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Thursday, October 16, 2014

Chaton vert

El chaton vert tal y cual.
Había una vez un gato por cuatro que vivía entre coche y coche en la plaza del castillo en lo alto del pueblo. Pasaba sus noches a los pies de una piedra tallada de la muralla o en el techo de un suzuki descapotable contando cuentos a quien quisiera escuchar. Solía decir a menudo: – los extranjeros tienen muchos defectos, pero una gran virtud y es que no se quedan! Lo que está claro es que con nosotros se equivocó: le dimos la lata un par de noches al pie de un anfiteatro de piedra, con buenas vistas a la luna llena de octubre. Eso si, nos hicimos pequeñitos para no llamar la atención de nadie más que él...

Pero de día, entre el rico yogur con cereales de la mañana y la rica sopa de verduras de la noche, nos escapamos al muy cercano Val de Sourn para susurrar al oído de las paredes. Ejem... Este trozo de verde en el paso más estrecho del recorrido del río Argens es un lindo rincón para escalar. Desde apenas el espacio justo para arrinconarse al borde de la carretera sombría, el escalador necesitará el tiempo de un suspiro para llegar al pie de las vías. Estas resultan largas, contínuas, entretenidas, bellas y pobladas de paisajes de otros planetas gracias a las formas que se dejó hacer esta caliza blanda y amarillenta del Château. Los numerosos parquins (muy limpios) aprovechan cualquier curva del río o pequeño circo de la pared y permiten alojar las multitudes de aficionados que llegan al Val por autobuses enteros. Si si, ya verán! La pernoctación queda estricta- y clara-mente prohibida - como la acampada, el bibac o la celebración de asados salvajes. Pero aún así, algunas mesas de picnic en una playa de césped tierno invitan a la masticación y la deglución contemplativas. Y si sus tripas lo requieren podrá el escalador, apenas caminando unos metros, liberarse del peso de la existencia en unos lujosos y modernos váteres secos que la consejería regional ha puesto a disposición de los visitantes. Allí bajo sus pies - y mediante un ingenioso dispositivo patentado - unas lombrices de California esperan sus donaciones para compostarlas sin prisa, pero sin pausa.
"Desde la carreterra hasta el pie de vía ¡menos de un minuto, tronco!"
Para nuestra primera mañana por allí, sin guía y sin mucha idea, contábamos con alguna cordada para recomendarnos unas vías, o mejor incluso, dejarnos ojear su guía. Pero no encontramos una cordada sino unas quince o veinte esparcidas por la pared. Como hormigas en su rusco (no pierdan tiempo con detalles, los autores de este blog son veterinarios y sus conocimientos antomológicos son de fiar…), jóvenes de constitución sana y de pelo muy corto subían y bajaban todo el rato de un gran autobús azul oscuro con el siglo del Armée de Terre, subían y bajaban todo el rato por los 50 metros de camino empinado, subían y bajaban de todas las vías de alrededor en un zumbido aturdidor. Buscamos al que parecía ser su reina: un señor de edad respetable con pelo plateado y gafitas progresivas colgadas del cuello, a quien todos decían "Si Major!", "No Major!" o "Las 10 y cuarto Major!". Le saludamos y le preguntamos un par de cosas, hasta que no solo no prestó unas fotocopias de la reseña sino que al cabo de un rato, cuando un chaval se lo devolvió, nos pasó el documento original.
Un V anónimo pero que no dejaba de subir y subir y Le fil d'Ariane.
Así pues pudimos probar en compañia de la tropa unos V+ cortitos y de canto, pero ya con desplome. Luego encadenamos un par de 6a de 28 y 32 metros: Banlieue rouge et Bagarèdes, muy agradables por tener pasos con desplome pero siempre buenos cantos y movimientos muy naturales… Para confirmar todo lo que ya pensábamos de los grupos y cursos multitudinarias, saturando la roca con cordadas de gaviotas verticales (fuesen del UCPA o del propio ejército), un chaval fuertote se dio la molestia de arrancar y tirar un pedrote del tamaño de un bebé rechoncho, que vino a estallar justo entre dos de sus camaradas a quienes el Major estaba haciendo una interrogación sorpresa. Cambiamos de sector y luego este mismo día, tras una merecida pausa para comer y hacer siesta, conocimos a un par de suizos muy simpáticos que nos recomendaron Arielle, 6a+ de 37 metros recientemente regraduada a 6b. Preciosa, variada, bien protegida pero sin exceso, con pasos técnicos, laterales de coco y desplomes con pasos de bloque; todo eso sin mucho espacio para descansar entremedio: una vía de primera y hasta la fecha uno de los encadenamientos a vista que más feliz pusieron a Futuna!
En lo alto de la arista este, ole pues! y la línea de Arielle.
Al día siguiente, nos dio por probar otra zona aún más cerca de la carretera. Prácticamente se podía asegurar sentado en la cama! Después de un par de 6a y un V+ de dos largos encadenado de un tirón por Wallis, seguimos la línea elegante y aérea del Fil d'Ariane 6a+ antes de sufrir en Verglas d'été, un 6c+ plaquero infernal. Cayeron luego Indiana Jones , 6b+ a vista y Paf le chien 6b+, cuyo resalte final se resistió. Un par de intentos poco dignos en El dülfer del enano de los acantilados, 6a (???) nos confirmaron que el grado es algo muy relativo y que lo importante es el gesto. Bueno, y el disfrute. Bueno, y participar, por supuesto.

A la noche, después de unas duchas prohibidas en un rincón de los parquíns de la zona (y con jabón ecológico, no vayan a pensar que dejamos rastro…), volvíamos al encuentro de nuestro gato (que cada noche se sorprendía de vernos volver, nosotros extranjeros!) para escucharle los cuentos.
Cuenta la leyenda que las cigüeñas se solían quedar en la Provence hasta finales de otoño.
Por todas partes se escuchaba una algarabía de picareos: vacaciones en África!! y en lo alto de los campanarios, estas aves de modales exquisitos terminaban de preparar todo, dejando el nido tan recogido que los pobres campanarios se quedaban desnudos a la merced del invierno. 
Así fue como algunas campanas decidieron hacer también las maletas y se fueron al sur.
Sin poder contar las horas, los días de invierno se hicieron largos para las gentes del pueblo. 
A la primavera siguiente, volvieron las cigüeñas pero las campanas no. Así, las gentes del pueblo tuvieron que fundir unas nuevas y decidieron enjaularlas.
Desde entonces, las campanas de la Provence dejan de dar las horas en invierno como protesta por su arresto domiciliario.

Wednesday, September 10, 2014

un régime Dolo-mythique / una dieta Dolo-mítica (#5)


Jour 5: via ferrata du Col Rodella (2480m) ;
D+ 350m (vf 150m)

On avait en vue pour ce cinquième jour consécutif de temps-qui-tient-à-peu-près, une ferrata catégorie "on joue dans la cour des grands", à laquelle on a du renoncer pour cause de prévision de pluies en milieu de journée. On s'est dit "pourquoi s'exposer aujourd'hui? faisons confiance au temps! demain il fera beau". On dirait qu'on n'a rien appris en 11 mois. Ah ah ah! L'optimisme et la naïveté de la jeunesse, dit Futuna qui voit ses 36 ans approcher à grands pas. Notre plan B, du coup, c'est une ferrata courte et facile celle-là, la seule vraiment dans le secteur, rapide d'accès et sans histoires, mais qui débouche sur un belvédère aussi modeste qu'il est bien entouré, offrant des vues splendides sur les 3000 environnants: groupe du Sassolungo, de Sella et du Piz Boé et plus loin, la Marmolada.

L'approche ne laisse pas la place au doute: entre les rangées de pylones des télésièges court une piste goudronnée qui relie au moins quatre refuges-hôtels-restaurants avec terrasse panoramique et spa. Les pancartes "zimmer" (ça veut dire chambres, apparemment, dans l'autre langue co-officielle de la région, qui est aussi celle parlée par la plupart des touristes…) font de l'ombre à celles avec le menu du jour, il ne manque que les rabatteurs et les vendeurs de roses. En une quarantaine de minutes, la piste conduit facilement à la gare amont d'un énorme téléphérique venu de la vallée, qui déverse à longueur de journée des flots saccadés de mouettes et de parapentistes, apparemment déjà trop embourgeoisés pour monter à pied, barda au dos...
Día 5: via ferrata al Col Rodella
(2480m) ; D+ 350m (vf 150m)

Para este quinto día consecutivo de tiempo que-más-o-menos-se-aguanta pensamos en abordar una ferrata de primera división, a la que tuvimos que renunciar por causa de unas previsiones de lluvia para el mediodía. Nos dijimos –para qué complicarnos la vida hoy? mañana seguro que hará bueno. Algunos dirán que no hemos aprendido nada en 11 meses. Ja ja ja! El optimismo y la inocencia de la juventud, dice Futuna que ve acercarse sus 36 peligrosamente.  Así pues, nuestro plan B, fue otra ferrata realmente corta y fácil, la única en la zona, de fácil acceso y sin mucha complicación pero que desemboca en un despeñadero igual de modesto que bien acompañado, ofreciendo unas vistas espléndidas de los 3000 de los alrededores: los del grupo del Sassolungo, los del Sella y del Piz Boé y algo más lejos, la Marmolada.

La aproximación al inicio de la ferrata no deja lugar a dudas: entre filas de postes de telesilla transcurre una pista asfaltada que une por lo menos cuatro refugios-hoteles-restaurantes con terraza panorámica y spa. Las pancartas de "zimmer" (habitación en alemán, lengua co-oficial en la provincia autónoma del Trentino) hacen sombra a las del menú del día, sólo faltan los ganchos para captar clientela y los vendedores de rosas. En unos cuarenta minutos, la pista nos lleva a la estación monte del teleférico que sube desde el valle, y del que se derrama un mar agitado de gaviotas y parapentistas, aparentemente demasiado aburguesados ya para cargar su bardal en la espalda…
Mais revenons un moment sur les mouettes: si pour les marins au long cours, la vue de ces oiseaux rieurs est supposée annoncer la proximité d'une terre, nous appelons quant à nous "mouettes" ces randonneurs en jeans et sandales ou baskets Pluma, qui commencent à marcher à partir de onze voire treize heures, avec invariablement une petite bouteille plastique de 25cl à la main et le plus souvent un sac banane et/ou une glacière: familles ou couples qui randonnent avec leur plaid de pique-nique roulé dans un sac de courses Desiguanes, parfois du matériel de montagne mais le cas échéant, ce n'est évidemment pas celui qui convient à la situation. N'y voyez aucun snobisme, c'est une triste conséquence de la démocratisation des loisirs de montagne. Alors pourquoi des mouettes? Tout simplement parce quand on les croise à la descente, on sait que le parking n'est plus très loin… CQFD et fin de la parenthèse!

Entre les pylones et les filets de sécurité de la station du téléphérique un sentier à peine marqué contourne le Col Rodella et conduit en face sud à la base d'une belle barre rocheuse. Il ne reste alors plus qu'à prendre place confortablement dans la queue et attendre son tour sagement pour pousser ses mousquetons le long d'un cable d'acier tout neuf. On a donc eu le temps de jouer à grimper sans se tenir à la ligne de vie, façon "escalade libre", à faire des photos de parapentes pendant les temps d'attente et même à admirer de vrais edelweiss sauvages, qui poussent à deux mètres de la via dans l'indifférence générale des passants (et heureusement!). Règle nº5: les fleurs et animaux de montagne sont généralement des espèces protégées, on les regarde mais on ne les touche pas, on ne leur donne pas à manger (et ceci est valable aussi pour les marmottes!) et sous aucun prétexte il n'est envisageable de les emporter à la maison comme souvenir ou porte-bonheur.
Pero parémonos un momento en las gaviotas: si para los marineros de alta mar, ver estos animales anuncia la proximidad a la costa, en lo que a nosotros respecta las gaviotas son esos excursionistas en tejanos, sandalias o bambas Pluma, que empiezan a andar a las once o incluso a la una del mediodía, con un botellín de plástico lleno de agua y a menudo una mochila una riñonera o una nevera portátil: familias o parejas que salen a caminar con su manta de picnic enrollada en una bolsa de plástico-papel Desiguana, a veces con material de montaña pero en cualquier caso no el que conviene para la situación. No vean ningún esnobismo aquí, es una triste consecuencia de la democratización de los deportes de montaña. Entonces, por qué las gaviotas? Pues sencillamente cuando nos cruzamos con ellos en la bajada, sabemos que el parking ya no queda muy lejos…
Q.E.D (quod erat demonstrandum) y fin del paréntesis!

Entre los postes y las redes de protección de la estación del teleférico (otro) hay un sendero apenas marcado que rodea el Paso Rodella y nos conduce por la cara sur hasta la base de una franja rocosa. A partir de ahí sólo queda ponerse a la cola y esperar su turno pacientemente para ir empujando los mosquetones a lo largo del cable de acero nuevecito. Dispusimos pues de tiempo de sobras para poder escalar sin apenas agarrarnos a la línea de vida, fingiendo hacer escalada libre, haciendo fotos de parapentes en los ratos de espera e incluso contemplando largo y tendido auténticos edelweiss silvestres que crecen a escasos metros de la vía ante la indiferencia generalizada del público que pasa por ahí (por suerte!). Regla nº5: las flores y los animales silvestres suelen ser especies protegidas, se miran pero no se tocan, ni se les da de comer (eso vale para las marmotas también!) y bajo ningún concepto se llevan a casa.
Malgré les embouteillages, le sommet est arrivé bien vite, trop peut-être si l'on considère ses antennes relais télécom, son refuge avec terrasse panoramique réservée aux clients et son parking pour 4x4. Eh oui! la piste goudronnée arrive jusque là, ce qui nous a conduits à nous demander à quoi rimait au fond cette ferrata si courte et toute neuve. On a vite compris, quand le courant d'air a poussé vers nous l'odeur de cuisine du refuge, tout en complexes de Maillard de viande de boeuf grillée et fromage fondu… On est redescendus au TRANSITion! en courant entre les pylones et les canons à neige, slalomant entre les pancartes publicitaires et surtout, à contre-courant des mouettes qui montaient toujours plus nombreuses pour s'affaler lourdement aux tables des restaurants. Juste à côté de nous sur le parking, on est tombés sur beau morceau de nomadisme tout terrain: un camion 4x4 énorme, avec caisse séparée et là où d'autres ont deux vélos, une "petite" Honda 650! Immatriculé en Suisse, il jouait décidément dans une autre catégorie (on se demande toujours laquelle, d'ailleurs...), mais professait une même philosophie: "Because home can be anywhere". Vous voyez? Ça va faire un an qu'on le répète! Un(t)raveling, ou l'art de trouver les mots (écrits par d'autres s'il le faut).
A pesar de los atascos, llegamos a la cima bastante rápido, quizás demasiado, a juzgar por sus antenas de telecomunicaciones, su refugio con terraza de vista panorámica reservada a los clientes y su parking de 4x4. Y sí! La pista asfaltada llega hasta allí! Lo que nos lleva a preguntarnos qué sentido tiene esta ferrata tan cortita y nueva. Lo entendimos rápido, cuando la corriente de aire trajo hasta nosotros el olor de la cocina del refugio, a base de reacciones de Maillard, de carne de ternera a la brasa y queso fundido…Volvimos a la TRANSITion! corriendo entre postes y cañones (dormidos) de nieve, haciendo slalom entre las pancartas publicitarias y sobretodo, yendo en sentido opuesto a las gaviotas que seguían subiendo en bandadas para desplomarse sobre las mesas de los restaurantes. Pegadito a nosotros en el parking, nos encontramos con una muestra curiosa de nomadismo todo-terreno: un enorme camión 4x4, con célula separada y allí donde los otros camping-car llevan colgadas un par de bicis, el camión llevaba ni más ni menos que una "pequeña" Honda 650! Con matrícula suiza, jugaba claramente en otra liga (nos preguntamos en cuál…) pero profesaba la misma religión: "Because home can be anywhere". Lo ven? Hace casi un año que lo repetimos! Un(t)raveling, o el arte de encontrar la palabra justa (escrita por otros si es preciso).

Tuesday, February 11, 2014

crónicas del otro lado (episodio 1)

Rumbo a Burgos, andábamos ilusionados (qué mal vicio…) con la idea de escalar en algún lugar a medio camino; habíamos localizado un pequeño pueblo en tierras Navarras y decidimos que pasaríamos una noche por ahí, antes de entrar en Castilla. Llegando a Uharte-Arakil, reconocimos enseguida la imponente pared de caliza, placa tumbada oscura y orientada al sur. Ese día el problema no fue el frío, ni la lluvia ni siquiera la niebla sino el viento, soplaban ráfagas de más de 70 km/h! Imposible subir, impensable bajar. Digamos que de alguna forma todos los días perfectos de escalada feliz se parecen, mientras que cada uno de los días en que no pudimos, fue feo a su manera. Para que no fuera dicho que no le poníamos buena voluntad, hicimos siesta en el coche a pie de pared por si dejaba de soplar, y nos tomamos un par de cafés con leche en el bar del pueblo, para dejarle otra oportunidad de ponerse bien. Cuando quedó claro que ya no se escalaría, liberados de un peso, por fin pudimos irnos...

A la salida del pueblo recogimos a un autoestopista y atravesamos charlando los hayedos que separan Navarra de Guipúzcoa, pasando de largo un número incontable de pueblitos rodeados de rebaños de ovejas Latxas. Uno se sentía como en un mundo paralelo a Iparralde: había ovejas pero no se llamaban igual, las gentes hablaban un idioma incomprensible que no era exactamente el mismo, incluso había otro monte en forma de cresta de dragón que era casi idéntico!
Txindoki (Guipúzcoa), Behorleguy (Iparralde) y … Txindorleguy? Behindoki? (ver solución aquí)
A media mañana llegábamos a Beasain, destino de nuestro autoestopista, una pequeña ciudad industrial donde abundan las viviendas en bloques de pisos, a la moda de los sesenta (de estos que luego durante los ochenta y noventa se pusieron como ejemplo de lo que el urbanismo nunca más debía repetir). La economía de la zona gira alrededor de la industria de maquinaria metálica, en Beasain se fabrican vagones de metro de ciudades de todo el mundo desde Santiago de Chile hasta Calcuta, pasando por Barcelona. Abandonamos al autoestopista (un auténtico dharma bum que parecía conocerse el pirineo como otros la cordillera de California) en una rotonda e íbamos a dar la vuelta para volver a uno de los incontables pueblitos rodeados de rebaños de ovejas Latxas, cuando la silueta alpina del Txindoki nos llamó la atención. Navegamos a vista, procurando salir de Beasain, sorteando naves industriales hasta alcanzarlo. Sin darnos cuenta, nos pasamos el día paseando por los valles.

En Zaldibia descubrimos una fábrica abandonada y prácticamente en ruinas (obviamente, estaba prohibido el acceso. de no ser así, no hubiésemos ni contemplado la idea de…)

Zaldibia, fábrica siniestrada de Bilore.
Llegamos a la conclusión de que muchos vascos de este lado de la frontera tienen la costumbre de salir a andar. Se notaba por el tesón con el que pisaban, por el uniforme (chaqueta atada a la cintura, polar del Decatlong, mochilita de raid) y sobretodo, porque todos tenían esa mirada concentrada en el horizonte, la del deportista en acción. Sólo les faltaba dorsal.

Al atardecer empezamos a preguntar a la gente por el pueblo de A., donde íbamos a terminar el día. Las gentes nos miraban un poco con cara de - qué se les debe haber perdido a estos dos por ahí…

–Ah! A.! Pero vais a A., si? 
–Sí, sí..
—Hacia A. o a A. mismo? 
—A A. vamos a ver a alguien allí, 
— (...)
Entonces?
Sí, claro, pues mira, coges esta carretera con dirección […] y en   lo más alto del monte, la última aldea de todas, hay las cuatro casas de A., ya lo veréis. 

Efectivamente era el último pueblo de todos, cuando has llegado arriba de todo y estás a punto de caer por el otro lado del monte. X. y N. habían aceptado acogernos en su casa  gracias a la red de Couchsurfing. Viajar-durmiendo-de-sofá-en-sofá es siempre una experiencia interesante, que tiene su dosis de aventura. Aún así, no sucede tan a menudo que uno se sienta tan a gusto en casas ajenas como para dudar de si quizás éste era en realidad un viejo amigo al que no veía desde hacía tiempo. Charlamos con X. y N. durante horas al calor de la estufa de leña, acerca de mil cosas. Nos contaron que la casa estuvo abandonada durante mucho tiempo y la naturaleza se había apoderado de ella. Prueba de ello fue la visita en plena noche de un rapaz nocturno, lo que parecía un Cárabo. Las aves habían ocupado las golfas tantos años que seguían viniendo a menudo a pasar la noche a la que consideraban su casa. La casa era muy agradable y acogedora, y después de una cena compartida, dormimos súper, pero súper bien. Sólo pudimos apreciar plenamente lo afortunados que son los que viven allá - humanos y estrigiformes - a la mañana siguiente al abrir la ventana de nuestra habitación:
El huerto y las vistas desde A.
Carretera y bocadillo, cruzamos una llanura interminable hasta la Meseta. Burgos congelado (de una vez por todas había que asumir que era invierno!!) y Willy que nos esperaba con un cordero lechal en el horno y una botella de tinto excepcional. Éste sólo fue el primero de los deliciosos manjares que nos ofreció, comida tras comida, durante nuestra estancia. ¡Bienvenidos a Burgos: tierra de historia! En Castilla, la tertulia siempre alrededor de una buena mesa. Nos encantaría mostrar muchas fotos de la Real Burgos, pero entre las horas entre cocina y comedor, el bareo, las charlas-para-cambiar-el-mundo y una inagotable colección de cómics vintage, resulta que la cámara no salió de su funda. Y nosotros apenas de las nuestras, a pesar de que todos allí nos repetían "el frío de Burgos es un frío seco: te abrigas y te olvidas". Un coj… !

Friday, February 7, 2014

Garduña que deja caer su huevo en el río

Ese primer martes de febrero anduvimos por el pueblecito de A. Salimos de buena mañana camino de nuestra primera parada: la casa del délégué. El délégué es un ganadero que se encarga de avisar de nuestra visita al resto de ganaderos de su municipio y de organizar el programa de trabajo del veterinario (nosotros): hoy tantas casas acá, tantas allá. A veces también nos acompaña para echar una mano. Pero lo que más le gusta es ponerse al día de las novedades en cada casa del vecindario:
Presentando el délégué.

— Ah! veo que has cambiado el tractor?!
— Pfff, eso dicen.
— Y… qué, cómo va?
— Boff, ninguno aguanta como los de antes.
— Y sino, cual es este concentrado que usas?
— Campeón completo. Tú?
— Engorde Royal. Y qué, va bien el tuyo?
— Ouh, sale caro...


Es bien curiosa esta habilidad que tienen para no contestar las preguntas:

— Bonjour, comment ça va? (buenos días, cómo va todo?)
— Et là? (y por allí qué tal?)

Esto de responder con otra pregunta…¿no será que los bascos de Iparralde son un poco los gallegos de la France? Y hay que ver como se hacen los misteriosos cuando les preguntas acerca de su ganado!

— Bueno, y entonces, tiene vd. carneros?
— Pues... sip.
— Ah, bien. Sabe cuántos?
— Pues... sip.
— Ah, bien. Le importaría decírmelo?
— Bueno... Igualmente no están aquí.
— Ya, ya. Pero cuántos tiene?
— Pues... es difícil... Vamos a ver... para qué lo quiere saber?

En fin, que llegamos a las nueve menos cuarto a casa del délégué para que nos indicara el orden de granjas del día y por lo visto él se acababa de ir (?!#!!). Por suerte, el padre del chico le llamó para que volviera y mientras esperábamos nos dio un poco de conversación:

— Toou! alors, hier c'était le vent du sud, ce n'était pas le vent d'ouest heureusement! Il n'y a pas eu de dégâts, parce que si c'était le vent d'ouest …Ya, ya, ya, yaaa! Aaah, ba, ba. Une fois, en plein hiver, ça soufflait (!!) ça soufflait, c'était fou: Et en altitude, qu'est ce que ça poussait! Pouta! Tah! Heureusement que hier ce n'était pas le vent d'ouest...

El délégué, que se había resignado a pagar el precio de acompañar al veterinario en una larga jornada para poder cotillear con todos los vecinos, se encontró a dos por el precio de uno (nosotros) y decidió sacarle partido al asunto. Además nos vio motivados para avanzar y no parar a tomar el café en cada granja, lo que le gustó (eso por ser un délégué joven: a los viejetes, les encanta parar en la cocina de cada ganadero a cotillear, ya no tanto con el ganadero mismo sino con la madre, o la suegra, que por lo visto, son las que saben las cosas... De hecho, nos pasó algún otro día que, al terminar con la última casa del día, el délégué nos dijo que allí sí que entraríamos a tomar la merienda. Mientras todos terminábamos ya nuestro café re-re-recalentado, él esperaba religiosamente su chocolate a la taza preparado por la abuela de la casa! Y encima nos comentó después que NUNCA se perdía el chocolate de la abuela...) En fin, que avanzamos bastante, siendo dos veterinarios y él, más la gente que había en cada granja, y metiéndole caña al asunto. Hicimos más de la mitad del trabajo por la mañana y le ofrecimos acabar solos a la tarde, liberándole de su deber.

Por la tarde, de vuelta a la clínica, ventanas abiertas y France Inter cantando música clásica, Carrefour de Lodéon, de Vivaldi a Williams:

(link no disponible ya, qué pena...pero os podéis imaginar una música triunfal con trompetas)

Poner la calefacción y la radio a tope con las ventanas abiertas, para ventilar el coche y desconectar, es un pequeño ritual al acabar la jornada de trabajo. Por delante del coche, mirando al oeste, hacia el océano, desaparece el sol por detrás de las crestas de Iparla. Ese mismo día, el contador de muestreo llegó a 2150 vacas, 3820 ovejas y unas 30 cabras, y los veterinarios de la clínica nos invitaron a tomarnos una semana de merecido descanso.

A la noche fuimos a cenar a casa de K, S y los polluelos J y D. Los polluelos nos esperaban ansiosos en su taller de experimentos para mostrarnos los progresos en el adiestramiento de una urraca capturada el año anterior:
— Fiutt! (Urraca, vuela) y la urraca viene a posarse en su brazo (bueno, y a buscar un grano de maíz que polluelo J esconde en su mano).

Nos cuenta que le dan tantos granos de maíz para adiestrarla que muy a menudo se los guarda en el buche y luego los esconde en algún rincón, para los días de escasez.

Las urracas (Pica Pica, de la família Corvidae) son aves muy inteligentes y curiosas. Si bien comen cereales, lombrices y lo que encuentran en los jardines, no les disgusta un banquete de carroña every now and then... De hecho, con mucha frecuencia son ellas las que encuentran en primer lugar a los animales muertos en el campo o en el monte. Pero la lana o el cuero no les permite alcanzar la carne. El escándalo que arman entonces - ¡de tanta frustración! - llama la atención y atrae al resto de aves (buitres y córvidos mayores, como la corneja) que con sus picos mucho más potentes pueden arrancar la piel del animal y dar por inaugurado el festín.


Reproducimos aquí con permiso del autor, el naturalista y dibujante Eduardo Saiz Alonso, una ilustración original de su libro "Diario de un viaje trashumante" (editorial Castilla Tradicional, 2011) que explica eso mejor que mil palabras. Escrito en formato de cuaderno de campo, está lleno de ilustraciones hermosas. Relato conmovedor de su experiencia acompañando a los pastores y sus ovejas merinas desde tierras extremeñas hasta la cordillera cantábrica por la cañada Real Leonesa Oriental (una de las rutas migratorias ancestrales de los rebaños en la Península).

Quizás por tener este papel de mensajeros alados de la muerte, mucha gente las detesta. La verdad es que con esas garras, este cuerpo anchote y musculoso y esas plumas lustrosas, dan un poco de miedo. Suelen tener muy mala leche y a veces les da por atacar a la gente (al pobre D. y a su padre K, para empezar), con especial predilección por la cabeza y los ojos… Brrr! Polluelo J nos habla a continuación de los buitres, que ya conocemos bien por encontrarnos a menudo por la paredes. A lo largo de los Pirineos se pueden ver, según la época del año: buitres comúnes (invaden el cielo de Iparralde cada vez muere una oveja), buitres leonados (reinan sobre mallos de Riglos), alimoches (colonizan el Quié de Sinsat) y entre otros.

buitre común desde el pico de Béhorléguy - (c) David OLIVIER 2014.
Pero más que con los escaladores, los buitres siempre han compartido la montaña con los pastores. Han sido desde los comienzos sus grandes aliados, devoradores naturales y baratos del ganado muerto en el monte. Juegan así un papel clave en el ecosistema, eliminando la carroño y limitando la difusión de enfermedades. Unos días atrás en la aldea de U., la mujer de un ganadero se nos quejaba de que, a raíz de la crisis de las vacas locas (que estalló en 1996), prohibieron abandonar los cadáveres de ganado en el monte. Unas empresas privadas se vieron atribuida la misión (lucrativa) de la recogida e incineración de los "desechos animales de riesgo". De riesgo para los buitres (cuyos estómagos de hierro y jugos digestivos corrosivos pueden con todo), desde luego no! De hecho, en 2014, quién se acuerda ya de la crisis de las vacas locas? Los buitres!! ...que andan más hambrientos que nunca. La misma mujer nos contaba que en alguna ocasión se les había visto sobrevolando alguna vaca y a su ternero recién nacido y sobrevalorando su estatus de carroña en porvenir.
BuitreSA, soluciones de limpieza.
Es más, aunque las autoridades y las asociaciones de protección de aves lo niegan, parece ser que cada vez que un accidente en la montaña termina con la vida de un excursionista, llegan mucho antes nuestros entrañables carroñeros que los socorristas. Y la verdad es que trabajan con extrema minuciosidad (ver foto a la derecha). Lo irónico de todo esto es que el buitre, al ser una especie protegida, se beneficia de costosos programas de protección que incluyen ayuda alimentaria con restos de animales procedentes de mataderos. Hay que ver las caravanas de voluntarios y becarios con sus másters en biodiversidad, pateándose los GR de los Pirineos con mochilas llenas de carcasas animales procedentes de mataderos… (para leer más sobre este tema, un par de links aquí - en castellano - y ici - en français)

En fin, volviendo a nuestros polluelos naturalistas: el momento más esperado de la noche fue la proyección de sus vídeos de animales silvestres grabados con una cámara trampa que esconden en el bosque. Vimos garduñas, zorros, ginetas, corzos, cuervos… ¡incluso cazadores! Todos ellos pillados in fraganti: un minuto de gloria para cada uno (ya que la cámara tiene sensor de movimiento y grabación automática). Presentamos aquí su video estrella hasta la fecha, cuyo título ya lo dice todo "Garduña que deja caer su huevo en el río":


Por si algunos no están en absoluto familiarizados con la vida salvaje, merece la pena decir que las garduñas, hasta la fecha, son animales vivíparos y que "su huevo" se refiere al cebo que los polluelos habían colocado para atraerle... y a la mejor cena que hubiera podido imaginar. No que seamos especialmente malos, ni que nos alegre la desgracia ajena, pero nos gusta muchísimo ver como se precipita por la orilla y como, en el último segundo, se ve su cola por allí, cuando salta en una desesperada operación de recuperación de su cena... Con estas imágenes dignas de National Geographic, cerramos el noticiero y volveremos pronto con más historias desde Iparralde.