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Wednesday, November 7, 2018

home(t)raveling 2.0: semana 70.

home(t)raveling without moving*...

sospechosos habituales, tal vez, pero ¡sospechosos anónimos y felices!
Parece mentira, pero hace ya 1 mes que de 2 hemos pasado a ser 3. Un cerrar y abrir de ojos. Un mes. Si bien la vida sigue por fuera y por los alrededores, acá dentro algo se ha detenido. Pasan coches por la calle y gatos por el jardín. Wallis y yo, aquí, aguantando la respiración. Escuchando y mirando hacia un lado. Hay una cosilla de 4 kilitos y ojos inmensos que ha declarado la huelga general aquí en Un(t)raveling. Cerrado porque sí. Y porque ella puede. Hace pues 5 semanas ya que no hay chantier de casa, ni traducciones, ni veterinaria. Ni leyes, ni nada, nomás nuestro amor. Y qué bien sienta! 6 ojos perdiéndose los unos en los otros y reciprocamente. 7 días a la semana. Tocan ahora el 8 y el 9 pero ya pierdo la cuenta. Quería llegar a 10, pero ¿para qué**? ¿Qué os voy a contar? Lo hablamos y llegamos a la siguiente conclusión: Wallis & Futuna no compartirán fotos de Tonga en línea. Respetarán su derecho al anonimato y la ausencia digitales, hasta que lo decida y elija ella. F-ck Inst---am! Por lo tanto, aquí está la única imagen que filtrará: un auto-retrato de nuestro primer día juntos, en la maternidad. Esta y la foto de la llegada que ya subimos al principio. Y punto.

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AHORA LA PRIORIDAD NO ES LA OBRA. NI ES LA OBRA EL LUGAR DONDE QUEREMOS ESTAR.


(pero alguna cosilla se ha ido haciendo 'solita' igualmente. ejem...

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nuestro nido sicodélico, a punto de ser abandonado para uno más bebé-friendly.
Primero de todo, hemos tenido que colocar un suelo de obra provisional en la ruina de la planta dos, para poder circular y trabajar. El objetivo: aislar el techo por debajo, antes del invierno y en toda la casa (mitad vivienda y mitad ruina, ya que son estructuralmente unidas y comparten cerchas y cubierta; y ya que a medio largo plazo, queremos hacer de la ruina un espacio habitable también. Gracias a un dossier de ayuda para mejoras de la eficiencia energética de viviendas antiguas, nos dieron (las diez) una subvención para financiar parte del aislamiento (techo y ventanas). Eso, con una condición, que en realidad son dos: aportar un aislamiento mínimo de R=6,5 - lo que es bastante. Para lograrlo con material ecológico, nos supone poner una capa de unos 30 centímetros de fibra de madera (con espuma de poliuretano, sería poco menos de la mitad pero sería poliuretano, claro). Supone un reto para colocar esto debajo del techo, con guías y perfilería para pladur bastante separadas de las vigas. Y la segunda condición para que te conceden la ayuda - y esa es la buena noticia - es que tienes que hacer realizar el trabajo por profesionales certificados, cosa que nos iba muy bien en este momento en concreto. Y que hacía que el reto no era para nosotros, sino para ellos. Je je. En fin, nosotros pusimos los cafés y el suelo provisional sobre las bigas existentes. Futuna decidió reforzarlas a lo grande, con una veintena de puntales repartidos entre la primera planta y la planta baja, para reenviar todo el esfuerzo sobre ellas hacia el suelo. Parecía esto una selva de hierro. Muy impresionante la imagen, ¡y muy impresionante la red local de préstamo de material, trueque y solidaridad entre auto-constructores! Todos estos puntales a cambio de sonrisas, de echar una mano en otras obras o a cambio de otros materiales y herramientas que nosotros teníamos para prestar. En fin, una vez montado el suelo ese, y una vez comprobado que aguantaba e iba a aguantar, solo quedaba disfrutar del espectáculo. Qué facil resulta hablar de algo que no has tenido que hacer! Ellos vinieron, vieron y vencieron. Fotos:

un clásico tríptico: antes, durante y después, con los primeros puntales, que iba colocando a medida que avanzaba ; y el work in progress.

¡Ah, no! Esperen... También fue necesario petar todo el falso techo de las dos habitaciones de esta misma planta dos: una es la "sicodélica" en la que nos instalamos y vivimos estos maravillosos 17 meses (menos los de invierno); la otra fue un trastero desde los inicios... y hasta que la tuvimos que vaciar repentinamente porque entraba agua desde la cubierta y los obreros que iban a aislar tuvieron que dejarla a cielo abierto de un día para otro. Entonces, quitar los falsos techos de cuadrados de yeso gruesos y pesados, colgados con alambre de unas pequeñas vigas llenas de clavitos y juntados con más yeso. Kilos y kilos de mie--- para bajar y sacar, de polvo para barrer, de madera para serrar (alguna) o almacenar y reusar (la mayoría). Pero pudimos, es lo importante. Y de repente, una mañana de octubre: estaban aquí, estaba todo listo y se ponían a trabajar mientras Futuna iba a descansar... ¿Sí?

intervención a cielo abierto, antes de quitar el falso techo ; placas de yeso fuera, quedan las viguetas ; bajo techo limpio y listo!

¡Ah, no! Esperen... Ya que no se podían aprovechar los conductos de chimeneas (demasiado estrechos para la normativa actual de seguridad incendio) y puesto que las chimeneas eran un punto doblemente débil (de fugas de agua desde la cubierta y de pérdidas de calor), decidimos condenarlas. Quitando la parte exterior, de obra, para reponer cubierta de tejas y membrana impermeable, sin discontinuidad. Y petando también parte de los conductos interiores, para que colocaran aislante en toda la superficie del techo, sin rupturas ni puentes térmicos. ¡Alehop! Más escombros para sacar y más polvo para barrer... Finalmente, para no quedarse corto, Futuna también decidió eliminar el tabique de ladrillo entre las dos habitaciones de esta planta. No que no quieramos dos habitaciones allí, pero una pared de ladrillo pesa mucho, mucho, mucho. Ya había quedado debilitada al quitar los falsos techos y se tenía que rebajar todavía más en un extremo para pasar el aislante. Pero además, last but not least, esta pared era doble: dos tabiques paralelos separados por unos 25 cm, hechos así para ¡esconder la cercha! Vale que eso son modas y las modas van a épocas. Pero a ver: matarse a montar dos tabiques de ladrillo para esconder un pe'azo cercha hecho con amor y con unos pe'azo vigas, vaya barbaridad... En mi casa, una cercha así sería el centro de la habitación, y todo se organizaría a su alrededor. Tiempos, formas de pensar, colores, gustos... En fin, pasen y vean:

petnado el conducto de ximenea, reventando la habitación sicodélica (lástima del papel de pared!) y... revelando el secreto ibérico madérico.


Voilà. Les parecerá poco
pero en este contexto,
ya fue muchísimo.
Y eso es todo!
Besos mil,
W.T.F.

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* Y por supuesto, el temazo que todos esperábamos febrilmente... aquí lo tienen. No ha envejecido na' de na'!


** Que ¿para qué? Pues para hacerle la introducción a la María Jimenez, que igualmente ha encontrado el lugar y el momento idóneos para entrar y cantar su canción...



Thursday, May 31, 2018

home(t)raveling: mes 11 y algo!

primera vela busca última recta...


...para llegar a tiempo: y es que estamos cerrando el mes de mayo, el undécimo - o como se diga eso. Aunque tenemos para rato, aunque lo asumimos y aunque no se trata de llegar a ninguna parte (sino de transitar todo esto y todo lo demás), aquí estamos a punto de cerrar una primera vuelta del calendario home(t)raveling. ¡Un año! ¡Huîtres! Sin ponernos más presión de la de siempre, que ya está bien, nos gustaría que hubiera algunas "cosas terminadas", vamos... Ya hemos tirado la toalla para unas cuantas que llegarán cuando puedan. Pero hay un par de milestones que nos gustaría alcanzar antes de la próxima luna.

para empezar: montar un bajo de ventana con cal-y-cañamo...
Hemos estado bastante pendientes del trabajo y de los trabajos; bastante de-pendientes de un par de artesanos*; y totalmente rendidos ante los caprichos del tiempo. Y nada de eso ayuda. Mil vueltas para decir que hemos avanzado poco desde la última vez. No estamos teniendo la primavera fácil y ligera que esperábamos, después de un  invierno más largo y duro que... Ya está bien de quejarse, ¡venga, va!

Total: ha avanzado un poco el intensivo de pladur de la primera planta. Cuarto de baño y pared/armario entre las habitaciones. Las juntas con mortero adesivo están hechas, como apreciarán en el techo de nuestra habitación. Tan solo nos faltan unos pocos acabados à la con que no se acaban nunca porque ya son demasiado pocos para dedicarles una mañana o una tarde, pero aun son grandes como para poderles encajar entre ducha y cena, así que se quedan sin acabar. Eso sí, hemos tenido la gran suerte de recibir una llamada el martes a la 07:45. Era el fontanero que tenía que venir desde hacía 10 o 12 días y nos llamaba para avisar que tenía un hueco y cargaba la furgoneta y llegaba en seguida. Maravilloso: te despierta el fontanero (sí!) antes de las ocho para anunciarte que entras en sus planes para ya. Si no fuera porque huele a segundo plato que lo notas a la milla, y si no fuera porque esperabas su llamada con antelación como tu gran estrategia para acabar acabando los acabados, estaría genial. En este caso, lo del orgullo dolido de hacer de plan B, te lo tragas - hay que ser prácticos, hay que avanzar. En este caso también, curiosamente, lo de la estrategia de la presión de la deadline que tendría que haber fallido, curiosamente había funcionado por anticipado - ¡miren que cosas!

Es decir: tarea anticipada sin tener una deadline concreta. Seguro que se acuerdan de la máquina infernal del Dr. Strangelove, en la peli** esa, extraordinaria y brillante. Del Stanley Kubrick. Durante la guerra fría. Con Peter Sellers. Bueno, lo de la máquina infernal es -en substancia- un sistema genial que funciona muy bien, pero solo si tienes la información de que existe el sistema en cuestión con antelación. Aquí está el truco. Lo resumo así a saco porque sino, eso va para rato. Y puesto que en esta entrada de blog, hay poco que mostrar, tampoco puede haber kilómetros de texto de hacerse tendinitis usando el scroll del ratón... En fin: la estrategia de la presión de la deadline, que también se conoce como el último antidoto a la procrastinación, no funciona si no hay una deadline clara, claro. A no ser que por algún milagro, se haya terminado lo del mortero adesivo al día anterior - un domingo - entre las 7 y las 9 de la tarde, para rematar la jornada e irse a la ducha sin sentirse culpable. ¿Ponerme presión? ¿Yo?

pues ya está: viene el lampista de buena mañana a colocar el bastidor del w-c y el plato de ducha donde calculamos...
y enseguida nos podemos ocupar de revestir con pladur y prepararlo todo para embaldosar. Parece muy
easy, ¿verdad?

El día siguiente, también hemos tenido deadline, pero acordada esta vez: la visita de nuestro electricista favorito, el guapo y sympático monsieur S., para ayudarnos a terminar cuatro cositas de la planta 1 que después se podrían enterrar en pladur y olvidar para siempre. Justo entre la visita del lampista y el remate de juntar y pintarlo todo. Una vez hecho esto, estaría todo listo ya***: ¿a ver si será verdad al final que lo terminaremos un día? And last but not least, hemos aprovechado las pocas horas de sol siempre que hemos podido: dejando cualquier cosa que estuvieramos haciendo y saliendo a hacer vitamina D trabajar en el jardín. Hemos podido así hacernos unas buenas sesiones de quitar hiedra y mover piedras, como un ritual propiciatorio para llamar el verano. Le hemos recuperado un rincón al caos vegetal, pero con realismo: sin empezar huerto, que no hay tiempo, ni energía. Ni tiempo. Y como tampoco hay energía, ya ven... Hemos movido el compost al lado de un rosal para limpiar una esquina donde habían acumulado porquería y escombros y hemos empezado a reconstruir al pie del muro: un banquito de piedra, una maseta de piedra para el avellano y un bancal de piedra para plantar - un día - aromáticas. Nos ha faltado comprar un saco de cal "hidráulica" para poder hacer mortero y montarlo todo bien - y Ford sabe cuándo será ahora.

unas pocas piedras bien avanzadas en el proceso de selección y unas cuantas candidatas más; el rosal y el compost, feliz, recién movido.

Total, que si un poco de cuarto de baño, que si un poco de habitaciones, que si un poco de electricidad y que si un poco de jardín. Y ya está para este update de finales de mayo que se queda sin casi imágenes. Hay épocas ingratas de curro que no se ve. Pero ya se recogerán los frutos y -ojala- lograremos tachar más cosas durante el mes de junio: el dodécimo, el esperado, el soleado, el alegre ¡el aniversario!

I sembla que aixo és tot per avui, companys
Tornarem aviat amb més noticies...
Cuideu-vos molt tots,
¡Us estimem!
F. & W.


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* acerca de estos 2 (dos) artesanos que nos tienen desesperados: se trata de un lampista para conectar tubos y tuberías en el futuro cuarto de baño (que eso sí que no lo hacemos nosotros porque no es plan de que vaya goteando y perdiendo durante los próximos 20 años) y un pladur-ista para hacernos las juntas del pladur (que eso sí que no lo hacemos nosotros porque es un curro de la ostia que o bien eres profesional, o bien pues miren que divertido: tardas mil, queda mal, y te rallas molt). por lo demás, fieles a la filosofía home(t)raveling de doing-it-ourselves tanto como podamos, pues lo hacemos nosotros tanto como podemos. Y disfrutándolo, ¡claro!


** acerca de la máquina infernal: para qué explicarlo nosotros si lo puede hacer él muy mejor y mucho bien... para ustedes, en exclusiva y 30 años después: ¡la Máquina infernal del Doctor Strangelove!



*** acerca de la ingénua afirmación "estará todo listo ya": ridículo ataque de entusiasmo bobo. Y para reponer las cosas en contexto: una vez ·acabado este remate eléctrico, y el juntar y pintar el pladur", significa poner las cintas para juntas, lijar, acabar y re-lijar el pladur de paredes y techo de 2 habitaciones y baño; pasar imprimación, capa 1 y capa 2 de pintura en paredes y techo de 2 habitaciones y baño; lijar parquet, cambiar láminas de parquet en mal estado, tratar parquet, vitrificar parquet; montar puertas y estanterías del armario, así como otras estanterías; decapar, lijar, tratar, barnizar/aceitar las puertas y sus marcos; colocar estufas en las habitaciones; medir, cortar, lijar, tratar y barniar/aceitar los zócalos de las habitaciones; repetir todos estos pasos para los rellanos de las plantas primera y baja, y para la escalera; embaldosar suelo y paredes del baño, colocar los pavés de vidrio y juntarlos al lado de la puerta; montar estanterías del baño, plan de trabajo del baño y estufa del baño. Y entonces, sí que estará más o menos la fase 1 de la obra, la-que-pensábamos-acabar-para-navidades-2017-y-habrá-suerte-si-acabamos-para-navidades-2018... Madre mía...

Friday, April 20, 2018

home(t)raveling: setmanes 40, 41... y 42



Allá al país basc (falta un enllaç aqui*...), hi vam viure tres llunes plenes, que no és poc: la del febrer i les dues del març. Per poc, no vam arribar per la del gener, ja que encara érem a casa, pelant-nos de fred mentre se'ns estava assecant el arrebossat de la saleta de baix. Hi vam passar, tot plegat, l'equinocci de primavera i ben pocs dies de sol, fins que vam decidir que ja era hora de tornar a casa...
 
(em sap molt de greu, ja que voldria seguir en català, però per desgràcia no soc capaç de fer-ho i tornaré al castellà)
 
camí d'Ítaca, un altre dia qualsevol al cor de l'hivern basc, un(t)raveling i veterinanding amb el 2c15 entre ovelles i muntanyes...

Y pues, como bien imaginarán - que muy difícil de imaginar, no es - volver a Ítaca y volverse a encontrar con una cocina así de precaria, es decir: en el rellano a pie de escalera, sin punto de agua ni pica y fregando platos en la bañera, como hicimos durante los últimos 3 meses (desde que le quitamos el agua a la cocina para poder preparar la pared 'técnica'). Aquí, hay quien dirá: "mira que hubiera sido fácil montar la pica un poco más rápido". A aquel, le contestaremos que montar la pica significa tenerla, así como el grifo. Que eso significa haberlos mirado, comparado, escogido y comprado. Que montarla significa tener listo un plan de trabajo para recibirla. Que eso significa haber decidido entre melamina barata, madera laminada, madera maciza, gránito, acero inox, resinas compositas y hormigón. Decisión que supone mirar y comparar características, robustez y durabilidad, precio, energía gris y sostenibilidad, presencia de compuestos tóxicos, volatiles y pertubadores endocrinos, ciclo de vida y reciclaje, etc.

entre 15 de noviembre y 15 de abril: la 'cocina' ANTES...
Decidirse, encargar, comprar e instalar. Resulta que para instalar un plan de trabajo en una cocina, es bastante imprescindible tener alguna estructura o mueble en el que colocarlo. Y eso supone decidirse entre elementos de cocina estándar o hechos a medida, podiendo ser unos hechos por encargos o por nosotros mismos. Y en esta decisión intervienen el mismo tipo de consideraciones que en el anterior paso, pero también entrarían el tiempo y la habilidad requeridos al contemplarse una opción casera a lo DIY... Una vez resueltas todas estas preguntas, 'tan solo' queda la realización. Eso y poner baldosas en la pared alrededor de la (famosa) pica que sal-pica. Nuevamente: modelo, material, color, tamaño, diseño, origen, pedido, entrega e instalación.

Aquí, hay quien dirá: "pero mira que hubiera sido fácil montar cualquier pica en cualquier otro rincón de la casa". A aquel, le contestaremos que sí, que era una opción. Que lo queríamos hacer y que seguimos con intención de hacerlo. Pero que para hacerlo antes, había que montar una pica en la buanderie. Con lo que había que hacer llegar y evacuar el agua en un punto de este espacio, sin tener bien bien claro qué forma y qué uso iba a tener a medio plazo (el espacio), ni dónde resultaría útil y práctico tener dicha pica en un sitio que serviría de almacén con estanterías, tendría la lavadora y un w-c, pero sería también el camino de acceso al jardín y un sitio donde, seguramente, uno se pondrá y quitará los zapatos. Pensarlo requería tiempo y no era una prioridad... También implicaba tener el suelo hecho y en su altura final para poder colocar dicha pica (que teníamos preparada desde hacía rato, de hecho). Tener el suelo hecho significaba terminar de romper la actual placa de hormigón con burinator, evacuar más o menos 3 o 4 metros cúbicos de grava y gravilla con pala y carretilla, traer y esparcer arena, nivelar, limpiar y rascar las baldosas de tierra que recuperamos en casa de nuestros queridos C. & L., colocarlas, pegarlas y juntarlas con método tradicional en mezcla de cal y arena. Y finalmente, una vez logrado todo esto, aún faltaba la intervención del lampista para conectar el agua. Siendo algo muy pequeño como para ocuparle un día (o incluso medio) y viendo lo que costaba organizar las cosas con él, suponía quemar un cartucho para algo que a la larga, no nos interesaba tanto ni era tan urgente...

pica patas arriba ; atención al detalle ; primera tanda ; zócalo vertical ; tiling masterclass with S. ; juntando la esquina ; ¡et voilà!

En fin, el propósito de este tostón de líos y árboles de decisión era ilustrar - por si fuera necesario - hasta qué punto la auto-renovación supone un Tetris® mental y un malabarismo multifactorial bastante agotadores. Eso era parte del árbol para llegar a solucionar el problema #17: "tener agua y un sitio donde fregar los platos". Así que entenderán cómo hemos podido estar 4 meses fregando platos arrodillados delante de la bañera, cuando se den cuenta de que mientras tanto, coexistían cantidad de problemas como, por ejemplo:

#05 - "estamos a 15N, hay nieve en el jardín y no hay ventanas en la salita donde vivimos"
#14 - "la ropa está esparcida en cajas, mochilas y bolsas apiladas y las pocas prendas al alcance están cubiertas de polvo, serrín o manchas de hieso"
#23 - "hace frío, solo hay una fuente de calor puntual en la planta baja y la escalera se lo traga todo hacía arriba"
#07 - "habría que encontrar una manera de gestionar la plaga de palomas que se nos está yendo de las manos"
#32 - "se amontonan los reciclables y desbordan las respectivas cajas para cartón, cristal y envases"
#11 - "mear por la noche es una epopea ya que dormimos en una tienda de campaña en la segunda planta y el w-c está en un espacio abierto de la planta baja, a temperatura exterior"
#01 - "cierto, nunca hemos pasado la segunda capa de blanco en el techo de la salita** y cuanto más tardemos, más lleno de cosas estará y más complicado será"
#18 - "hay que preparar urgentemente el dossier para la declaración de obras porque ya llevamos 10 meses acá y el ayuntamiento terminará reclamándolo"
#26 - "para poder avanzar con el cuarto de baño, hay que conseguir una sierra circular y sacar el parquet antiguo ; pero antes hay que decidir dónde irá la nueva pared ; pero antes hay que ver si..."

módulo bajo pa' recibir el futuro armario eléctrico ; isla central coloca' y colla' ya ; extractor conectao y cajones altos encarrilaos: ¡amo' bieng!

Bueno, un poco de ruido mental para compaginar con el trabajo, la salud y todo lo demás. Nada de otro mundo. Pero resulta, a estas alturas, que uno no puede realmente imaginarse desde fuera hasta qué punto es físicamente y mentalmente agotador. Te dicen "¡Qué guay! ¡Qué suerte! ¡Me encantaría, tío!" Un poco como cuando íbamos en la furgo y parecía que solo existía la foto bonita desayunando al sol en Dolomitas rollo #Instagramforever, sin las duchas de noche en medio del bosque a mediados de noviembre, con una palangana de agua tibia, tras cuatro días de excursión por allí... A ver: es cierto que ambas experiencias son 1- fruto de una decisión vital, elegida y plenamente asumida, 2- un privilegio y 3- una fuente de gran satisfacción y felicidad. Pero bueno, también tienen su contrapartida, en la que normalmente no se suele poner mucho enfoque y que es fácil de ocultar a la hora de hacer valoraciones desde fuera.... Ese, pues, era el panorama al que aterrizamos en Ítaca a principios de abril, con cierto regustín a depre inverníl. Pero esta vez recargadas las pilas, llenos de entusiasmo, con ganas de mover las cosas y empezar la segunda ronda de la fase 1 de esta pequeña Sagrada Familia nuestra. Así que a trabajar nos pusimos:

módulo bajo para recibir el armario eléctrico, acabado ; estantes a medida ; casi listo ; plantilla para alinear manijas y ¡manijas puestas!

Y, miren: mientras compartíamos este momento de sinceridad y cansancio (tan benignos como estacionales, hay que reconocer), la cocina se fue montando como por acto de magia: véan la succesión de fotos que le dan aire a nuestras logorreas. Camino de vuelta del vasco, recogimos la pica/plan de trabajo de inox y empezamos la maratón cociníl montando los módulos que llevaban semanas muertos de asco amontonados en sus cajas en un rincón. Una vez colocado, collado y sellado el plan de trabajo, tuvimos la suerte de contar con la providencial ayuda de nuestro querido S., músico, escalador y baldosero emérito: entre conciertos, gira catalana y grabación de un nuevo proyecto, vino a darnos una masterclass express de embaldosamiento! Con una buena razón de llamar al lampista y con la sierra circular que nos dejó S. entonces, aprovechamos para cortar y quitar un buen trozo del parquet en el rellano de la primera planta. Pudimos así y en este orden: limpiar y tratar las vigas descubiertas ; rellenar de aislante el espacio entre ellas ; cortar, colocar y fijar el suelo (aglomerado hidrófugo de 22mm) en "todo" el futuro pequeño cuarto de baño (1,75 x 2,90 = unos 5 metros cuadrados) y finalmente marcar en el suelo la posición del plato de ducha, el w-c y la pica. Fue entonces cuando se alinearon planetas: el lampista nos dedicó un pequeño agujero de última hora en su planning, vino a conectar la pica de la cocina y aprovechó las 2 horas que le sobraban para empezar a ubicar canalizaciones y desagües en el embrión de cuarto de baño. Pica + grifo = ¡listo! ¡Milagro! ¡It's alive, alive!

cuando "para construir, hay que empezar destruyendo", preparando, aislando y acondicionando el suelo del futuro cuartito (azul) de baño.

Dedicamos todavía un par o tres de días más a montar el resto de muebles de cocina, a preparar zócalos, tabletas y paneles embellecedores, a colocar la campana extractora y finalmente, a instalar oficialmente nuestra cocina EN la cocina: sin duda un pequeño paso para la humanidad pero un gran paso para nosotros. Hubo un sábado en el que bajamos del ático todas las cajas de cosas de cocina, platos, utensilios varios y tesoros olvidados del ajuar. Lo abrimos todo religiosamente, limpiando y ordenándo cada cosa antes de elegir cuidadosamente qué iría dónde - qué cajón, qué armario o hacia el hangar para el próximo verano - y qué iría a la Ressourcerie... para seguir viajando.

Llegó entonces este domingo 20A en el que, como tal celestial barbudo en el séptimo día de su pequeña Sagrada Familia personal, nos tomamos la tarde libre: sentados al lado de la estufa, contemplamos la feina feta ¡i ben feta!

desde el 15 de abril en adelante (aunque faltan pequeños -y no tan pequeños- acabados): proudly introducing la cocina DESPUÉS!

Sembla que aixo és tot per avui, companys
Tornarem aviat amb més noticies...
Cuideu-vos molt tots,
¡Us estimem!
F. & W.


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* acerca del enllaç que falta: el que passa aqui és que el post encara no s'ha escrit - i tampoc s'escriurà sol, tu... paciència doncs!


** acerca del problema #01: como podrán apreciar, si bien no siempre antendemos necesidades en el orden establecido, no nos olvidamos de las prioridades... En exclusiva para ustedes, con cariño, con mucho arte, con estilo y sobre todo, con pintura natural i ecológica, problema: ¡resuelto!



Sunday, December 31, 2017

home(t)raveling: MES 6 - ¡medio año ya!

una tregua navideña (fica bem...)

Recién vueltos de dos semanitas en nuestro querido país vasco y de un par de días por el centro de Francia*, aterrizamos en casa cansados, exhaustos, petados, fatigados y agotados. A ver, eso del cansancio ¿no se acaba nunca o qué? Antes de caer enfermos, nos reunimos para decidir - como aquellos que salieron de sus respectivas trincheras para cantar cánticos por estas mismas fechas el siglo pasado - celebrar una (merecida) tregua navideña.

el cuarto de baño libre de amianto ¡y con 2 puentes térmicos!
Descansar, pasarnos la máxima posible cantidad de horas diarias en la cama y, en buenos mamíferos que no dejamos de ser, salir de ella solamente cuando el hambre o aquellas otras necesidades biológicas más fundamentales (aunque menos decibles) nos lo exigiesen. Esa tregua también incluía estrenar (y disfrutar de) un nuevo calentador de agua eléctrico, instalado justo el día de nuestra salida para allí la provincia 64: promesa de duchas al gran estilo hammam, de espesas nubes de vapor y de pieles enrojecidas. Ese era el plan. Y la estufa de leña encendida las 24 horas del día, y comidas ricas, y una dieta hipercalórica para recomponernos un poco. Parecía un sueño a la vez que una necesidad vital para Wallis, mientras que a Futuna, le seguía torturando el cristiano interior en forma de una incoercible culpabilidad por no estar trabajando en la obra. Con mucha diplomacia y algo de chantaje, él consiguió negociar con Wallis hasta acordar una corta lista de tareas sencillas, centradas todas en proyectos pequeños y limitadas a la planta baja. Ahí van:

- si bien no era nada de otro mundo, la primera resultaba ser MUY útil para poder luego avanzar el futuro cuarto de baño de la primera planta. Se trataba de quitar el resto de tubería de fibrocemento que quedaba de la antigua taza del water: un codo a 90º empotrado entre el falso techo y la pared, horrible, viejo y medio desconchado. Tras vaciar el cuarto de baño de la planta baja de nuestras cosas y reventarlo (el codo de tubería, no el cuarto de baño!) con martillo y mascarillas, pudimos extraer fácilmente los trozos y evacuarlos todos, no sin haberlos envuelto en triple capa de bolsas de plástico celladas con cinta americana... Con este paquete - y el correspondiente viaje al centro provincial de almacenamiento del amianto - nos quitamos de encima ya todo el peligroso material de casa, podiendo así empezar una nueva vida sin escalofríos ni pesadillas. La contrapartida se nos reveló a la noche del mismo día: dos agujeros enormes, por donde se escapaban irremediablemente todo el vapor y el poco calor que se lograba generar en el cuartito. ¡Adios hammam de nuestros más dulces sueños! El agua sí salía muy caliente y duchar se volvió una actividad algo más soportable, pero por lo que era de la temperatura del aire, aun nos faltaba para las 5* Gran Lujo.

un clásico del DIY un(t)raveling: los muebles de palets! aquí estanterías eficaces y robustas, con poco tiempo y un toque envejecido rústico.
- desde los primeros momentos del verano y la entrada en la casa, siempre mirábamos al pequeño armario de debajo de la escalera imaginando una despensa cuca, práctica y cómoda... No obstante, no llegaba nunca a ser un puesto digno de nuestros cuidados y atención, al haber siempre cosas más grandes, más importantes, más urgentes, más prioritarias o - simplemente - más más. También se fue llenando a lo largo de estos 6 meses** con mucha porquería por ordenar, cosas varias sin utilidad, objetos sin lugar definido, cajas de cartón por despachar, sobras de electricidad, electrodomésticos para tirar o reciclar, etc. Vaciarlo y limpiarlo integralmente nos ocupó todo el primer día de la tregua, sin prisa y aprovechando para tomar decisiones, tirar, reciclar o ressourcerie-ar. Luego vino el etapa de limpiar, lijar y tratar las bigas y el "interior" de la escalera, no sin haber rascado el rebozado, el suelo y las piedras del fondo del armario (las mismas que sobresalen en la callejuela de atrás - auténticas piedras de morrena glaciar, sobre las que está construido todo el pueblo). Tras aplicarle en dos pases una buena capa de rebozado tradicional "parisino" (hieso aligerado con cal), solo nos quedó fabricar e instalar unas estanterías de palets de estas que nos encantan y pasarles dos capas de aceite de linaza para dejarlas bien protegidas. El cuarto día, guardamos allí todo "lo de la cocina" que ocupaba lugar en el pasillo y pudimos volver a la cama a descansar.

jardín invernal con cada vez menos hiedra, un saúco y un avellano a medio podar y con Joan Manuel, el joven ciprés en su rincón románico.
- aprovechando uno de los escasos días soleados de estas vacaciones navideñas, le fuimos a dedicar unas horas al jardín ; aunque claramente no las suficientes si pretendemos arrancar con un huerto esta primavera. Pero bueno, siendo pragmáticos y aceptando lo que hay: estaba bienvenido cualquier esfuerzo invertido en limpiar los muros y el pie de los árboles, podar los frutales y avellanos, acondicionar el rincón #románico_mediterráneo de Joan Manuel (el pequeño, querido y muy bonito ciprés que plantamos en noviembre) o seguir erradicando la hiedra que invadió el jardín a lo largo de los últimos veinte años. También nos pusimos, aunque en otro día, más gris y frío, a ordenar un poco el hangar. Verán: en cualquier obra medianamente grande, si no se lucha activamente contra él, el caos termina absorbiéndolo y llevándoselo todo. Donde conviven materiales, herramientas, fungibles, animales, plantas, elementos y actividad humana generadora de suciedad y desechos, la entropía tiene las de ganar... ¡y lo sabe! Bien sea reagrupar herramientas, ordenarlas, hacer viajes y viajes y más viajes de "coger una cosa, llevarla a su sitio y volver a por otra", decidir "el sitio" de muchas cosas que aún no lo tienen, o hacer pilas de "cosas para subir arriba", "cosas para bajar abajo", "cosas para la déchetterie" y "cosas para el almacén de materiales que se pueden reciclar o pueden servir para luego", poner orden es una de las tareas más satisfactorias que hay en el mundo. Digo yo.

pequeña victoria sobre la entropía: hangar ordenado y limpio desde el almacén de maderas hasta el salón-comedor de verano.
- finalmente en estos días de vacaciones y fiestas, también nos visitaron amigos queridos. Teníamos muchas ganas de vernos, de que nos visitaran y de que conocieran la casa. Así que les avisamos, a los unos y a los otros, de la "relativa" precariedad de nuestra instalación, de nuestra ubicación a las afueras de la comfort zone y de la cruel ausencia de una cocina y un cuarto de baño decentes. También les avisamos de que faltaban espacios de los que se conocían habitualmente como "habitaciones"... Una vez puestas sobre la mesa estas cuestiones y ante su reafirmado entusiasmo, decidimos que sí, adelante, fueran a pasar un par o tres de días aquí con nosotros. Primero, fueron A. y M., de gira de navidad desde su lejana Rennes: compartimos días de frío, de mal tiempo, de no-poder-ir-a-escalar, de jugar a juegos al lado de la estufa (entre cuales el trepidante y estresante Pandemia, que nos encantó) y de comer bien. Un día después de marcharse ellos, llegaron C. y L. (nuestros queridos "vecinos" del Lauragais) con sus 2 adorables L. y J.,  a los que se sumaron los parisinos extraviados J.-B. y A. Todas juntas, despedimos el año informalmente, pero con buen humor, calor humano y unas tandas de Boggle acompañadas de infusión de tila muy pero que muy intensas: - ¿Un plan de noche vieja al estilo geriátrico? - ¡Pues sí, por favor!

la cocina, versión navideña: con el precioso dodecaedro estrellado recibido (con mermeladas y una calabaza) a cambio del viejo calentador.

Dicho eso y siendo "fríamente" realistas (nunca mejor dicho, ¿verdad?), tuvimos que reconocer que - sin sorpresas - el entusiasmo y las ganas de reencontrarse no lo podían todo ; de que existían unos mínimos de comodidad indispensables para la convivencia de cuatro adultos, ni hablar de la de seis adultos y dos niños ; y de que lo que en verano se puede gestionar fácilmente desde el hangar y bajo el sol, en invierno se vuelve algo más delicado. Aun así, les agradecemos muchísimos a A., M., C., L., J.-B. y A. su flexibilidad, su resiliencia y su buen rollismo ante una situación que anunciamos de antemano pero que igualmente era... demanding.

Lección aprendida, nos esperaremos pues a que vuelva el buen tiempo y/o a que la obra de la primera fase esté del todo terminada (o casi) para recibir más visitas.

¡Para el bien de todos! ;)


Con esto y con un gran abrazo
para entrar bien en el año
nos despedimos.

Volveremos en 2018
con más aventuras
¡Les queremos!
F. & W.


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Esto de las escapadas por el 63 (#ClermontFerrandrepresent), habrá que contároslo un día también. - ¿Contar Oslo? pero ¿Que tiene que ver Oslo con Clermont-Ferrand? se pregunta el otro que no se entera mucho. Y con la paciencia que nos caracteriza, le contestamos: - El frío polar, tienen en común. - ¿un Oslo polar, en serio? ¡Nunca hubiera imaginado que se puedan avistar osos polares en el Puy-de-Dôme! etc. etc. etc. La conversación puede seguir así por horas. No es mala persona pero a veces, no se entera. Y dice el Budista que no hay nada al fin de la pacienca: al fin de la paciencia, hay paciencia...


** Acerca de estos 6 primeros meses: pues sí, aunque nos parezca mentira o simplemente difícil de creer, ya llevamos unos 183 días, es decir la mitad de un año, desde que nos entregaron las llaves de esta gran y bella ruina de nuestros sueños. Medio año home(t)raveleando, y nos asombra ver fotos y recordar como estaba aquel 29 de junio. Sabemos que tardaremos muchos años más, pero también aprendimos que incluso para llegar al fin del mundo, hay que dar un primer paso y salir de casa… Así que, ¡seguimos caminando!