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Tuesday, October 4, 2016

un poco más lejos aún... (4 de 8)

Ninjas, cabras y tiranos:
un regustín a Japón feudal.


¿para qué tardar 2 horas en shinkansen si puedes tardar 7 en trenes locales?
Tras escapar de casa del tirano senil de Saitama que fue amigo de Syd Barrett y DJ trance en Goa, y tras ser rescatados por el político gató-filo descendiente de samurais que andaba por allí haciendo campaña con un megáfono en el techo de su coche Isuzu (por inverosímiles que puedan parecer estos dos personajes, ambos existen y cruzaron nuestro camino justo en el anterior capítulo de nuestras andanzas por el Japón...), nos subimos a unos trenes locales y nos entregamos al placido ronroneo del viaje con JR (no él de Dallas sino la de Japón, claro). Camino de Nagano, donde nos esperaba otra experiencia de Helpx, Futuna pudo practicar su hobby favorito dicho "de la meditación profunda", mientras Wallis practicaba alguna actividad que el narrador no puede contaros aquí, ya que se encontraba en un estado de separación MUY completa de la mundana realidad... Pero el tema es que después de muchísimos cambios (véase al lado) que nunca hubieran sido posibles sin el don de organización genuinamente flamenco de Wallis (y la imprescindible página web hyperdia), nos bajamos en el anden de la "mítica" organizadora de las olimpiadas de invierno del 1998. Por lo visto, eso de ciudad olímpica sigue siendo un uni-cuernio-de-abundancia - tanto aquí como en Cortina d'Ampezzo o Barcelona - y pasados unos cuantos años del suceso (más de medio siglo para la perla dolo-mítica y justo un cuarto para la perla catalana), se sigue especulando, comunicando y vendiendo la moto. También se venden peluches de la(s) mascota(s) oficial(es)*... Delante de la estación, mientras esperábamos que nuestro anfitrión/host nos viniera a recoger - cosa que hizo con unas 3 horas de retraso, pero no pasa nada - vimos como una pareja de locales muy bien vestidos nos miraban de reojo sin atreverse a acercarse.
Nagano, Alpes japoneses: vendiendo olímpicamente la moto desde 1998!
Cuando finalmente encontraron el valor para hacerlo, se pusieron a sonreír demasiado con una mueca que daba algo de terror. Habló el hombre, traje gris y corbata azul marino, para darnos la bienvenida, presentarnos a su mujer e invitarnos a cogernos las manos los cuatro y rezar juntos a Dios todo poderoso y el Cristo salvador para que nos inunde su misericordia. Hubo un momento muy raro en el que nos miramos con caras de ¿Y ahora qué rayos hacemos? Tras un ishin-denshin de medio segundo y mientras Wallis cargaba con su mochila, Futuna exclamó: "¡Oh! ¡Ese de allí es el coche de nuestros amigos!" y desaparecimos corriendo. Ford! Lo que hay que hacer para mantener una higiene de vida agnóstica: es más difícil aun hoy en día que lo de querer ser vegano. O fumador. En fin. Tu libertad empieza donde acaba mi proselitismo, o por allí...

Y de repente, llegó Joe-san. Había anochecido ya, que no era poco. Desde el primer momento, este profesor de inglés para niños (llegado a Nagano desde los EE.UU para los juegos y que nunca se había ido) nos trató con mucho cariño, como un padre. Y desde le primer momento, nos prentedió conquistar por el estómago. Al verle llenar en el supermercado donde nos llevó, un carro entero con montones de delikatessen medio japoneses, medio westerns, parecía que hacía la compra de una semana para diez o doce personas. Resultó que era para nosotros dos y para el primer par de días. Esa era su estrategia para compensar algunos de los aspectos más chungos del helpx bajo su techo. Para resumirlos: un rey-hijo caprichosillo, tiránico y psicópata, y una mujer caprichosilla, tiránica y maltratadora. Al fin y al cabo, contaremos poco de este helpx en el que pasamos dos semanas, atrapados entre las colas de varios tifones (y la intuición que él era un espía estadounidense o un testigo protegido exfiltrado bajo una nueva identidad). Cada día antes de salir a sacar malas hierbas o ejecutar cualquier idea de bombero de la tirana de su mujer, mirábamos las frías cortinas de lluvia y nubes grises deshilachándose sobre el valle, desayunando café recién molido y queso de cabra casero. Porque Joe-san, además de tener una vida ocupada y dos tiranos domésticos a los que satisfacer, ordeñaba dos veces al día tres cabras saanen cuya leche transformaba día sí día también y por puro entretenimiento, en un queso fresco que nadie se comía.

bievenidos a Nagano: el hall de la estación con un Futuna errante ; el nitbus local con una Wallis perdida en la traducción sus lecturas (de Tiziano Terzani).
Tal vez fuese el pequeño corral al fondo del jardín su último refugio entre el ruido y la furia** (y podría considerarse esto una alegoría del ente gritón-pataleón y de la cruel shoguna, siendo él el ruido y ella la furia). Y es verdad que toda la actividad diaria en esta granja en la falda del piemonte japoalpino giraba en torno a los caprichos de la jefa y del rey-hijo y - por suerte - en torno a las delicias con las que Joe-san llenaba nuestra nevera (y nuestras barrigas) a modo de compensación. En medio de esta locura, también teníamos un diminuto rayo de sol en la persona de Shino-san, estudiante en turismo y sostenibilidad atraída a este lugar por el bull-shitting online-marketing agresivo de la jefa, que vendía por las redes una "comunidad multi-cultural construyendo un eco-lugar donde crecer y aprender mediante el intercambio y la cooperación". Menuda patraña para un helpx moderadamente organizado en el que sacar malas hierbas era el parche para la falta de tareas más constructivas... A Shino-san, le gustaba comer y cocinar, con lo que conectamos inmediatamente, pasándonos horas cada día entre horno y nevera: aprendiendo, compartiendo, experimentando y poniéndonos las botas!
si tuviéramos que resumir a nuestra querida Shino-san en una imagen, sería esta!

A parte de limpiar el jardín, arreglar los vallados de las cabras y pasear con los dos golden retrievers, nuestras tareas incluían llevar la cocina para toda la familia. Muchas veces, la shoguna pasaba a la hora de comer o de cenar, escogía dos o tres de los platos que habíamos preparado y se los llevaba a su habitación para zampárselos con el pequeño tirano, dejándole al bueno del Joe-san la opción de sentarse a compartir el resto con nosotros - cosa que hacía con gusto siempre que podía, sacando para nosotros sus mejores botellas de saké, shōchū o cerveza y sus últimos experimentos de queso fresco casero. Al margen de lo rarillo que era el ambiente, nos resultaba bastante desagradable tener que presenciar las humillaciones cotidianas que sufría él por parte del rey-hijo de 5 años y de la shoguna. Lo más triste era constatar cómo, al no respetarle su pareja, su propio hijo tomaba el mismo camino, diciéndole barbaridades que no podía haberse inventado, sino más bien haber escuchado y repetir por mimetismo... En estos días, también realizamos a petición de la jefa una pequeña tarima de madera para un rincón húmedo y hundido detrás de la casa (a pesar de que el Joe-san opinara que entre la orientación norte y el metro de nieve durante los meses de invierno, eso no tenía futuro) y una bonita escalera de piedra que quedó bastante digna y fue objeto de orgullo durante al menos las siguientes tres semanas. Des-afortunadamente, no hay ninguna foto de recuerdo de estos dos proyectos que hubiesen encontrado un lugar privilegiado en las columnas de nuestra sección handmade with love.

okonomiyaki de Shino-san, sopa de verduras y ensalada griega Un(t)raveling.
Entre la lluvia que no paró y los caprichos de la jefa que nos asignaba un nuevo proyecto cada día, tuvimos UN día de descanso en las DOS semanas que estuvimos allí. Abandonados nuestros planes de excursión por los Alpes japoneses; olvidada la invitación de dos ingleses a pasar un fin de semana en su refugio de montaña; enterrados nuestros sueños de baños en el famoso onsen de Jigokudani, "el-de-los-monos". Si no tenéis la imagen en mente todavía, os saldrá en cualquier motor de búsqueda poniendo "onsen monos", fuese Bing o incluso Ecosia (!!!). Tant pis... Quedará en la lista del cubo para un próximo retorno al Japón. Para nuestro único día de descanso, pues, fuimos los tres a visitar la cercana ciudad de Matsumoto, famosa por su castillo del cuervo (Karasu-jō, siglo XVI), así llamado por su oscuro color y considerado uno de los más bellos e impresionantes del país. También destacan un hermoso puente rojo digno del de la peli de Imamura (aunque no sepamos nada de la intimidad de sus vecinos) y un museo de historia cuya variopinta colección cuenta con unos tesoros insólitos - como podrán apreciar aquí debajo. En un banquito bajo un arce, iniciamos a Shino-san a la ceremonia milenaria de tomar café con leche del Seven-eleven, tras compartir religiosamente los bocadillos de queso de cabra casero que Joe-san había metido, a escondidas, en nuestra mochila. De nuestras andanzas por el pequeño y pintoresco centro de la pequeña y pintoresca ciudad, sacamos fotos que a continuación les presentamos, sin enrollarnos demasiado porque una imagen vale más que mil palabras.

imágenes de Matsumoto: castillo y arte de la guerra ; calle de las ranas, amigo ninja ; puente rojo y aguas ¿tibias? ; samurais de turno ;
fetiche de Futuna con los kitsune hinari ; ídolo de la fertilidad (sin comentario) ; pez seco que recuerda el de Charles Cros (minuto 03:25).
Apenas llegados de vuelta a casa, nos tocó preparar la cena para la ogra y su criatura, hambrientes y malhumorados, e ir a la cama temprano. A la mañana siguiente, como castigo por este día tan ocioso, nos pidió que limpiáramos el gallinero mientras Shino-san (que sabía usar la máquina de coser), se vió atribuida - al gran estilo revolución cultural - la misión de tejer una gran manta de patchwork que se expondría luego en no-se-sabe-qué evento para el prestigio local de la jefa. Resultó ser que las gallinas padecián pulicosis severa (a Dermanyssus gallinae, un clásico que no parece conocer fronteras) y que Wallis sufrió una infestación instantánea, masiva y de generalizada extensión. A la jefa-shoguna-tirana, no le pareció útil hacerse cargo de la situación, ni disculparse por la mala gestión sanitaria de su averío. Se descargó de toda responsabilidad sentenciando que era una intolerancia a la leche de cabra y aprovechó la oportunidad para montarle una gallina un pollo al bueno de su marido, intimándole de deshacerse de ellas...

realidad "laboral" según helpx: Wallis luciendo lesiones de Dermanyssus gallinae en todo el cuerpo y Shino-san cosiendo en el turno de noche.
Finalmente, llegó el día de irnos, habiendo engordado cada uno su par o tres de kilitos, habiendo conocido a la dulce y encantadora Shino-san y habiendo respirado un poco del aire puro de los Alpes japoneses. Habiendo tenido, también, el privilegio de ojear, entre las novelas del corazón de la biblioteca personal de la jefa, la obra maestra y pilar de la educación de su psicópata de niño: un libro del self-entitled "Doctor" (PhD in psicología) James Dobson sobre cómo educar ¡a los varones! Noten, por favor y entre otras maravillas, el sexto apartado de su vergonzoso bodrio. Claro, entre todos los errores que puedes cometer como padre, el más terrible según él era el que te podía llevar a criar a un homosexual! "¿Cómo evitarlo?" What da fuck?? ¡Qué vergüenza de libro y qué vergüenza de persona! Aunque solo fuera por eso, nos costó mucho mirarle a los ojos a la hora de despedirnos de ella. Qué ganas de ostiarle, por favor...

ambiente en el valle: niebla chunga ; ambiente en la biblioteca de la jefa: "ciencia" chunga ; ambiente por el patio: humedad chunga.
También tuvo la mezquindad de ofrecerse para llevarnos a la estación al último momento por la mañana, justo mientras el Joe-san estaba ordeñando - asegurándose así de que no nos íbamos a poder despedir de él... ¡Oh, las maravillas del helpx! ¡Oh, ese arte delicado de penetrar repentinamente en el cotidiano de desconocidos, por bien o por mal! Mirando para adelante, siempre, y hacia la próxima parada: huimos con rumbo a un lugar remoto y mágico a unas tres horas de Kyoto, en la prefectura de Kyotango, en el extremo norte del Kansai. Pronto volveremos con aventuras, noticias, encuentros y choques culturales!

Mientras tanto, saludos, besos, abrazos, luz y el bien mayor!
Wallis & Futuna


___________________________



* Mascotas olímpicas: ¿somos los únicos en pensar que son ridículas, feísimas y todas muy tristemente similares, las mascotas olímpicas?

** El ruido y la furia: alegoría del rey-hijo y la mujer-shoguna ; tambien conocidos como "Dios del viento, Dios del trueno" en una representación local y famosa ejecutada de la mano experta del genial pintor y lacador Ōgata Kōrin, época Edo:




Friday, November 21, 2014

l'heure des bilans...

Voilà, ça y est: presque sans s'en rendre compte on vient de faire un tour de cadran. Un peu plus de 12 mois d'Un(t)raveling à bord de notre ford TRANSITion! C'est un peu comme dans le film de Kim Ki Duk: automne, hiver, printemps, été... et automne. En résumé et en chiffres, cette première année d'Un(t)raveling, ça donne un peu plus de 16000km à travers 6 pays (et 1250 litres de gasoil, soit 7,8 L/100km de moyenne), environ 25 sites d'escalade (dont certains, malheureusement, sous la pluie) et 8 chantiers-projets divers auxquels on a participé, à hauteur de dix à quinze jours chacun. On a gravi quelques sommets et trempé nos pieds dans quelques lacs de montagne, mais on ne compte plus les mètres de dénivelé ni les heures de marche. On a dormi par -7°C et dans la neige, on a été témoins de l'arrivée de la mousson européenne et on n'a en revanche pas souvent eu trop chaud.
Automne, hiver, printemps, été... et automne sur la route.
Sur la route et sous la pluie.
On n'a pas chômé (plus souvent contre le gîte et le couvert que contre rétribution en argent) et passé au banc d'essai quelques systèmes d'économie (et de vie) dite "collaborative": on a fait du wwoofing, du helpx, du volontariat, du bricolage et du DIY contre gîte et couvert, du couchsurfing, des chantiers participatifs, de l'apprentissage, du troc, du travail saisonnier, du freelance et même un peu de parasitage en bonne et due forme de nos familles et amis! On a vu pas mal de pluie tomber par la fenêtre et regardé pas mal de films pendant que la pluie tombait par la fenêtre: des bons et des moins bons... On a écrasé un nombre incalculable de moustiques et on a gratté un nombre conséquent de leurs piqûres malgré tout. Tout compris - on dit bien absolument tout compris - cette année de diesel, péages, tunnels et bacs, entretien du fourgon, assurance, contrôle technique, quelques campings, gîtes ruraux, refuges ou restaurants occasionnels, gaz, nourriture et boisson dont quelques tranches de basse-côte et bouteilles de vin rouge, médicaments et consultations d'ostéopathie sporadiques, pharmacie et cosmétiques, cartes postales, timbres, cadeaux divers et variés, souvenirs, mais aussi les factures du portable, laveries et pressings, achat de livres, de guides d'escalades d'ici ou d'ailleurs, musées, monuments, remplacement de fringues, chaussures de montagne, matériel de sport en général et de grimpe en particulier, sans oublier tous les cafés au lait, cortados et autres caffe latte, véritables sésames à débloquer les wi-fi d'ici et d'ailleurs... tout ça mis bout à bout, donc, a coûté 9360 euros TTC, soit 780 euros par mois, pour deux personnes, all inclusive, même le moins avouable et le plus futile.
Le deuxième petit déjeuner: au jardin et au soleil!
On a rempli le contrat qu'on s'était fixé: vivre à deux avec moins de 800 euros par mois, c'est à dire financer intégralement l'aventure avec notre travail sur la route. Et c'est un autre aspect de l'aventure dont on est très contents!

Et puis rendus là, on remercie évidemment beaucoup amis et famille qui nous ont accueillis tout au long du voyage, pour une nuit ou pour une semaine. Plus ou moins dans l'ordre et sans oublier personne (on espère): M. K. et la petite I., les vétos de StJPP, K. S. et los dos polluelos, X. et son coloc au pied du Xindoki, W. et ses petits plats à Burgos, la belle L. et ses colocs à Pau, U. et L., D. M. et le grand petit L. pour un passage éclair par la Catalogne, nos parents, le beau M., sa MC et leur petit U., D. L. et le petit Z., M., G. et L., le clan des furets (et pas des blaireaux!): B., A., E., L. et la petite M., notre brun ténébreux préféré, A. ainsi que sa charmante maman, Ch. et ses interminables journées de tonte, la fine équipe de Clémencelle (c'est où ça?), Ma et Ma, nos australiens adorés, J. et T. et notre chère G., M. et J. en escapade romantique et sans enfants à Sin City (mais aussi avec enfants et à domicile), Gi-Gi, leur famille et tous les membres de la confrérie de la porchetta pastorale.
Atelier, cuisine et salle de bain du chantier de Clémencelle (c'est où ça?).
Un grand merci aussi, bien sûr, à tous nos hôtes de CS, wwoof, helpx et chantiers de France, de Navarre et de plus loin - ceux que l'on a déjà envie de retrouver, ceux qui nous manquent, ceux que l'on reviendra aider avec plaisir et... les autres. Il y a aussi ceux que l'on n'est pas passé voir, ceux dont les dates ne correspondaient pas, ceux qu'on devait aller voir puis la route a changé et les quelques rendez-vous manqués. Rassurez-vous, on a adoré cette première année et on est bien décidés à remettre ça. Donc à tous ceux qu'on a épargné en 2014, vous pouvez trembler et préparer la chambre d'amis: en 2015, Un(t)raveling va venir squatter vos canapés, cuisiner des trucs super bons et repeindre ou réparer quelque chose. Be prepared... Oh yeah!

Naturellement, passer une année entière à deux dans les six mètres carrés de notre cher TRANSITion! et les espaces que nos hôtes ont voulu/pu faire pour nous dans leurs réalités quotidiennes respectives n'a pas été facile tous les jours.
Se sentir chez soi n'importe où, ou presque!
Le froid, la fatigue, la faim ou le besoin pressant d'une douche ont quelquefois pesé lourd dans la balance et on sait désormais qu'il ne faut pas se lancer dans de grandes discussions sur la vie ni faire des plans à long terme avec le ventre vide ou avant une douche bien méritée. Ça n'a pas non plus été difficile, hein, comprenons-nous bien. Mais il faut reconnaître que c'est un peu plus gourmand en énergie, en enthousiasme et en capacité d'empathie que d'arriver "chez soi", allumer la télé et prendre un café ou une bière. Maintenant, disons-le sans détour: c'est extrêmement satisfaisant et épanouissant, ça fait un bien fou et ça impose une discipline difficile à imaginer depuis l'extérieur, ou à l'avance... On a la sensation d'avoir énormément appris. Appris sur l'Autre, sur nous-mêmes et sur les relations entre humains ; sur les valeurs que l'on considère fondamentales et sur ce qui nous rassure, nous fait sentir en sécurité. On a la sensation d'avoir remis quelques pendules à l'heure dans nos habitudes et nos réflexes culturels ou sociaux. On a la sensation d'avoir remis en question (non sans quelques vagues ou quelques secousses) pas mal d'idées préconçues et d'a priori sur l'intimité et l'espace privé, sur le confort, la propriété et la consommation, sur la notion même de "foyer", "home" ou "hogar": un lieu où poser les valises, s'asseoir et respirer, pour quelques jours ou pour une petite heure à l'abri du tumulte et des regards. Un espace qui n'est plus forcément matériel, mais plutôt un sentiment ou - comme beaucoup l'ont ressenti et exprimé avant nous - un état d'esprit. L'odeur du Nangchampa jaune, cette couverture qui nous suit partout, qui signifie sieste sous un arbre ou après-midi d'hiver, ou encore les quelques classiques de notre bande-son, des thèmes qui nous accompagnent en même temps qu'ils nous transportent. "Ces poissons qui s'en vont, comme le thème au long du chant", authentiques merveilles de sagesse quantique, on sait qu'ils ont le pouvoir de transformer n'importe où en ici et maintenant et on est contents de les partager:




Mais réduire notre dépendance à la matière, aux choses et en particulier à celles que l'on flanque systématiquement - moins par nécessité que par habitude - d'un adjectif possessif: mon sac, ta voiture, notre salle de bains... ne veut pas dire que nous sommes devenus, ni en passe de devenir des corps subtils, des êtres d'éther, des gaz parfaits.
Une salle de bain avec vue? Non. Un abreuvoir récup' pour brebis rustiques.
On a eu froid, on s'est sentis sales, on a failli devenir dingues après avoir passé 8 jours sans se laver la tête, on a mesuré à quel point être fatigué ou avoir soif peut rendre susceptible et irritable, n'y revenons pas. On a craqué quelques fois et on s'est retrouvés en moins de temps qu'il n'en faut pour faire bouillir un oeuf dur, installés dans la chambre proprette d'un gîte rural ou sous la douche brûlante d'un camping en rase-campagne. Nos rares mais dangereuses descentes dans les villages les samedi après-midi, à la recherche d'une belle araignée ou d'une tranche épaisse de basse-côte, sont entrées dans la tradition orale des bouchers de France et de Navarre ; il en est même en Belgie qui gardent le souvenir de nos mines déconfites devant leur offre de beefsteack fin et gris comme les feuilles d'un missel... Voici donc un petit hommage, à quelques petits luxes, grands plaisirs et objets inanimés qui ont rendu possible (ou au moins facilité) ce non-voyage:
Même perdus dans l'hiver et la brume, on garde toujours l'espoir...
- la douche chaude est sans aucun doute le premier de la liste, qu'il s'agisse d'une salle de bains conventionnelle, d'un cabine de camping, d'une baraque en palettes sur un chantier ou de la branche d'un arbre en pleine nature. Dans ce dernier cas, on recommande vivement le compagnon nomade indispensable et ultra-léger : pocket shower de Sea to summit et son complément cuisine incontournable le kitchen sink. Minuscules et faciles à transporter pour se sentir partout comme à la maison... ou presque. On précise qu'on n'a aucun intérêt commercial à vous conseiller ces produits: ni Sea to summit, ni Google, ni Amazon ne nous paient pour vous en parler et on ne gagnera pas un centime si vous les achetez. Tout au plus on sera contents de savoir qu'ils vous rendent service autant qu'à nous!
- en seconde position juste après l'eau vient la lumière... On trimballe partout, dans le camion comme dans le sac à dos (et même pour aller escalader en plein jour) une paire de lampes frontales Tikka de Petzl avec piles AAA rechargeables, mais aussi une lanterne à LED rechargeable sur 12v, 220v ou grâce à sa dynamo intégrée. Sortir en pleine nuit sous la lune, armé de papier toilette et d'un piolet pour aller creuser une petite latrine entre deux taillis est sympa, mais pouvoir s'éclairer un peu le rend quand même plus facile. Sans parler de toutes les autres activités courantes...
Le sunday brunch version Futuna & Wallis. 
- se maintenir au chaud pendant et après l'effort devient un point critique quand on n'a pas vraiment de source de chauffage autre que biologique. Hum... Sans être des malades du matériel de pointe et de la technologie au service du sport, on a fini par reconnaître qu'un bon vieil Odlo ou Capilene sous un pull, c'est drôlement efficace. On a aussi succombé à ces fringues extrêmes qui réchauffent, ventilent, isolent, compriment, soignent, massent et semblent ne jamais se salir, à tel point qu'on les garderait 24h/24 pendant des jours, qu'on dormirait et se doucherait avec... un grand merci donc, à Adidas et aux Lacaunais qui enrichissent ou renouvellent régulièrement notre garde-robe! Encore une fois, on n'est sponsorisés par personne et on ne prétend pas faire de pub.
- enfin, une fois propres, au chaud et éclairés, on n'a pas besoin de grand-chose de plus: une tranche de basse-côte de Maine-Anjou ou de Parthenaise, plus parfumées que des races à vocation bouchère stricte ; un vin de pays pas cher (rouge et du coin, de préférence) ; un oeuf frit sur un peu de salade avec de la moutarde à l'ancienne, du fromage et le plat de choix pour le soir: soupe ou bouillon de légumes de saison, avec suivant les cas du speck, du miso ou du jambon de pays. On a aussi pris l'habitude, grâce à nos chers L. et R., de faire notre propre yaourt: on chauffe un litre de lait jusqu'à la température exacte de "quand on peut y tremper un doigt 10 secondes pas plus, pas moins, sans se brûler", puis on le laisse une nuit dans un thermos en métal qui contient encore un fond du yaourt précédent.
Euh... Ça se passe de commentaires, non?
Simple et délicieux, on le petit-déjeune les matins suivants avec un peu d'avoine et un fruit et on ne le garde même pas au frais: le contenu du thermos tient le coup trois-quatre jours sans problème! On a également adopté et adapté la recette des pâtes Sayin, un grand merci à notre cher U. pour son secret: les pâtes cuites sans eau! Directement dans la sauce de leur accompagnement ou dans la crème fraîche, on les laisse couvertes à feu doux et on n'a pas besoin de faire chauffer des litres d'eau que l'on jetterait ensuite, On recommande d'éviter avec les tagliatelles et spaghettis; y préférer des farfale ou torsettes... Et pour clore le chapitre plaisirs de bouche, comment ne pas mentionner le chocolat qui soigne tous les bobos, règle tous les conflits et accompagne toutes les séances de cinéma sous la pluie sous une couverture: l'exceptionnel Lindt au zeste de citron vert! (en plus, il est fabriqué à Oloron Sainte-Marie! Conso locale, ouais!) Et merci à D. et L. qui nous l'ont fait découvrir...

Il nous faudrait parler encore des livres qui nous ont accompagné, de ceux qui nous pesaient au fond du sac depuis longtemps et ont trouvé un écho ou un terrain favorable au cours de cette année d'errance(s), ceux dont la sagesse et la sensibilité ont réchauffé et éclairé, justement, notre route (s'il fallait n'en citer qu'un, ce serait Dharma Bums, de Kerouac). Et rendre justice à une célèbre enseigne de fast-food très bien représentée sur notre territoire, dont le wifi gratuit et illimité est si puissant que l'on peut parfaitement le capter depuis le parking. Le personnel y est remarquablement patient, qui nous sert en souriant deux cafés contre trois heures d'internet installés confortablement sur des banquettes design et ne refusent jamais qu'on branche l'adaptateur secteur. Il est vrai que le prix à payer est élevé: l'eurodance et le hip-hop poubelle de Fun radio et NRJ à fond non-stop! Mal de tête garanti à la sortie. Et puis c'est vrai que quelquefois, on succombe à une portion de ces petits bâtonnets de carton salés qu'ils appellent frites... Qui a dit qu'il fallait toujours être cohérent?

Sur un bac en Hollande. Noter à droite le pot de pâte de Speculoos, aliment prodigieux à la fois gras, sucré et salé!
En résumé: on a passé une année extraordinaire, la tête pleine de quotidiens toujours renouvelés, et on ne compte en rester là. Rendez-vous donc très bientôt pour d'autres aventures, d'autres projets et toujours des Welcome to et des Handmade with love! Et un immense merci aussi bien sûr à vous qui nous suivez, de près ou de loin, dans ces colonnes!

Friday, May 30, 2014

Lots of Queso - Cheese del Lot

Llegamos a casa de la familia Crestas un lunes a media mañana, para dos semanas de Helpx con cabras lecheras y fabricación artesana de ricos quesitos locales, los "cabécous". El pueblo donde viven está a un cuarto de hora de la pintoresca y cotizada localidad de Rocamadour (aquí un regalito para los nostálgicos de Gérard Blanchard), en el Norte del Lot.
team work: you watch Rocamadour, as seen by Wallis, through Futuna's eye.
Es un lugar de colinas y valles cubiertos de cultivos, muy verdes en esta época del año. La Dordogne y otros ríos más pequeños han dibujado por allí desfiladeros y acantilados muy hermosos, donde pululan los monasterios, las basílicas y las ermitas medievales, los nidos de aves protegidos y los sectores de escalada en roca caliza con pinta y tacto de adornos góticos. Pero de momento, nos interesa la explotación de M. Crestas y su familia: su marido C y su hija menor L. La hija mayor vive con su familia a una horita de allí y todos se suelen ver los fines de semana para unas comidas largas y unas sobremesas más largas aún! Por lo que se refiere a la granja, se trata de una explotación familiar bastante pequeña, aunque además de la actividad de cabras lecheras gestionan un coto privado de caza de jabalíes de unas 40 hectáreas, donde se organizan no solamente jornadas de caza sino también adiestramiento y entrenamiento de perros. También se celebran unos banquetes para los cazadores, con la riquísima comida casera de M., en los cuales el plato estrella es... el cabrito maison! A veces, uno se llega a plantear hacerse cazador sólo para poder apuntarse a un festín de éstos. En el fondo, lo que comeremos en estas dos semanas será espectacular y si bien faltará el cabrito, habrá magret de canard y carnes a la brasa para compensar (qué agradable hablar de todo esto en presente pero con cinco semanas de distancia, usando este futuro profético " no se lo pierdan! en este episodio, verán cómo se comerán patos y carnes a la brasa!" je je je). En fin... Nada más llegar, M. nos hace visitar la casa y nos deja instalarnos en uno de los tres mobilehomes que tienen a dos minutos de casa y que alquilan a la semana durante el verano. Protegido entre las encinas, pero con su terracita al sol, el mobilehome es muy cómodo, aunque un poco vintage ya. Tenemos allí un cuarto de baño con ducha caliente y una cocina donde prepararnos el desayuno y la cena, mientras que la comida de mediodía se comparte con la familia. Todo un lujo. Más tarde ese mismo día, nos presenta las cabras, la granja y la quesería, así como la organización del trabajo y lo que serán nuestras tareas de las próximas dos semanas: prácticamente, nuestro trabajo allí se organizará alrededor de los ordeños y de la transformación del queso, por la mañana y por la tarde. También guardaremos "un poco" de leña, montando paredes de troncos cerca de casa en nuestros tiempos muertos. Y estaremos finalmente un par o tres de días vaciando, ordenando, haciendo selección y limpieza, y luego llenando nuevamente dos espacios de taller: uno simplemente un poco dejado y necesitando una "pasadita", el otro bastante abandonado, invadido por la vegetación y pidiendo a gritos una operación GVP (gran vacío primaveral) como sólo Wallis & Futuna Inc. les pueden ofrecer. "Exijan siempre la calidad Wallis & Futuna, y pidan ya su presupuesto sin compromiso!" Para ser un poco más prácticos, adoptaremos nuestro formato favorito en los helpx, el de la ....


PEQUEÑA FICHA TÉCNICA : 
(tacháaaan!)

plano de situación de Cavagnac: 1-estabulación cabras, 2-estabulación
cabritas, 3-almacén heno, 4-silos de grano, 5-hangar paja y tractor,
6-gallinero, 7-talleres, 8-quesería, 9-frutales, 10-máquinas, 11-ruta
máquina de ordeño portátil. Quesería: a-lava-manos, b-pica de trabajo,
c-pica de limpieza, d-cubos de cuajada, e-molde para quesitos, f-rejas
para curar los quesitos, g-almacén para las rejas limpias.
Inquilinas:
- 25 cabras de raza Alpina al ordeño,
- 1 macho (ratio 1 macho/25 hembras),
- 1 hembra vacía (no gestante, no lactante, no sabe/no responde…),
- 10 cabritas para reposición del rebaño.

Ciclo productivo:
semi-intensivo. 1 parto al año; 8,5 meses de lactación, de cuales uno con un sólo ordeño al día; 3,5 meses de secado. Estabulación con salida al pasto cada día de marzo a octubre.

Alimentación:
(casi) auto-suficiente. Todas las cabras reciben cada día (repartido entre los dos ordeños) más o menos 1 kg por cabeza de una mezcla de trigo, avena, granulado y maíz (5 de trigo y avena, 4 de granulado, 1 de maíz). También se les da a veces (un poco al feeling) unos polvos de minerales y oligo-elementos con los cuales se chupan las uñas. Hay heno ad libitum en los comederos del establo, aunque al estar fuera la mayoría del tiempo, las cabras pastan fresco y no comen mucho heno. Tienen bañeras para beber, tanto dentro como fuera. Las cabritas de reposición tienen heno fresco a disposición y se les da un poco de trigo y avena con granulado por la mañana y por la noche, pero ellas no salen al pasto. Por lo general, la paja, el heno, el trigo y la avena se producen en la granja, de manera que sólo se compran el maíz y el granulado.

Tierras y maquinaria:
Tienen unas 15 hectáreas de campos (cereal y pasto) alrededor, además de las 40 hectáreas del coto de caza, que dan leña para parar un tren. (Aunque no toca en este apartado, aprovechamos para explicar aquí que los jabalís reciben todas las sobras de comida de la casa, además de un poco de grano y alimento comercial dos veces a la semana, y se les da también todo el lactosuero (subproducto de la preparación de la cuajada). De allí sacan el heno, el grano y la paja para el mantenimiento de las cabras. La maquinaria es algo anticuada, al ser una explotación familiar que ya llevaban los padres de M. hace 40 años... Aun así, todo funciona y la inversión en la actividad agrícola es reducida. También hay que decir que los ingresos principales de la familia Crestas provienen de la caza, o en todo caso, de la suma de las diferentes actividades (queso, caza y alquileres turísticos).

la máquina de ordeñar "vintage", Wallis y la gallina a punto de ser hipnotizada
Ordeño:
Se reparte entre mañana (sobre las 8h) y tarde (sobre las 18h30), habiendo siempre más leche por la mañana (60-40 más o menos). Se realiza el ordeño en la cuadra, gracias a una máquina portátil: motor y bomba de vacío eléctricos, manómetro y tuberías van montados en un carrito de fabricación casera con ruedas de ciclomotor. Conectan un bidón inox de 50 litros con 2 unidades de ordeño que permiten pasar las 25 cabras en una media hora aproximadamente. La leche se lleva directamente con el carrito hasta la puerta de la quesería, donde se entra el bidón. La máquina se lava tras el ordeño con agua caliente y detergente y se deja secar al aire libre.

Transformación:
La leche aún tibia se pone a cuajar enseguida en uno (tarde) o dos (mañana) cubos de plástico. Se le agrega présure (cuajo: extracto de enzimas de estómago de ternero) y un poco de lactosuero de la cuajada del día anterior. Cuanto más caliente la leche, mejor se cuaja. El cuajo es lo que se usa universalmente para coagular la leche, aunque unos etnobotánicos nostálgicos de la vida rural de antaño hablan del uso tradicional de varias especies de cardos pirenaicos como el Gran Aster (uso tradicional que desconocen todos los pastores a los que preguntamos, dicho sea de paso). Se deja así 24 horas antes de separar la cuajada del lactosuero. Para eso se coloca en una malla de tela nylon (parece una funda de almohada o una de esas cortinas de raso) colgada con un hilo. El lactosuero filtra y se va recuperando para los jabalíes. Aprendimos hace poco que también es un ingrediente importante de los rebozados de tierra y arena en eco-construcción, al darle elasticidad y resistencia gracias a la presencia de proteínas coagulables (caseína...).
la cuajada después de 24h con cuajo (bote), luego salada y lista para moldear (después de 24h de filtración).
la cuajada filtrándose en una malla de téxtil y el molde para hacer los cabécous.
los cabécous curándose en los estantes: recién moldeados con las rejillas de nylon y dados la vuelta al cabo de 2 días.
Después de otro día de filtrarse/secarse en la malla, la pasta obtenida - cuya consistencia se aprecia y ajusta - se pone en un cuenco grande, se sala y ya está lista para moldear los quesitos frescos. Se usa un molde de aluminio y se colocan los quesitos en rejillas de plástico encima de rejas de inox, apiladas en la zona de curado de la quesería. Se les tiene que dar la vuelta (etapa super peligrosa y acrobática) al cabo de 2 días y después, se curan durante unos 5 días más. La reglamentación dice que los cabécous y rocamadours tienen que curarse un mínimo de 7 días, aunque hay quien los aprecia mucho más viejos, con aromas potentes y gusanitos felices... En la etapa de filtrar la cuajada, también se puede decidir hacer faisselle, o sea, queso fresco que se envasa junto con el lactosuero y se consume en ensalada, como postre o en exquisitas tartas de verduras (un poco como el recuit o la ricotta, sólo que estos se hacen re-cuajando el lactosuero, hirviéndolo, de allí el nombre). Bueno, eso es lo que aprendimos de hacer cabécou, un quesito de cabra fresco que es uno entre muchos. Como bien dijo De Gaulle "¿cómo quieren gobernar un país que cuenta con 258 distintos tipos de quesos?"