargable con dinamo; bol y taza; botella termo de un litro; alcohol de quemar para la Trangia; fantástica funda cubre-mochila Ferrino que dio la vuelta al mundo varias veces entre mis viajes y los de amigos a quienes se la presté.

la bestia cargada y el carrito, implorando: "no me la pongas encima".
Todo esto dentro, encima y alrededor de una irrompible mochila Lowe Alpine (Apalachian 65+15 litros, no la hacen desde hace 10 años ya) que me ha acompañado a todos Laos... Ja ja! Importante comentario aquí: los links están aquí para hacer bonito. Que compren cosas o no, no ganaremos un duro y no queremos ganarlo tampoco: son productos que usamos, que hemos probado y comprabado, así que los podemos recomendar sin el más mínimo conflicto de interés. Solo falta la ropa: jaqueta impermeable; gorro de lana hecho por Wallis; pantalón grueso y otro ligero de estos tan elegantes con cremalleras que se hacen shorts (ambos de McKinley...); wind-stopper McKi... (¡madre mía!); mallas y bañador; camiseta térmica Odlo; 1 de manga larga de algodón; 2 de manga corta y 1 de tirantes; ropa interior mínima (4 pares de calcetines, 3 calconcillos, 1 par de calcetines gruesos para el frío) en bolsa de compresión; foro polar; 1 par de Keen y 1 par de botas ligeras Patagonia. La mochila completa debe pesar unos 12-13 kilos y eso que aún le faltan agua y comida para llegar a los 15-16 que supongo habrá que cargar de promedio. No encontramos balanza todavía para confirmarlo, pero es el peso típico que dice "Oh, no" cuando la levantas, pero una vez en la espalda, te resignas y caminas...

2- la de Wallis: apenas más razonable, lleva en el mismo orden (arriba-abajo e izquierda a derecha): bolsa de compresión para la ropa interior; desodorante; crema solar; mini-ducha solar xxs Sea to summit; toalla de microfibra; necessaire; tupper con jabón y champú sólido Lush; insecticida con DEET; banda Vettrap 3M (va bien para todo); frontal Tikka de Petzl (la irreemplazable); Opinel; brujula; cuaderno número 1; cantimplora 1 litro; esterilla Thermarest; mochila Millet 55+10 litros; la misma funda Ferrino, pero nueva; plumas 4 temporadas; manta térmica; funda de vivac Salewa; sábana interior Sea to summit; tupper-farmaciola; 1 rollo de papel de water; par de guantes; UN libro (¡tras una dura batalla y un no menos duro regateo! "Un adivino me dijo" de Tiziano Terzani); también cabe mencionar una hermosa libreta de viage (la número 2) hecha a mano y que está tan bien guardada que ni la veo en la foto.

el equipaje de Wallis en modo listo pa' empacar, en un piso listo pa' dejar.
Por lo demás, se lleva algo más de ropa (aunque al final muy poca) y se lo agradeceré cada vez que aparezca con una muda nueva por allí el fin del mundo; gorrombrero de fieltro y super châle regalado por la encantadora E.; jaqueta de montaña como Ford manda, larga y que abriga (regalo de la madre de nuestro querido M., por eso lleva el super-chulo "Secours Alpin Valdôtain" en el pecho); un par de sandalias ultra-ligeras Croc's y un par de botas ligeras LaSportiva (recuerdo de la Val di Fiemme: compradas en el Factory Outlet de allí las Dolomitas, están hechas en... RDPC! vaya vergüenza para la marca). Y casi me olvidaba: una mochila de día ultra-ligera Simond, que sabe desaparecer en un bolsillo y de la que el crack G. nos hizo tan bien la promoción que no pudimos no llevarnos una de prueba por allí... En cuanto al peso de todo esto, debe rondar los 10 kilos, o bien no llega o está por encima, justo justito. Lo que ya está bien para lo que las vamos a llevar cada día o casi... Modo caracol: ¡On! En el carrito se ajusta otra mochila pequeña Simond, más clásica, donde pondremos comida y agua, la compra del día, algunas cosas pesadas si las queremos arrastrar o abandonar en un locker room, etc. según necesitemos. Llevábamos semanas hablando de algún tipo de cosa con ruedas: tal vez el típico "trolley", equipaje de mano de avión para arrastrar (pero los odio con mi alma por el ruido que hacen ploploploplo y porque las ruedas suelen ser tan pequeñas que dejan de rodar a la primera de cambio y entonces se vuelca o se cae o se encalla. Aaargh! En ocasiones, llegamos a imaginar en voz alta el carrito ideal para podernos descargar peso de las respectivas y dolidas espaldas, de las características que debería tener, de cómo debería ser: metálico, ligero, plegable, con ruedas lo suficientemente grandes para aguantar carretera asfaltada, discreto, robusto... Y al llegar a Barcelona una tarde, tras aparcar por Guinardo, en uno de nuestro lugares secretos donde dejar el vehículo para largas estancias, bajando la calle más empinada de toda la ciudad condal, lo vimos: nos esperaba al lado de un contenedor de basura, entre un triciclo de plástico roto y una estantería Billy de Ikea. ¡El carrito perfecto! ¡El que veníamos soñando desde hacía semanas! Puede que lo abandonemos a los cuatro días, pero no podíamos NO llevárnoslo, está claro. ¡Venga!


la magnífica, hiper-práctica e inimitable Trangia regalada por U. y L.: desplegada, a medias, casi recogida y lista pa' guardar! 

Conclusión: hay planes de caminar, de hacer trekking o senderismo (como quieran llamarlo), planes de camping y vivac. También hay planes de encontrar algo de playa. Habrá un verano y un otoño por zonas temperadas y habrá también un invierno para el que, esperamos, ya habremos llegado a lugares de clima más tropical. Y sino, pues, pasaremos frío, compraremos jerseys de lana o espabilaremos. No está del todo claro el itinerario y si bien tenemos ya un par de visados, billetes y fechas definidos, queda mucho por inventar (así que ya veremos y compartiremos los más y los menos del equipaje, lo que faltó y - ¿sobre todo? - lo que sobró). Al fin y al cabo, es lo más divertido del viajar: hacerlo paso a paso y decidirlo sobre la marcha. Además, nuestra filosofía al empezar con Un(t)raveling era justamente eso: vivir el día a día donde y como sea, intentando mantener la misma mirada. Se trata de no separar la rutina del aquí: sedentarismo, trabajo, hogar, con la evasión del allá: viaje, vacaciones, ocio. Se trata de intentar vivir y recibir todo lo que se presenta como parte de un mismo recorrido; de un largo viaje que cada uno empezó hace algo más de 35 años y que empezamos juntos hará cinco ahora. Si quieren seguirlo, nosotros lo iremos compartiendo como compartimos desde el 2013: con días de sol y días de lluvia, en furgo, por el huerto o a pie, en inglés, en castellano y en francés (hasta que sepamos otro idioma para abrirnos al mundo...). Pero me estoy adelantando, ya que todavía estamos "en casa" por unos días, saboreando el verano ariégeois y soñando - mira que bien - ¡con vacaciones!

- ¿Soñando con qué? Pero: si acabas de decir que no se trata de vacaciones!
- Que ya lo sé. Bueno, solo era una manera de hablar...

las mochilas Un(t)raveling con sus fundas de conjunto, listas para emprender el camino - más listas que nosotros, incluso...

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* a los fans de upcycling y de recuperar cosas, les encantará saber que mi cojín inflable de furgo y de viaje es... la bolsa de plástico de un cubo de vino de 5 litros: dentro del cartón, hay esta vejiga de plástico con un grifo que es verdaderamente maravillosa: una vez bebido todo el vino, se enjuaga, lava y seca bien. Se puede usar con una funda o tela como cojín de viaje, no pesa nada y ocupa menos aún. Pero si hace falta, se puede llenar de agua en cualquier fuente o grifo y dar una reserva de agua potable de 5 litros, no muy cómoda de aguantar pero que no pierde y tiene un grifo muy práctico... eso sí: las primeras semanas, si la aflojas un poco antes de dormir, llena el aire de un olor a vino tinto que da gustito...

Friday, May 20, 2016

Hortraveling! s02e03 "disfruting in the making"


¿son fresas de Huelva? Pues no: son fresas de T.-sur-A....
Previously on Hortraveling: 
"Y como las alegrías nunca llegan de una en una, junto con la cosecha de los calçots, llegaron nuestros amigos los Oxalis, cuya hibernación se acabó con los primeros días de sol. Pero también nos llegaron las fresas que pulularon y se multiplicaron gracias a una política agresiva y audaz de incentivos para los estolones: reducciones de impuestos, ventajas fiscales, parcelas de tierra gratis y hasta subvenciones para quitarle el puesto a las lechugas y las rúculas! De tres pies plantados el pasado mes de abril tenemos más de diez ahora. Y las fresas prometen. Bueno, mejor dicho: las flores prometen. Bueno, mejor dicho: como nos despistemos, los lagartos se van a poner las botas. Y finalmente, como bien habrán entendido ya que esta segunda temporada de Hortraveling tiene más que ver con plantar sueños y proyectos que verduras, les dejamos para hoy con otra promesa de aventuras exóticas y de cielos lejanos, que estuvimos cosechando últimamente. La cosa avanza, el momento se acerca, los planetas se alinean y ya queda menos. Todo esto se está gestando con su ritmo propio y tomándose su tiempo. ¿Aguantaremos hasta que llegue la hora? Y cuando llegue, ¿estaremos listos? Pues seguramente: el más largo viaje se hace al andar y no hay camino, sino una primera pisada. O algo del estilo: ya se verá..."


Pues si: hubo fresas. Las hubo para comer, para regalar y para tirar. Las hubo para parar un tren o para construir un muro en la frontera con la Haute-Garonne e impedir que los Toulousains inmigren en masa hacia nuestra bella Ariège. Cada día era salir, llenarse los bolsillos y dejar que las merlas comieran el resto. Fresas de primera, y fresas de primero - pero también de segundo y de postre. Y finalmente, a medio camino entre primero y postre, hubo fresas hasta para alguna riquísima ensalada al gran estilo de La Cerería (Chavela se llamaba, ¿por dulce será?).

fresas, col lombarda, espinaca, hoja de roble y Calendula: ¡del hort!
Y así pasan los días - constata un engominao Nat King no sin una especie de tierna y cálida resignación ante lo ineluctable. Y yo, mirando una pantalla, ¿Y tu, pues tu, tambi-én. Qwerty, Qwerty, Qwerty... Como una manera sútil de hablar de esta primavera que vimos pasar, en la que estuvimos trabajando y trabajando. A modo de consecuencia, cuidamos muy poco del nuestro querido huerto. Nuestras incursiones en la zona verde, más allá de donde termina el wi-fi, fueron pocas y rápidas; hasta fugaces, se podría decir. Para recoger fresas y frambuesas ; para echarle un ojo muy por encima a los cultivos espontáneos ; para descubrir con una sorpresa mezclada de fascinación las flores del cilantro, del puerro, de la alcachofa. Hasta los tres calçots que quedaban (los que no cosechamos ni llevamos a la hoguera) nos regalaron su frágil florecer, sin rencor por sus compañeros sacrificados en el altar de la salbitxada/romesco versión Can la Marta. ¡Oh, el delicado espectáculo! ¡Oh, el milagro de la vida! ¡Oh, la promesa de nuevas primaveras! En fin...

Fieles a nuestra filosofía del dejar hacer - la más pura forma de permacultura que hay, basada en la teoría del Creador y del libre-albedrio llevado en bandolera: cuando uno no hace absolutamente nada tras haber plantado - tuvimos el privilegio de ver brotar re-tomates, re-espinacas, re-rúculas y alguna re-zanahoria por allí. Las aromáticas también, viváceas si las hay, pulularon y se expandieron a sus anchas por el bancal, a pie de reja y en el rincón del compost, donde el muro de piedras recibe y acumula todo el calor del sur. Tomillo, estragón, orégano, mentas, melisa, cilantro y romero: todo el sabor del mediterráneo en su huerta, en su plato y en su boca, ¡sin hacer nada! Hasta a quienes no aprecian ni las verduras ni los yuyos, el huerto supo también, en Abril y Mayo, regalar delikatessen y pequeños grandes placeres. Al gato Kunde, por ejemplo, su navidad (¡que no su San Martin!) le llegó en Pascuas y fueron las campanas las que le llenaron las patas -literalmente- de menjares delicados.
"¡Ole tus huevos, Kunde!": en el huerto primaveral, al final cada uno encuentra lo que más le gusta. y para gustos y colores...
Si bien era de esperar, la dominación indiscutible y total del Oxalis sobre cualquier otra forma de sociedad vegetal demostró que tal vez otro mundo no era posible. A la que nuestra intervención para regularlo aflojó, sus delirios de conquista se hicieron manifiestos y como si de una mancha de aceite se tratara, extendió su imperio sobre las tierras huertiles. La ley del más fuerte aplicada al monocultivo fortuito de especies invasivas ; el sueño del capitalismo botánico hecho realidad ; la prueba infalible de que los sistemas no siempre se auto-regulan y de que Thomas Piketty bien podría no equivocarse demasiado. Dicho eso, y si la zona de hortalizas sufrió bastante de nuestra falta de cuidado, la otra mitad de nuestra pequeña parcela (la zona pradera/pasto) no se cortó ni un pelo hasta que decidimos intervenir: cortándoselo nosotros.
el boom demográfico en los fresales y las muy últimas de la temporada.

Los queridos vecinos, siempre ávidos de distracciones baratas, nos prestaron una vieja guadaña para hacer un poco de heno (nuestra zona pradera está compuesta por una mezcla comercial "para gallinas": gramíneas con fuerte mayoría de ordeum murinum que se engancha en los zapatos, los calcetines y las orejas de las mascotas ; leguminosas con algo de ray grass, trébol y alfalfa). El destino de dicho heno eran los conejos del señor D.O. y por lo visto, nos tuvimos que dar prisa justamente porque las espigas de ordeum se estaban poniendo duras. Y cuando se ponen duras, el forraje lastima la boca de los pobres conejos y las espigas se les meten, justamente, en las desproporcionadas orejas. En fin... Allí estuvimos un par de horas al mediodía, con ropa negra de peus a cap, un sábado de mucho sol y de más calor, dándole con ganas y entusiasmo a la guadaña, procurando no auto-mutilarnos y encontrarle un poco el truco en el intento. Como decía el chiste favorito de nuestra querida M. - que sin dudas se reconocerá: "disfrutemos mientras podamos"... El Futuna en su traje de sudar dejó dos o tres kilitos de agua en el proceso, pero no se cortó una pierna y salvó la piel delicada de sus blancas manitas gracias al uso de los E.P.Is recomendados en el PNT "segar hierbajos con guadaña para dummies": con eso se quedó super contento. Los conejos quedaron super contentos por el rico y tierno forraje y según dijo el señor D.O., muy agradecidos (aunque no nos cayó ninguno en escabeche en un tupper, cosa que no nos hubiera importado). El maldito oxalis también quedó super contento ya que, al desaparecer la jungla que le tapaba el sol y le ocupaba el sitio, pudo invadir la zona de jardín que le faltaba. 

Futuna en plan "dale que te guadaño" ; pasando calor y con bigote ; la feina feta i ben feta ; al estilo FLNC y con filtro años 70.
Y finalmente el señor del invernadero, cuando le hablamos de nuestro problema de mala hierba con bolitas subterráneas, no se quedó contento en absoluto: nos miró con cara de compasión resignada; nos dijo que no había químicos que funcionasen y que no se podía hacer nada; nos dijo "pobres, mudaros si podeís"; y nos dijo que sí, algo se podía hacer: tapar cuidadosamente la parcela con una lona impermeable y estanca, esperar un par de años a que se muriera TODO el oxalis y volver a empezar de cero, rezando para que no vuelva a aparecer... Fue entonces* cuando decidimos avisar a la propietaria, poner nuestras cosas en cajas y llevarlas a unos amigos queridos para que nos las guarden, fer dues motxiles i un farcell, dejar el piso e irnos a dar una vuelta hasta donde lleguemos. ¡Y lo haremos! Bueno, estamos en ello... Mientras hablamos de ello, ya queda menos. Miren: las obligaciones y el alquiler del piso se acabarán en algún momento entre principios y mitad de julio, las cosas encontrarán su lugar en casas ajenas en el mismo plazo de tiempo (¡por cajones!) y las mochilas estarán en nuestras espaldas por el día 20 del 07. Ya es oficial la fecha, así que se la pueden apuntar en rojo subrayado en las libretas.


flores de re-puerro y caracol-que-se-siente-en-su-casa, a lo "flora and snail" de Klee ; nuestro frambueso y sus frambuesas.

En resumen: pues, poco más, la verdad. Fueron dos meses de mucho sol y mucha lluvia, algo de escalada y sobre todo mucho trabajo... Dos meses de poco huerto, pero dos meses de avanzar mucho - a pesar de los pesares - con estos planes nuestros de evasión, de mochileo y de fin del mundo. En breve se lo contaremos todo, así que no se despisten y esperen el próximo capitulo de Hortraveling!


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* Como bien imaginan, eso es una mentira de las gordas, cuyo único propósito es poder hablar finalmente del secreto que venimos gestando desde hace meses. Desde que nos instalamos en l'Ariège con la firme intención de volvernos a ir. Y desde antes incluso de salir con el TRANSITion! a dar vueltas por allí, de hecho. Un(t)raveling nació en 2012 con esa idea y parece ser que está llegando el momento de darle alas... Yuhuu!


Monday, March 28, 2016

Hortraveling! s02e02 "Agarring the calçots by the horns and poning us the botas"


introduceando los calçots en su exclusiva y selecta versión "cara norte".
"Bueno, la cuestión es que los calçots acabaron siendo bonitos y maduros, y al final nos los tuvimos que comer, pero se nos acaba el capítulo de hoy y no queremos pasar con prisa las fotos, recetas y demás secretos de la primera y - hasta la fecha - única calçotada ariégeoise! Para despedirnos, pues, tan solo compartiremos otra ilusión que brotó por allí entre las coles, gracias al dominio de Wallis en el arte de la encuadernación: un par de Moleskine caseros, vírgenes y - evidentemente - todavía por estrenar. Como una invitación más a empacar, coger mochilas y desaparecer por un tiempo de las pantallas radar. Que se cuiden mucho, pronto volveremos con lo prometido y mucho más..."

Muy bien. Pues sin más demora, ya que no podemos seguir así prometiendo y generando expectativas que no terminan nunca de concretisarse... Y porque estamos ya en peligro de perder su atención si dejamos pasar más tiempo aguantando este insoportable suspence digno de una película del Hitchcock... Para los que llevan desde el anterior capítulo (y desde hace más de un mes, pues) esperando la receta de nuestra querida Martutxis a.k.a délicieuse Marta, a.k.a "la cocinera de tus mejores platos" (aquí el enlace hacia su delicioso blog de cocina), aquí por fin la tienen, en catalán y en detalles:
parte de la cosecha: los hay pequeñines ¡pero los hay hermosos!

SALSA CALÇOTS
(ingredients per a 10 persones)

100 grs d'ametlles torrades i pelades,
100 grs d'avellanes torrades i pelades,
uns 25 grs de pinyons,
1 torrada de pa remullada en vinagre
(millor suau, tipus vinagre de poma),
1 torrada, sense remullar de vinagre
(o 2- 3 galetes María),

2 ó 3 nyores escaldades,

1 bitxo (pebrot picant) petit escaldat,
1 cabeça d'alls escalivats,
2-3 tomàquets escalivats,
1 pebrot vermell escalivat
(o una llauneta de pebrot en conserva),

1/2 litre d'oli verge (de Siurana),

1 cullerada sopera de pebre vermell (paprika),
i 1 cullereta de cafè de sal.


Es barreja tot bé, pensant - amb estima - en els que la menjaràn. Com que tinc robot de cuina (ens confesa la Marta), el que faig és picar primer els fruits secs ben fins, i després vaig afegint els ingredients en l'ordre que figura a la recepta... Nota: és una salsa fàcil però laboriosa perque requereix temps; certs ingredients s'escaliven (al forn precalentat a 180º, uns 45 minuts) i es pelen. Per una altra banda, s'escalden en aigua bullint la nyora i el bitxo, i es treuen les llavors. Els fruits secs es piquen ben fins... Així que ja posats, en podem fer de més, perque és una salsa que es conserva molt bé. Aquí añadimos nosotros que siempre se puede preparar más cantidad, si no es para conservar o congelar (que averiguamos que eso también funciona bastante), pues que sea porque alguién se la zampará en cantidades industriales, huntada en el pan, o directamente: a cucharadas.

y en plan cercano: hay quien diría que a estos se les ve el pelo...
Je je je! Ya puestos a preparar, que se preparen cubos, ¡venga! Es verdad que el proceso es largo, que es más largo aún haciéndola a mano con un mortero, que es una labor... ¡laboriosa! y que quien la asume puede fácilmente llegar a creer que se merece zampársela en cantidades industriales, huntada en el pan o directamente: a cucharadas. Je je je! Ya puestos a preparar, que se preparen cubos, ¡venga! Qué curioso, todo eso me suena, doblemente... 

Una vez lista la salsa, tan solo nos queda preparar los calçots: quitándoles la tierra sin demasiado cuidado, ligándolos en trensas largas con un alambre y metiéndolos sino al fuego, al menos al horno bien bien caliente: la gracia de la cocción es que se queme la piel exterior y el resto se vaya haciendo à l'étouffée, o sea, al propio vapor que se genera y se queda atrapado por dentro hasta que el calçot esté a punto de deshacer solo. Ya saben como va después: se coge por la parte verde, se moja en la salsa y se come a lo salvaje, disfrutando todo lo que se pueda y reconociendo, si hubiera algún tipo de duda, que al fin y al cabo, los Catalanes han inventado cosas maravillosas*. Dimos de probar alguna muestra representativa a nuestros queridos Gee-Jay, a modo de merecida recompensa tras una salida de escalada en Génat o por allí. También los probamos en ensalada con vinagreta: muy ricos; en sopita façon vichyssoise: excelentes; en versión minimalista con huevos revueltos: riquísimos; también en papillote con pescado al curry: deliciosos; y hasta en risotto con setas y mucha (pero que mucha) mantequilla: ¡divinos!

dos estilos y dos escuelas, para un resultado no tan diferente como se esperarían - que los puritas nos perdonen...
La nuestra conclusión: consideramos el experimento como concluyente y declaramos el calçot apto para el clima ariégeois. O el clima ariégeois apto para el calçot, como quieran. También nos parece que mola de mil maneras, aunque hay que reconocer cierto efecto secundario recurrente e independiente del modo de preparación... hum... tiende a provocar con asombrosa regularidad y preocupante intensidad... verán... fermentación intestinal... y... ¿cómo decirlo sin que suene terrible? bueno, digamos que una tendencia en los consumidores a padecer y consecuentemente sufrir eso que llaman "hinchazón". en otra palabra, unas sónoras y explosivas crisis de distensión abdominal. O sea, unos tremendísimos ataques de... ya saben... en fin: gases. Nada que justifique desaconsejar su cultivo, preparación y consumo, evidentemente. Pero a lo mejor quieren saberlo antes de lanzarse... Voilà.

Y como las alegrías nunca llegan de una en una, junto con la cosecha de los calçots, llegaron nuestros amigos los Oxalis, cuya hibernación se acabo con los primeros días de sol. Pero también nos llegaron las fresas que pulularon y se multiplicaron gracias a una política agresiva y audaz de incentivos para los estolones: reducciones de impuestos, ventajas fiscales, parcelas de tierra gratis y hasta subvenciones para quitarle el puesto a las lechugas y las rúculas! De tres pies plantados el pasado mes de abril tenemos más de diez ahora. Y las fresas prometen. Bueno, mejor dicho: las flores prometen.

entre los estolones: un par de sacos de dormir xx-de pluma, un par de esterillas xx-cómodas
y un par de fundas de bivac xx-aislantes, para dormir donde haga falta.
Bueno, mejor dicho: como nos despistemos, los lagartos se van a poner las botas. Y finalmente, como bien habrán entendido ya que esta segunda temporada de Hortraveling tiene más que ver con plantar sueños y proyectos que verduras, les dejamos para hoy con otra promesa de aventuras exóticas y de cielos lejanos, que estuvimos cosechando últimamente. La cosa avanza, el momento se acerca, los planetas se alinean y ya queda menos. Todo esto se está gestando con su ritmo propio y tomándose su tiempo. ¿Aguantaremos hasta que llegue la hora? Y cuando llegue, ¿estaremos listos? Pues seguramente: el más largo viaje se hace al andar y no hay camino, sino una primera pisada. O algo del estilo: ya veremos...

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* y NO nos referimos aquí al submarino; ni al fútbol; ni al caga tío; ni a la tradición de Sant Jordi... Ni siquiera al exquisito y artístico deporte de montar efímeros castillos humanos en las plaças mayores...

Wednesday, February 24, 2016

Hortraveling! s02e01 "Sembring dreams and suelting the amarras"



el Tanuki, muy a gusto en el rincón del compost: un lugar calentito y con moscas.
Ole sus huev ¡perdón! Quisimos decir: Ole su escrot ¡ups! Ole su travesura.
Si no habéis leído nada de la temporada 1, no tiene sentido resumirla aquí: no somos HBO. Y aunque quisiéramos... Así que, ¡pasen y vean! Ocurrieron muchas cosas: acción, pequeños dramas, grandes tragedias, alegrías inesperadas, encuentros y desencuentros, lecciones de vida y persecuciones desenfrenadas (aunque las justas...). Mejor se lo tomen con calma porque a nuestros protagonistas les pasó de todo y más. No les podemos contar las dudas existenciales de las zanahorias ni la guerra entre S. tuberosum y L. decemlineata... Sobre lo ocurrido en la s.01, solo vemos dos opciones: (i) que se lo vayan leyendo tranquilamente y de a poco antes de empezar con esto; (ii) ¡tábula rasa! Den por perdido lo que ya pasó y quédense con lo que está por venir. Sin duda será otra historia, sin dejar nunca de ser lo mismo: "everyday is a journey and the journey itself is home" decía el otro no sin razón y Un(t)raveling se quedó con este pedazo de sabiduríaBienvenidos pues a Hortraveling s.02: semillero de sueños y punto de fuga!


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Cerramos la temporada anterior con coles pudriéndose, con aromáticas pletóricas, con espinacas invasoras, con rúculas arborescentes y con ensaladas cotidianas a lo incredible edible: rebosantes de hojas, flores y frutos. Por culpa de las abundantes lluvias, nuestra carretilla retro-funky-vintage se pasó la mayoría del invierno en el sótano, mientras los verdes amigos catalanes pululaban y empezaban a dar ganas de preparar la salvitxada - o salsa romesco ya que, si bien hay un relativo consenso acerca de su receta*, no parece haberse normalizado nunca el nombre, por falta de un reconocimiento mutuo entre los de Reus y los de Valls... Al fin y al cabo, pensarán, una ñora es una nyora. Pues no, ¡no es tan sencillo! Como tampoco lo fue plantar y cultivar calçots en el lado norte del Pirineo.

entre las frondosas rúculas, un cilantro en flor juega a Ícaro, buscando su rayo de sol.
Más frío, menos horas de sol, más humedad, seguramente unas lombrices de costumbres muy distintas (¿más o menos elásticas, las costumbres? no lo sabríamos decir) y hasta puede que unos hortolanos no tan disponibles para calzar los verdes y tiernos tallos en estos meses de dulce locura, por llamarla de alguna manera. En fin: tras un arranque tardío pero prometedor y que superó rápidamente nuestras capacidades logísticas para cubrirlos con tierra a un ritmo suficiente, nuestros calçots empezaron a crecer menos, hasta permanecer parados durante semanas; trincheras en huelga, tregua invernal, hibernación... No parecía tampoco que nada estaba ocurriendo bajo tierra y los pocos individuos que fueron sacrificados para muestreo se parecían bastante a cualquier cebolla tierna de (super)mercado, pero con un no-sé-qué del Alt Camp. Su sacrificio no fue en vano, no obstante, ya que acabaron en vinagreta para nuestra mayor satisfacción: dulces, frescos y jugosos quedaron. Digeridos en paz fueron.

Abandonamos progresivamente - como la lechera del cuento - nuestros grandes planes y lindos sueños de calçotada multitudinaria: Adieu, centenares de invitados felices! Adieu, bandejas y bandejas y bandejas de calçots humeantes! Adieu, barricas de vino del Priorat chorreando en el jardín! Adieu, los Gipsy Kings versionando el Cant dels ocells a duo con Concha Buika bajo la sombra de un cilantro en flor... ¡Pena nos dio! Pero decidimos finalmente esperar un poco más, darle tiempo al tiempo; y a base de olvidarnos de ellos, dedicarnos a otros asuntos: cuidar de los cilantros, sacar de uno en uno los últimos puerros para sopitas o tartas rollo quiche, resucitar el estragón y las mentas to' marchitaos por el invierno, etc, etc. También se nos ocurrió montar un bancal para las aromáticas al pie de la ventana de la cocina, en pleno sur, con el calor que se acumula en el pie de la pared de la finca. Allí replantamos tomillo, orégano y menta, una lavanda que nos dejaron y hasta un bebe boj que "encontramos" por algún parque natural (¡que noooo! ¡que es broma!). Todos estos se fueron desarrollando felices, aunque de vez en cuando hubo que estar pendientes y darles agua porque este rincón se calentó y secó muy rápido.
entre puerro y cilantro, la mano de su ama ; plato del día riquísimo (aunque solo la espinaca era del huerto) ;
bancal hippy-arty de aromáticas con piedritas, maderitas y antigua cajita de botellas reciclada.
 - Estamos, de hecho, en búsqueda de un romero, a ver si alguién sabe de alguno que esté buscando bancal, o si nos cae del cielo, o si alguien de Catalunya nos visita y se para al borde de la carretera antes de cruzar el Pirineo para traernos uno... Al no comernos lo suficientemente rápido las coles que nos había regalado la vecina, subieron hacia el cielo y empezaron a florecer. Las hojas se pusieron más duras y amargas y si no nos los comíamos antes, pues imaginen después... Muy bonitas las flores, eso sí. Aprovechamos el buen tiempo para salir a comer fuera, sentados en la huerta, charlando de futuro, contando semanas hasta final de proyecto, haciendo planes y esas cosas que veníamos comentando en el título: sembramos sueños, a ver si cosechábamos carretera(s) y manta(s). Quedándonos allá callados, también, de vez en cuando. Es una cosa de las más lindas que hay, eso de sentarte y mirar las plantas crecer.

de a poco entre las coles, fueron brotando sueños olvidados de carretera y manta.
No sé si lo recuerdo bien, pero había este dicho un poco cliché, de los falang para los falang, que corría por Asia del sur-este en aquellos entonces-es - probablemente sacado de alguna edición de la Lonely Planet - y que iba algo así: "Si en Vietnam cultivan el arroz, en Tailandia lo miran mientras va creciendo; pero en Laos lo escuchan". Hay acá, más allá de las caricaturas baratas que pretende vehicular sobre estas respectivas culturas, una realidad hermosa: hace falta una buena dosis de sabiduría para quedarse quieto, para mirar y escuchar la bella magia del mundo que nos rodea ; un mundo que empieza justo en la puerta de casa, en estos hierbajos que pisamos a diario entre el buzón de correo y el sitio donde aparcamos el coche. Parece que algunos no entenderán nunca lo que hace falta: cuánta inversión de tiempo y cuánta dedicación paciente para poder disfrutar de lo que es gratuito, de lo que no trae más frutos que el placer de sentarse en silencio y de sentirse en paz... Diciendo eso, nos es difícil no recordar el comentario medio violento y medio triste de esta amiga nuestra que encontraba estúpido todo el "tiempo invertido/perdido" con el blog, "si total no os trae ni os traerá un duro!". Como si la felicidad, la satisfacción o el ocio se tuvieran que medir en términos de rendimiento económico. Cuando son más bien (en nuestra humilde opinión) algo como un hospital o una escuela: cuando empiezas a valorar su rentabilidad o su balance financiero, es que ya te has olvidado de su propósito... En fin, muchas gracias una vez más al J. Kerouac por su mantra de los amigos (y de todos los demás seres humanos) que logra sacarnos de apuros regularmente: ella también, "equally empty, equaly lovable, equally a coming Buddha".
Presentándoles finalmente al misterioso inquilino catalán del huerto: Allium cepa.

Y así pasan los días, cantaba Nat King Cole en esta peli que en el 2000, nos puso a todos en el humor para el amor (parece que hace siglos ¿verdad? era antes de Google, antes de Facebook, antes de Youtube, antes de Whatsapp... ¿cómo vivíamos entonces?). Total, así pasaban los días y será que mirábamos hacia otro lado, que escuchábamos crecer a otras plantas u otros planes, porque de repente, nuestros calçots se habían hecho mayores: votre fille a vingt ans, que le temps passe vite, Madame, hier encore elle était si petite. Et ses premiers tourments sont vos premières rides, Madame, et vos premiers soucis. De soucis, los únicos que hubo en el jardín florecieron hará un par de semanas ya, aquellos que marcan la frontera entre nuestra parcela y la de la señora María. Calendula officinalis, para los aficionados a la nomenclatura binominal del Linne, se puede comer en ensalada y da un pigmento no tóxico, de color crema intensa, que se solía utilizar - nos enseña Wikipedia - en la industria agro-alimentaria para oscurecer la mantequilla y hacerla parecer "más natural". Vaya...

Hace poco -que casualidad- escuchábamos que al salmón (Salmo sp.) se le echa un extracto de gambita rosa concentrado en el pienso para que recupere el color famoso y emblemático que nunca debería haber dejado de tener. Si ha dejado de tenerlo, es porque la gambita rosa que come en la vida real es más cara que el pienso que se le da y sin ella, pues su carne es grisácea y nadie la quiere comer. Y menos aún comprar, lo que es peor para quien lo produce. Mientras tanto, el desgraciado flamenco Phoenicopterus ruber ya poco le queda de ruber, precisamente porque la gambita rosa de la que se deleitaba él también - filtrándola de las aguas turbias con su singular pico - está en peligro de extinción por la contaminación de dichas aguas turbias. Salmones grises, roseados ; manteca blanca, oscurecida ; carne fake, de remolacha y soja: si somos lo que comemos, sin duda somos cada vez más gato que liebre!

libretas de viaje para viajar: papel y cartón reciclados, cola de pared, encuadernación copta, diseño exclusivo.
Bueno, la cuestión es que los calçots acabaron siendo bonitos y maduros, y al final nos los tuvimos que comer, pero se nos acaba el capítulo de hoy y no queremos pasar con prisa las fotos, recetas y demás secretos de la primera y - hasta la fecha - única calçotada ariégeoise! Para despedirnos, pues, tan solo compartiremos otra ilusión que brotó por allí entre las coles, gracias al dominio de Wallis en el arte de la encuadernación: un par de Moleskine caseras, vírgenes y - evidentemente - todavía por estrenar. Como una invitación más a empacar, coger mochilas y desaparecer por un tiempo de las pantallas radar. Que se cuiden mucho, pronto volveremos con lo prometido y mucho más...

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* para reconciliarlos a todos: la única y definitiva receta de salsa calçots de la Martutxis, sin lugar a dudas la mejor del mundo y aunque no se pueda averiguar qué más da porque con esta ¡van a pli-far! En exclusividad, en el próximo capítulo de Hortraveling! Para que se queden mientras tanto con una imagen encantadora y singular del singular encanto del Alt Camp (si la receta viene de Reus y los calçots de Lleida, algo hay que darles a los de Valls), les recordamos acá que en el número 24 de la calle R del municipio de Cabra del Camp (43811), les espera una obra arquitectónica sin equivalente, edificada en el año 1970 y visitada desde entonces por más peña de la que piensan (sin que tengamos datos válidos para avalarlo)...