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Saturday, September 30, 2017

home(t)raveling: ¡mes tres!

¡Ole! ¡Qué bien! ¡Yujuu! etc. Con una alegría imposible de disimular, les presentamos con imágenes y mucho placer, el estado y el avance del proyecto Home(t)raveling al cumplirse tres meses del inicio de este bonito largo viaje... ¡Vamos!

milagro de la naturaleza: el cortejo del camión de PointP, depositándole al 2c15
los materiales necesarios a la construcción del nido antes de la llegada del frío.
Durante la primera mitad de Setiembre, estuvimos entretenidos con la instalación eléctrica de casa. Antes de eso, habíamos tenido que quitar los falsos techos originales (precioso ejemplo de obra artesanal tradicional con tapetas de madera enyesadas a mano). No fue tanto por unas irrepresibles ganas de pasar horas sudando en un peto integral de Tyvek® con mascarilla, gafas de protección y guantes, subidos en una escalera para arrancar con pata de cabra esta estructura vieja de 30 años o 40 años, llena de polvo y telarañas, depositora del aislante rural natural de antaño - es decir: mazorcas de maíz, ramas i paja - y con un clavo cada 5 cm, sino más bien para poder apreciar el estado de las vigas, ya que los parquets mostraban indicios de visitas pasadas de xilófagos... Una vez hecho, eso nos permitió rascar o lijar dichas vigas, tratarlas generosamente contra las visitas futuras y pasar allí arriba la mayoría de los conductos eléctricos. "Solo" nos quedó, pues, terminar de hacer lo mismo en la primera planta, con energía, con bastantes bolsas y cubos grandes de escombros, con unos cuantos más viajes de 2c15 a la "déchetterie" local y con algún encuentro inesperado incluido... Teníamos un poco de prisa para empezar (y concluir, está claro) la urgente, sabia y muy estratégica tarea de aislar dichos falsos techos antes del invierno y de la llegada del frío. Destruir, limpiar, evacuar resíduos, limpiar, reconstruir, limpiar, etc. Las laboriosas idas y venidas del 2c15 por el portal del jardín, cargado como un guardia de refugio a principio de temporada, no tardaron en llamar la atención de la fauna de tracción mecámica local, deleitándonos con un espectáculo digno de los documentales de la National Geographic: unos días después y sin previo aviso, se presentó delante de casa un camión de plumaje rojo de un tamaño consecuente. Tras haber girado y contra-girado incontables veces con pitidos incluidos en la callejuela, encaró las plumas de la cola frente al portal y empezó su lento y majestuoso baile de cortejo.

el camión en pleno frenesí de descargar material de construcción por el jardín ; poco después, Wallis en estado de shock. Y ahora, ¿qué?
Sujeto de la especie Entregarius domiciliaris ssp. Pointpéus, el camión no tardó en hacer su demanda formal. Estabilizadores a tierra, dejó en el jardín nada menos que 5 palets conteniendo placas de pladur yeso y perfilería (csp. nuestra superficie de techos + algún que otro tabique o pared) así como colchones de lana de madera (un aislante natural, ecológico y bastante sanote, que no solo tiene la ventaja de no ser tóxico, ni irritante, ni impregnado de sustancias volatiles, sino que además tiene mejor aguante mecánico en el tiempo y un tiempo de desfase superior a los aislantes minerales*) en tal cantidad que no sabíamos donde ponerlos. Con medio palet por aquí, medio palet por allí, sí que lo colocamos todo - pero no sin tener que cambiarlo todo de sitio un par de veces antes de llegarlo a utilizar.

lana del rey de madera por las habitaciones ;  lana de madera bajo el hangar ; lana de madera en la granja... en fin, lana de madera pa' todos lados.
El camión se fue y nos pusimos al trabajo. Para colocar las placas de yeso, hay que instalar ANTES del aislante toda la perfilería atornillada y colgando de la vigas, usando metros de cordino tendidos por toda la superficie de las habitaciones, colocados al milímetro con nivel, con el maravilloso laser (que nos prestó el excepcional y adorable K., el albañil que nos acompañó y asesoró para la obra de la planta baja) y con clavitos, escaleras, andamios y regla de paleta de 3 metros. Es todo un camino de cruz para conseguir que el futuro falso techo esté absolutamente horizontal y a nivel, cada uno de sus raíles paralelos suspendidos cada 50 cm y fijados cada 1,20 metro perfectamente alineado con los demás raíles. Un infierno. Un dolor de cabeza. Una matada. Un calvario. Una locura. Un placer sin nombre cuando, finalmente, cuadra todo. O cuando uno se auto-engaña y decide de una vez que ya está, ha quedado lo suficientemente bien, claro.

techo de una habitación "antes" y "después" ; techo de la cocina ; techo del pasillo/wc y, al fondo, del futuro cuarto de baño.
Con el uniforme anti-polvo puesto (!!!) pudimos pasar al siguiente etapa: cortar a medida e insertar las colchonetas de lana de madera en su sitio o sea, en los irregulares y anfractuosos espacios entre las vigas. Si bien la lana de madera es absolutamente inocua e inerte, produce una especie de serrin muy fino que "tiende a desprenderse a la primera de cambio. De allí que golpear fuertemente una colchoneta de estas que acabas de serrar con una herramienta eléctrica, para hacerla entrar - medio metro por encima de tu cabeza - en una luz ligeramente más estrecha y cuyos bordes son bastante ásperos, se transforma rápidamente en un test de calidad de tus EPIs**. Hasta aquí, bien. Sudada garantizada, dolor de espalda al final del día también. Entre la planta baja y la primera, hay 12 cm: bastante como para conservar el calor un rato abajo. En el techo de la primera, hay 20 cm entre vigas y 4 cm más, en perpendicular, debajo: así el calor que acaba subiendo se queda y no se escapa! Es una tarea fastidiosa, penosa, cansada e ingrata, pero sistematizando un poco el proceso - uno arriba que mide, grita las dimensiones y coloca los trozos, uno abajo que corta y pasa los trozos, y se encarga de optimizar sobras y recortes -, la cosa no va tan mal. O sí. Sin embargo, la mediocridad no es un opción aquí: si te quedan grandes los trozos, son imposibles de colocar. Si te quedan justitos, se caen al suelo patéticamente. Toda una masterclass de precisión y excelencia en acción. En fin...

los colchones, tal cual ; el taller de optimización de recortes ; la pimera capa de 20 (12+8) cm ; Wallis en pleno esfuerzo para la segunda capa.
Y una vez acabado, cuando podríamos habernos tomado unas merecidas vacaciones a las Maldivas, tuvimos que enganchar sin tardar cinta de doble cara en los raíles y perfiles, para poder pegar una membrana retardadora de vapor hiper-mega-bio y super-importante para evitar que la condensación se vaya a meter allí donde no queríamos. Plantas baja y primera: ¡ale-hop! Desenrollar, medir, cortar la membrana, enrollarla, colocarla bien alineada, solapar 10 cm con la anterior, desenrollar manteniendo la tensión, la alineación y el paralelismo, quitar la protección de la cinta de doble cara y pegarlo todo bien puesto. Un infierno. Un calvario. Un dolor de cabeza. Una matada. Una locura. Un gran vacío cuando te despiertas a la mañana siguiente y descubres que con la presión de las colchonetas de aislante transversales, se ha despegado y caído al suelo toda la maldita membrana. Solo en la primera planta - es la buena noticia - ya que abajo había menos cantidad.

las luces del salón, ya con toque vintage-upcycleado ; una colchoneta en huelga-de-alcanzar-su-puesto-de-trabajo ; Wallis y la membrana bio.
Entonces, pues, ¿qué remedio? tuvimos que empezar de nuevo y colocar dans la foulée, acto seguido y sin más demora, el pladur. Pero eso realmente y con toda la mejor voluntad del mundo, tuvo que ser luego (del palo un par de semanas después o así, porque la vida te lleva a veces y cuando dejas una tarea, no siempre sabes cuando podrás volver a ella, si es que vuelves. Y además, también será otra historia ya, porque se está haciendo tarde, el sol se pone sobre Wallis y Futuna y la verdad es que a finales de Setiembre, eso es lo que había.


Cuidense y pasen lo muy bien,
volveremos prontito
con más aventuras hogareñas.
Abrazos y besos,
F & W


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* el tiempo de desfase térmico define el tiempo que tarda un aislante en restituir las calorías absorbidas. Es sensiblemente superior para la lana de madera respecto a la lana de vidrio o de roca (8-10 horas contra 4, generalmente), cosa que es interesante porque las calorías absorbidas debajo de un techo durante el día en verano tenderán a "llegar" hacia el final de la noche, cuando la temperatura de la vivienda es mínima. De manera similar, las calorías absorbidas procedentes de la calefacción en invierno serán devueltas horas después de que se apagase dicha calefacción, limitando así la bajda de temperatura al final de la noche... voilà.



** equipos de protección individual.


Saturday, August 12, 2017

home(t)raveling: setmanes 5 i 6

with a little more help from our friends!

la xemeneia i el llibre* que mes triomfa aquí aquest estiu! ;)
Doncs, no n'estic segur però podria ser aixo el nostre primer post en català, ¿oi que si? Ostres! Aleshores, demano sol.lemnament a totes les catalanoxerrantes i tots els catalanoxerrants que em perdonin: mai he arribat a encertar ni tan sols 3 paraules seguides en el Gran Dictat i el meu nivell de català ès inversament proporcional al meu entusiasme a l'hora d'escriure aquest post. I en ambdues combinacions, aixo pinta malament... Home, ès el que hi ha: al menys, no us vendré gat per llebre. Però com volem fer-li avui un petit homenatge a un gran amic, semblava que aquesta era la forma mes adecuada. Aixo va per en G., el nostre estimat fanàtic, nascut al Llobregat i exiliat per amor entre Ponent i Aragò, que ens va acompanyar i ajudar aquestes últimes 2 setmanes per aqui Can La Meunière. I ès que no nomès vam compartir moments i xerrades molt agradables, sino que també ens va treure de sobre una feina titanesca, que mai haguessim imaginat poder abordar (ni parlar de terminar-la) en els propers mesos! Tot plegat, i un cop buidat i netejat l'estable (veure el anterior capitol aqui), va fer-se carrèc de la granja, per buidar i netejar-ho tot, amb un xic de la nostra ajuda però practicament sol. Ni he arribat a explicar encara que ho ha fet tot penjat amb cordes i a una velocitat que a dures penes ens donava temps d'anar gestionant els escombros i les muntanyes de m---- que sortien d'allà dalt!

Per ilustrar i documentar una mica la cosa, que les meves paraules - tristement - ès queden cortes, aqui sota teniu els "abans" i els "després" corresponent a la part de la granja:

planta segona de la part dita "la granja": abans, abans i mentres... i ja a punt de plegar, amb tot buid i net - només quedarà fer-ho tot nou... un dia futur.

planta primera abans, abans i mentres: ¡qué lluny queden les finestres! després: buid, net... i amb vistes a la muntanya!
Doncs, després de tot aixo, fins i que ens trovavem ben cansats, encara li van sobrar unes miques mes de temps i de ganes... i ens va preparar una habitaciò sencera abans de marxar! Treure el fals sostre i tot el paper de paret, deixar-ho tot net i preparat per a la resta de feines: tractar bigues, fer l'aillament del sostre, pasar-li una capa blanca i neta at tot areu i finalment polir i tractar el parquet del terra. El objectiu: arribar a fer-ho tot i que estigui acabat abans del invern, per tenir una habitaciò (i idealment totes dues) en condicions. Just vam aprofitar el seu últim matí amb nosaltres per anar a la déchèterie a portar tota la runa i quedar-nos un altre cop amb totes les bosses que van tornar a caure en una crisi de buid (existencial).També, amb les feines no-de-casa-sino-de-les-que-s'han-de-fer-per-jalar que se'ns acumulaven, al mig de un huracà d'estrès i de deadlines imposibles, vam rebre una breu visita del nostre A. nacional i la seva M., que van parar a saludar i prendre la mida del chantier al baixar de un Vicdessos plujós, abans de continuar la seva ruta de l'estiu cap al Quercy. Ja tornaràn amb mes temps!

i un cop mes encara: abans, mentres i després. no hi ha res mes per dir, però si per fer abans del invern i de l'arribada del fret...

A l'hora de concloure: finalment, encara que hagi passat uns dies abans, quan encara hi era en U., van aprofitar una estona que ni la Wallis ni jo erem a casa (i just a l'hora de la migdiada, amb la calor que feia, ai, aquests nens que mai aprenen!) per posar-se a realitzar a 4 mans un petit projecte ben bonic i indispensable per l'estiu... del que tant nosaltres com totes les properes visites gaudirem sense moderaciò. Voilà! Amb aixo i diuent-li (¡No! Cridant-li) un cop mes moltísimes gràcies per l'ajuda, l'energia i el bon rotllo, us deixem actualitzats amb aquest número de home(t)raveling. ¡Que vagi bé i fins aviat!

a 4 mans (de fusters): un petit projecte bonic i indispensable per l'estiu.


i molts petons per a tothom,
Wallis & Futuna


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* també podria veure-es aquesta entrada com un petit homenatge a l'artista que va produir aquesta auténtica pepita que no nomès us recomanem urgentment, sino que a mes i mes podeu demanar i us passem contacte per demanir-li una copia... o dues!

Thursday, July 6, 2017

home(t)raveling: semana 1

Parece mentira: una semana ya que tenemos llaves... y que tenemos casa. Entre Wallis que está trabajando de veterinaria (con animales y todo, sí sí!) y Futuna que está haciendo traducción tras traducción, los primeros 7 días han pasado volando. Pero no hubo ni uno en el que no fuimos allí a currar, y hay que decir que curro no falta. Es más: parece que hay curro y lo habrá para unos años! ¡Qué ilusión! ¡Qué impresión! ¡Qué locura! ¡Cuánta felicidad! Bien.

cuando te vienen a echar una mano y llegan más preparados que tu... ¡vaya cracks!
Para empezar bien y darnos ánimos, tuvimos la gran alegría de recibir una visita casi-sorpresa y muy bienvenida de nuestros queridos M&M, con el ya-no-tan-pequeño U. Como sabían que aún no se podía vivir mucho dentro de casa, llegaron preparados, con nivel y con un estilazo: un camping-car de lujo que entró de milagro por la puerta del jardín y en el que tenían la ducha, la cocina y la nevera que tanto nos faltaban a nosotros (y nos siguen faltando, dicho sea de paso. Je je!). M. tenía un curro urgente que acabar y entregar, pero M., con la ayuda experta del ya-no-tan-pequeño U., se ofreció para hacerles una revisión a lo "servicio integral" a nuestras bicis, mientras hacíamos nuestras tareas previstas - o no tan previstas. Todo un detalle por parte de un ciclófílo profesional y emérito, ya que dichas bicis acababan de pasar un año abandonadas por una granja, después de otro año de uso frenético sin ningún tipo de mantenimiento en T. sur A.! Bueno, que entre partidas desenfrenadas de mikado y de canicas, estos dos hicieron milagros mientras trabajábamos por aquí por allí bajo un sol de fin del mundo julio, nos cocinaron unos ricos menjares y hasta trajeron de su verde Penedés un cava artesano para brindar...
de las manos de M. y U.: cuidado intensivo y MUY cuidadoso para nuestras bicis.

Aplicando religiosamente el sabio consejo de nuestro no-menos-sabio amigo G., hicimos fotos en plan "antes/después", ya que él nos dijo que fliparíamos al ver como estaba antes y que nos costaría creerlo al verlo. ¿Puede esto pasar en tan solo una semana? ¡Pues sí! Miren más abajo los antes/después y créenlo o no, al escribir este post, ya nos habíamos olvidado completamente de como estaba al entrar el primer día.

Porque empezamos, como buenos hiperactivos que somos los dos, a currar desde la mismísima tarde del día 1, abriendo 2 frentes que en realidad fueron 3:

 - la cocina, donde pensábamos poder instalar rápidamente lo mínimo básico para vivir y estar, tener fogón y nevera, una mesa y un punto limpio donde comer, estar con el ordenador, etc. Pero como era de esperar, cuando se toca una cosa, hay que tocar todo. Y cuando piensas quitar el papel de pared, terminas haciendo agujeros en los muros porque es mejor hacerlo bien y del todo que a lo cutre y a medias... Bueno, total: que había 2 capas de papel, 2 de pintura y 3 de hieso y rebozados varios; que no nos podíamos arriesgar a dejar el falso techo por si las bigas estaban mal, tocadas o carcomidas y que descubrirlo en un año iba a ser peor, así que decidimos arrancar el falso techo, que eran paneles de porexpan super-pegados a un lattis (una capa de hieso sobre listones de madera clavados de las bigas); que hubo que arrancar todo esto con pata de cabra y que fue un curro muy sucio. Total: que la cocina va para rato!

debajo del papel de pared, más papel de pared, algo de pintura, más pintura y finalmente: el muro ; pasillo vintage ; bigas y techo/parquet: sanos!

 - el jardín, donde pensábamos quitar muchas ramas y hierbas muy crecidas que no dejaban circular e invadían "un poco" todo. Había, en particular, una hiedra diabólica. La madre de todas las hiedras. Nos recordó mucho a la de T. sur A., pero en versión XXXL, y decidimos deshacernos de ella rápido, porque la hiedra es una porquería que ahoga el suelo, que parásita los árboles, que se come los muros y jode los techos para terminar engullipándolo todo como la mussaka asesina en la peli epónima. Bueno, total: que la hiedra estaba MUY agarrada y que cada metro de muro fue una lucha a muerte. Pero ya le conquistamos unos cuantos metros y fuimos descubriendo tesoros y maravillas debajo: dos ciruelos, dos manzanos y dos higueras, zarzamoras, groselleros y una parra. ¡Ta-tchán! El verano será dulce... También hay avellanos con avellanas y unos sambucos que recortamos un poco porque invadían a saco, pero tienen fama de no ser rencorosos y de volver a crecer siempre y rápido.

el jardín antes, con muchos tesoros sepultados bajo la hiedra, la ortigas y unos arbustos pinchudos ; ganando la guerra contra la hiedra...
 - el hangar, para acabar esta primera semana (¡Ford! qué rápido pasa el tiempo y qué cansancio: creo que nunca hemos dormido tan bien como estas 7 noches...). Técnicamente, el hangar forma parte del jardín ya que estaba literalmente desaparecido bajo la mismísima hiedra. Ah, la excitación de vivir y sentir lo que los arqueólogos al descubrir Angkor Wat entre raíces y lianas... Le dedicamos un par de días para su completa limpieza, porque decidimos que de cara a los próximos 2 meses o así, iba a ser un lugar maravilloso para un campo base a la fresca, con cocina de verano, vistas a la montañita que domina el pueblo y estrellas fugaces gratis! ¿El spot donde hay que estar este verano? Ya saben... Eso sí, acondicionar el hangar supuso rascar, barrer y quitar unas 4 cubos de 80 litros de caca de paloma, varios kilos de telarañas y porquería varia, categoría normal y corriente (entender: madera podrida, chatarra, juguetes de plástico, botes de pintura, cristales rotos y alambre oxidado para parar un tren).

debajo de la hiedra: muro de piedra rústico con banquito y barbacoa, frutales pletóricos con fruta madura y... hangar agrícola con carácter!
También supuso subir al techo y cambiar las tejas rotas o directamente expulsadas por la hiedra, y para quitar un nido de palomas de varios kilos (con su montón de caca incluido, en equilibrio precario bajo la biga cimera...); quitar más hiedra; cepillar las tejas en buen estado pero cubiertas de molsa. Apenas limpio y vacío, el hangar se vio convertido en el centro de reciclaje y volvió a llenarse de porquerías, pero esta vez clasificadas y separadas por categoría en unas pilas muy estéticas. Habrá que encontrarles otro sitio, porque están un poco en medio de las futuras cocina y habitación! Finalmente, también revelamos una red de canales de cemento por el era delante del hangar, cada una más taponada y llena de tierra y raíces que las otras y cuya función parece ser recoger el agua de lluvia y llevarla hasta una tubería que baja hacia la calle. Otro objetivo importante será vaciarlas todas y averiguar que funcionan para poder evacuar el agua de cara al otoño... hasta que nos equipemos con depósitos para recoger el agua de lluvia para el huerto, los baños, la lavadora y qué sé yo...

Et voilà para esta primera semana. No está mal y estamos super contentos, ilusionados y un poco rotos ya. Ja ja! No lo vamos a repetir en cada post, pero las visitas y los echajes de manos están más que bienvenidos!

Hasta pronto,
Wallis & Futuna


el encanto inigualable de lo rústico, de las telarañas y de la madera antigua... ;)



Saturday, July 9, 2016

Hortraveling! s02e04 "voilà, c'est fining..."

"on va pas s'dire au revoir, comm' sur le quai d'une gare" - J.-L. Aubert



un pie de Cynara scolymus, un año y medio, tres alcachofas pero ¡Ford, que ricas!
"Fue entonces cuando decidimos avisar a la propietaria, poner nuestras cosas en cajas y llevarlas a unos amigos queridos para que nos las guarden, fer dues motxiles i un farcell, dejar el piso e irnos a dar una vuelta hasta donde llegásemos. ¡Y lo haremos! Bueno, estamos en ello... Mientras hablamos de ello, ya queda menos. Miren: las obligaciones y el alquiler del piso se acabarán en algún momento entre principios y mitad de julio, las cosas encontrarán su lugar en casas ajenas en el mismo plazo de tiempo (¡por cajones!) y las mochilas estarán en nuestras espaldas por el día 20 del 07. Ya es oficial la fecha, así que se la pueden apuntar en rojo subrayado en las libretas. En resumen: pues, poco más, la verdad. Fueron dos meses de mucho sol y mucha lluvia, algo de escalada y sobre todo mucho trabajo... Dos meses de poco huerto, pero dos meses de avanzar mucho - a pesar de los pesares - con estos planes nuestros de evasión, de mochileo y de fin del mundo..."

Eso es: de repente, fue junio y poco después, nos pilló julio algo desprevenidos. Lo que ayer aún se podía recoger, freír con ajo y comer tibio con una ensalada de tomate, de repente se hizo mayor, como para dejarnos claro que se nos había pasado el arroz. Hermosa flor, eso sí. Pero si cuentas que, de las cuatro alcachofas que nos dio el pie que plantamos en marzo del 2015, una se nos escapó: una de cuatro - como hay que remarcar para parecer listo en reuniones de trabajo, ¿o era al revés? - es un 25% de la cosecha que dejamos pasar. Pero también es la promesa de muchos más alcachoferos brotando y pululando por allí, para el máximo disfrute de los próximos inquilinos de la gendarmerie. Nosotros nos alegramos un montón para ellos, ya que no estaremos para recoger lo que quiera crecer en la temporada 2017. ¿O sí? Pero seguramente no. ¿Y quién sabe? Nosotros no, al menos... 

cuando tu propia alcachofa te está echando en cara que se te ha ido la primavera...
Entre currar desde casa, ir a Manchester (más curro), pasar por Barcelona (curro todavía) y volver a casa a acabar con el curro, preparar la mudanza, organizar la gran escaqueada y despedirnos de l'Ariège, entenderán que el proyecto hortraveling haya quedado un poco abajo en la lista de prioridades y de cosas para hacer antes del 20 de julio. Un día solo tiene 4 manos y nosotros 48 horas al día, o algo del palo - entre los dos, digo. De poco sirve, entonces, intentar darles información factual y útil acerca de un huerto del que no hemos podido ocuparnos en estas últimas semanas. Nos da entre vergüenza y pena, pero es lo que hay. Hubo días de soñar con tener tiempo, hubo días de sentirnos culpables por estos verdes brotes y tiernas frutas que abandonamos sin mirar atrás; hubo días de soñar con el próximo huerto, escuchando a la Buika y su triste, pero muy sabio "por eso muchacho no partas ahora, soñando el regreso"... Vale, ya está de fingir la culpabilidad. También (y sobre todo) hubo muchísima ilusión por lo que se avecina, así que sin darle más vueltas, les presentamos los protagonistas de nuestro verano, de nuestro otoño, de nuestro invierno y, si Ford quiere, de nuestra primavera también: los mochilotes Un(t)raveling, colección 2016-2017. Esta vez al final, nada de furgonetas, nada de casa rodante, nada de confort moderne ni de standing con motor de combustión interna. A pata nos vamos, al estilo caracol y con transporte público, eso sí.

1- la mochilita de Futuna:
el equipaje de Futuna, en plan "te lo muestro todo"; la ropa que falta por meter; el producto acabado pero con funda a parte.
Introducing, de izquierda a derecha y más o menos desde el fondo hacia delante: mini-tienda de campaña McKinley (Arium, "2" plazas, 1,1 kg), esterilla thermarest, plumas 4 temporadas McKinley (voy a pedir que me patrocinen!), mosquitera impregnada, cojín inflable* revestido con un buff para el cuello; funda de vivac prehistórica de cuando Wallis iba a la UEC y bolsita (con varios cargadores, frontal Tikka de Petzl, corta-uñas y cosas del estilo); mini-cámara de carretes Olympus mju II, tupper-farmaciola; maquinilla; bolsa para pasaporte y dinero; par de gafas de recambio (los miopes muy miopes lo entenderán); carrito ultra-ligero y plegable (encontrado en la calle en Barcelona dos semanas antes de irnos en plan "pídeselo al universo"; creemos que nos servirá para arrastrar cosas y cansarnos menos, tot i que será fácil de regalar si no sirve tanto como molesta...); bolsa para zapatos; sábana térmica Sea to summit; maravilloso kit de cocina Trangia (regalado por U. y L.); cuaderno de viaje hecho a mano por Wallis; UN libro para estos meses y estos muchos kilómetros (tenía que ser largo y díficil, por lo que elije "L'idée de justice" d'Amartya Sen, que se resistió ya a varios intentos); toalla de microfibra; camelback 2 litros; kitchen sink Sea to summit (otra vez!); candado y un cable antirrobo; cantimplora litro y medio; lampara de LEDs recargable con dinamo; bol y taza; botella termo de un litro; alcohol de quemar para la Trangia; fantástica funda cubre-mochila Ferrino que dio la vuelta al mundo varias veces entre mis viajes y los de amigos a quienes se la presté.

la bestia cargada y el carrito, implorando: "no me la pongas encima".
Todo esto dentro, encima y alrededor de una irrompible mochila Lowe Alpine (Apalachian 65+15 litros, no la hacen desde hace 10 años ya) que me ha acompañado a todos Laos... Ja ja! Importante comentario aquí: los links están aquí para hacer bonito. Que compren cosas o no, no ganaremos un duro y no queremos ganarlo tampoco: son productos que usamos, que hemos probado y comprabado, así que los podemos recomendar sin el más mínimo conflicto de interés. Solo falta la ropa: jaqueta impermeable; gorro de lana hecho por Wallis; pantalón grueso y otro ligero de estos tan elegantes con cremalleras que se hacen shorts (ambos de McKinley...); wind-stopper McKi... (¡madre mía!); mallas y bañador; camiseta térmica Odlo; 1 de manga larga de algodón; 2 de manga corta y 1 de tirantes; ropa interior mínima (4 pares de calcetines, 3 calconcillos, 1 par de calcetines gruesos para el frío) en bolsa de compresión; foro polar; 1 par de Keen y 1 par de botas ligeras Patagonia. La mochila completa debe pesar unos 12-13 kilos y eso que aún le faltan agua y comida para llegar a los 15-16 que supongo habrá que cargar de promedio. No encontramos balanza todavía para confirmarlo, pero es el peso típico que dice "Oh, no" cuando la levantas, pero una vez en la espalda, te resignas y caminas...

2- la de Wallis: apenas más razonable, lleva en el mismo orden (arriba-abajo e izquierda a derecha): bolsa de compresión para la ropa interior; desodorante; crema solar; mini-ducha solar xxs Sea to summit; toalla de microfibra; necessaire; tupper con jabón y champú sólido Lush; insecticida con DEET; banda Vettrap 3M (va bien para todo); frontal Tikka de Petzl (la irreemplazable); Opinel; brujula; cuaderno número 1; cantimplora 1 litro; esterilla Thermarest; mochila Millet 55+10 litros; la misma funda Ferrino, pero nueva; plumas 4 temporadas; manta térmica; funda de vivac Salewa; sábana interior Sea to summit; tupper-farmaciola; 1 rollo de papel de water; par de guantes; UN libro (¡tras una dura batalla y un no menos duro regateo! "Un adivino me dijo" de Tiziano Terzani); también cabe mencionar una hermosa libreta de viage (la número 2) hecha a mano y que está tan bien guardada que ni la veo en la foto.

el equipaje de Wallis en modo listo pa' empacar, en un piso listo pa' dejar.
Por lo demás, se lleva algo más de ropa (aunque al final muy poca) y se lo agradeceré cada vez que aparezca con una muda nueva por allí el fin del mundo; gorrombrero de fieltro y super châle regalado por la encantadora E.; jaqueta de montaña como Ford manda, larga y que abriga (regalo de la madre de nuestro querido M., por eso lleva el super-chulo "Secours Alpin Valdôtain" en el pecho); un par de sandalias ultra-ligeras Croc's y un par de botas ligeras LaSportiva (recuerdo de la Val di Fiemme: compradas en el Factory Outlet de allí las Dolomitas, están hechas en... RDPC! vaya vergüenza para la marca). Y casi me olvidaba: una mochila de día ultra-ligera Simond, que sabe desaparecer en un bolsillo y de la que el crack G. nos hizo tan bien la promoción que no pudimos no llevarnos una de prueba por allí... En cuanto al peso de todo esto, debe rondar los 10 kilos, o bien no llega o está por encima, justo justito. Lo que ya está bien para lo que las vamos a llevar cada día o casi... Modo caracol: ¡On! En el carrito se ajusta otra mochila pequeña Simond, más clásica, donde pondremos comida y agua, la compra del día, algunas cosas pesadas si las queremos arrastrar o abandonar en un locker room, etc. según necesitemos. Llevábamos semanas hablando de algún tipo de cosa con ruedas: tal vez el típico "trolley", equipaje de mano de avión para arrastrar (pero los odio con mi alma por el ruido que hacen ploploploplo y porque las ruedas suelen ser tan pequeñas que dejan de rodar a la primera de cambio y entonces se vuelca o se cae o se encalla. Aaargh! En ocasiones, llegamos a imaginar en voz alta el carrito ideal para podernos descargar peso de las respectivas y dolidas espaldas, de las características que debería tener, de cómo debería ser: metálico, ligero, plegable, con ruedas lo suficientemente grandes para aguantar carretera asfaltada, discreto, robusto... Y al llegar a Barcelona una tarde, tras aparcar por Guinardo, en uno de nuestro lugares secretos donde dejar el vehículo para largas estancias, bajando la calle más empinada de toda la ciudad condal, lo vimos: nos esperaba al lado de un contenedor de basura, entre un triciclo de plástico roto y una estantería Billy de Ikea. ¡El carrito perfecto! ¡El que veníamos soñando desde hacía semanas! Puede que lo abandonemos a los cuatro días, pero no podíamos NO llevárnoslo, está claro. ¡Venga!


la magnífica, hiper-práctica e inimitable Trangia regalada por U. y L.: desplegada, a medias, casi recogida y lista pa' guardar! 

Conclusión: hay planes de caminar, de hacer trekking o senderismo (como quieran llamarlo), planes de camping y vivac. También hay planes de encontrar algo de playa. Habrá un verano y un otoño por zonas temperadas y habrá también un invierno para el que, esperamos, ya habremos llegado a lugares de clima más tropical. Y sino, pues, pasaremos frío, compraremos jerseys de lana o espabilaremos. No está del todo claro el itinerario y si bien tenemos ya un par de visados, billetes y fechas definidos, queda mucho por inventar (así que ya veremos y compartiremos los más y los menos del equipaje, lo que faltó y - ¿sobre todo? - lo que sobró). Al fin y al cabo, es lo más divertido del viajar: hacerlo paso a paso y decidirlo sobre la marcha. Además, nuestra filosofía al empezar con Un(t)raveling era justamente eso: vivir el día a día donde y como sea, intentando mantener la misma mirada. Se trata de no separar la rutina del aquí: sedentarismo, trabajo, hogar, con la evasión del allá: viaje, vacaciones, ocio. Se trata de intentar vivir y recibir todo lo que se presenta como parte de un mismo recorrido; de un largo viaje que cada uno empezó hace algo más de 35 años y que empezamos juntos hará cinco ahora. Si quieren seguirlo, nosotros lo iremos compartiendo como compartimos desde el 2013: con días de sol y días de lluvia, en furgo, por el huerto o a pie, en inglés, en castellano y en francés (hasta que sepamos otro idioma para abrirnos al mundo...). Pero me estoy adelantando, ya que todavía estamos "en casa" por unos días, saboreando el verano ariégeois y soñando - mira que bien - ¡con vacaciones!

- ¿Soñando con qué? Pero: si acabas de decir que no se trata de vacaciones!
- Que ya lo sé. Bueno, solo era una manera de hablar...

las mochilas Un(t)raveling con sus fundas de conjunto, listas para emprender el camino - más listas que nosotros, incluso...

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* a los fans de upcycling y de recuperar cosas, les encantará saber que mi cojín inflable de furgo y de viaje es... la bolsa de plástico de un cubo de vino de 5 litros: dentro del cartón, hay esta vejiga de plástico con un grifo que es verdaderamente maravillosa: una vez bebido todo el vino, se enjuaga, lava y seca bien. Se puede usar con una funda o tela como cojín de viaje, no pesa nada y ocupa menos aún. Pero si hace falta, se puede llenar de agua en cualquier fuente o grifo y dar una reserva de agua potable de 5 litros, no muy cómoda de aguantar pero que no pierde y tiene un grifo muy práctico... eso sí: las primeras semanas, si la aflojas un poco antes de dormir, llena el aire de un olor a vino tinto que da gustito...