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Friday, March 6, 2015

Deshilachados: entre (It)acá y otra parte...

Como ya contamos en su momento, hubo un momento a principios de enero en el que nos encontramos de repente sin nuestra casa rodante. La quisimos vender y tuvimos bastante suerte: la vendimos rápido. ¿Demasiado rápido? Tampoco es que teníamos donde ir a parar, a pesar de las habituales casas de familia y amigos. Y aunque se esté muy, pero muy bien en casa de familia y amigos, no son exactamente lugares para quedarse mucho rato... Especialmente en invierno, cuando hace frío y lo que más apetece es moverse poco, abrigarse mucho y quedarse cerca de la estufa todo el día, mirando por la ventana las montañas nevadas, los renos que pastan y cosas así. Uno de nuestros himnos, evocado alguna vez ya en estas columnas, es la Canción de las simples cosas de la gran Chavela Vargas, maravillosamente versionada por Concha Buika y Chucho Valdes:

"Uno vuelve siempre, dice, A los viejos sitios, Donde amó la vida"

D.O. Somontano: ermitas colgadas entre canales de regadío y viñedos.
Y eso es precisamente lo que se nos dio por hacer este invierno: entre tener la casa metida dentro del coche y tener el coche aparcado delante de casa, tuvimos un extraño paréntesis de varias semanas en las que flotamos - apátridas y sin rumbo - entre viejos sitios donde amamos la vida. Con el proyecto de buscarnos una madriguera de alquiler en algún rincón de algún valle pirenaico, emprendimos un mini-recorrido de casas conocidas, de brazos acogedores, de nostalgias adormecidas y de hogares adoptivos... Con dos mochilas y una manta de acrílico a bordo del 2c15 mínimamente acondicionado (pero todavía mucho más austero que el viejo TRANSITion!), la carretera se convirtió en una especie de soma, una especie de droga de textura espesa que difuminaba el frío y la falta de destino concreto a base de kilómetros de paisajes petrificados.

El señor de todas las Catalunyas en pleno ataque de esplendor!
Parecía que las siluetas del Canigó, de Ordesa, del Ossau o del Pic d'Anie se nos apresuraban todas contra los cristales a la vez ; como si el tiempo y las distancias se borraran en el desfile lento de ríos y valles por los retrovisores... Las indicaciones de los carteles: Prades, Jaca, Tremp, Pau, Figueres, Pamplona, Aspet, La Seu... iban perdiendo el significado al pasarnos en el borde de la carretera. Se volvían sonidos familiares pero confusos, oraciones mil veces repetidas: unos salmos a la gloria de aquellas deidades arropadas en la nieve y el olvido. En ningún caso permanecían como referencias tangibles de nuestra divagación invernal... Liberados de las normas topográficas, buscábamos algo a lo que agarrarnos. Siempre nos quedará el Pirineo, parecía decir nuestro ir y venir por la falda de los valles, aunque no tuviéramos ninguna idea clara de qué hacer de Él. Para quien vive o ha vivido cerca del Pirineo, su eje es más bien un centro. Centro de gravedad o de rotación. Centro del mundo, tal vez... Raíz, también. Más que frontera, el Pirineo es puente. Y son muchas las orillas que une su arca de piedra. Con cariño y algo de paciencia, con un poco de tiempo y con lo suficiente silencio, cada una de ellas se deja domesticar. A cada una se la puede llegar a llamar hogar: Pyrénées-Orientales, Catalunya, Ariège, Andorra, Haute-Garonne, Hautes-Pyrénées, Aragón, Pyrénées-Atlantiques, Nafarroa, País vasco... de mar a mar, y vuelta.

Desayunando en el gran Café Iruña, bocadillitos de jamón contra vientos y mareas.
En estas pocas semanas, cruzamos y transitamos de arriba abajo, en ambos sentidos (y hasta a veces en diagonal) la mayoría de sus provincias. Como huyendo hacia quién sabe donde, dos Ulises (¿o serán dos Uliseses?) que ya ni recuerdan la islita llamada Ítaca que andan buscando... En país vasco como en Eea, la isla de Circe, hace tiempo ya que han cambiado a los marineros por cerdos (with all due respect...). A algunos nostálgicos de la pesca del bacalao puede que les disguste escucharlo pero lo que hay que reconocer, es que sí entienden de jamón... Saben más incluso al Sur de Ibañeta que no al Norte, a pesar del orgullo con el que te hablan allí del Kintoa o de la D.O. Ibaïona. En fin... Por eso quizás y porque la estación de Pamplona o el gran Café Iruña son lugares de aquellos donde amamos la vida, decidimos volver unas semanas a trabajar por las Iparraldias.

El perro pastor educado: si no te puede morder, por lo menos te saludará. 
Hacer temporada de pique (se trata de saneamiento de ganado estacional, una tarea veterinaria a la que dedicamos tradicionalmente parte de los meses de enero, febrero y marzo) allí ya es casi una tradición. Y en épocas de no tener según qué cosas bien claras, las tradiciones son algo demasiado sólido como para no agarrarse de ellas! A pesar de un tiempo particularmente feo, de nevadas y lluvias torrenciales, inundaciones, carreteras cortadas y árboles arrancados ; a pesar de (y como consecuencia) encontrarnos al rebaño de ganaderos de una mala leche de millésime, reconocimos allí caras y rutinas familiares, así como algún que otro nuevo amigo peludo siempre dispuesto a enseñar la patita... o el colmillete. Allí entre vacas y ovejas, se trabaja de lunes a sábado al aire libre, lo que quiere decir: a la intemperie y no hay excusa que valga para escaparse. Por eso y con semejante dieta, si toca mal tiempo el domingo también, uno no se siente culpable por quedarse en la cama! Aun así, puede que la promesa de unas grandes mareas y un sol tímido te inciten a bajar hasta el océano para "aprovechar" algo del fin de semana. ¡Ingenuos! Una vez traducida, la propuesta suena a algo así como: "pasar frío en los diques abandonados, cazar fotos de faros como otros cazaron molinos de viento hasta finalmente no poder más con los latigazos del viento salado que hace vibrar un mar color de boquerón en salmuera, con aromas de mejillón pasado y vuelos de bolsas de plástico"... Y después de tanto pinchar y tanto vacunar a tanto y tanto ganado, después de ir y venir tantas veces por las mismas cuatro carreteras de los mismos cuatro pueblecillos, después de repetir tantas veces "Hola! Qué hay? Como le va la vida? Están las ovejas? Las tiene preparadas? Cómo que no le habían avisado? Vale, vale, me espero. No hay problema!", una buena mañana llega el último día y a la tarde de repente se acabó, terminó, ya fue.

La desembocadura del río Adour contra vientos y mareas, nunca mejor dicho.
De todo aquello, solo te quedan ropa para lavar y unas mochilas por hacer y nuevamente, allez hop! a la carretera. Solo que ahora, te llevas en el coche un recuerdo tenaz y persistente de aquel mundo rural tan entrañable. Hay historias de veterinarios que después de unos años de trabajo con su coche lo intentan vender y no pueden, de la peste sofocante que desprende. Parece que han curado millones de quesos de leche cruda allí dentro... En nuestro caso y con las temporadas cortitas que hacemos, no es nada que unos árboles mágicos no puedan solucionar. En el supermercado de la esquina, nada más salir de la clínica, te venden estos ambientadores con forma de bandeja de Euskal Herria y olor a manzana verde que hacen milagros... además de garantizarte un encuentro cálido y entretenido con la policía foral o la guardia civil nada más cruzar Ibañeta o el túnel de Aragnouet-Bielsa. No vamos a poner aquí palabras que hagan saltar los robots de la NSA, pero hay una cosa que no deja de fascinarme en las brigadas anti-terrorismo de dichos cuerpos: "Si fueramos t-----istas cruzando el Pirineo con el fin de reunirnos con otros t-----istas o cometer un acto de t-----ismo, ¿de verdad piensan ustedes que lo primero que se nos ocurriría sería colgar una bandeja vasca del retrovisor del coche robado en el que transitamos? ¿De verdad en sus talleres de formación específica, en esto les enseñan que tienen que fijarse?" En fin, cambiemos de tema que acaba de pasar un drone sobrevolando el huerto. De nuevo: colladas, nieve, valles, el Midi de Bigorre como un hito: Adiós Aquitaine! Hola Midi-Pyrénées! ¡Cuánto tiempo! Una y otra vez, el camino se retuerce y se pisotea a sí mismo. Que sensación más extraña, la de dar vueltas así. Lo mismo que hacíamos por el barrio en Barcelona, hace un año y medio. Una eternidad. Solo que ahora hay donde perderse, donde jugar: el patio se extiende de mar a mar.

El Lauragais: luz de fin del mundo y árboles fantasmas. 
A propósito de andar pasando una y otra vez por el mismo punto, decía nuestra querida Clara algo así como: "si te da la sensación que tu vida va en círculos y no estas avanzando, cambia de punto de vista. Pronto verás que se trata más bien de un espiral!" ¡Gracias Clarita! A mi, la línea de nuestras andanzas y vagabundeos me recuerda un trazo en cursiva: bucles grandes y pequeños, redondeando con pluma y tinta las curvas de cada letra... Como si al final se tratara de escribir la propia historia  a lo largo del camino, a base de andar, andar y andar. Y acá estamos otra vez: no muy lejos de Toulouse, entre Ariège, Aude y Tarn. En esta franja de tierra barrida por los vientos, que parece estar dudando siempre entre mar o montaña, continente o mediterráneo, occitán o catalán, lenguadoc o rossellón... Nos ponemos a buscar una madriguera en serio, adivinando en costras de queso de oveja el nombre del pueblo donde iremos a parar. ¡Venga! decidnos algo... Una pista, al menos... ¡Venga! La primera letra del pueblo ¿sí? Igual nos sería más fácil buscar en una playita de arena de la cuna de algún fresco torrente, una jabalina amamantando a sus jabatos, para decidir que allí nos instalaremos. ¿Y por qué no? Por lo menos eso en alguna ocasión se hizo, y con cierto éxito además. Bueno, no me extraña que los oráculos no se hayan quedado eso de las costras del queso entre sus métodos favoritos: los cuervos y el poso del café hablan más y no son tan sibilinos! Al final no hay que darle demasiada bola al ¿dónde?: Nicolas Bouvier decía en L'usage du monde que "lo importante no es llegar a ninguna parte, desde luego se trata de irse". Así que tarde o temprano aparecerá una tierra donde naufragar el 2c15 y sentarnos en un bacno a mirar la puesta del sol... de hecho, puede que ya la hayamos encontrado y esribamos esas líneas desde acá... pero schh! eso es otra historia!)


Deshilachados: entre (It)acá y otra parte...


Monday, March 3, 2014

crónicas del otro lado (episodio 2)


o "Koala en Cantabria, hambre no pasará!"

Con 24 horas de retraso, con un temporal de nieve, con unos kilitos mas alrededor de la cintura y con una piedra en el corazón, dejamos Burgos atrás. Pasamos 4 días en casa de Willy, donde caímos víctimas de su superlativo sentido de la hospitalidad y de sus dones para la cocina... Dios! Qué manera de comer exquisiteses y beber néctares sin parar, de la salida a la puesta del sol,y entre medio también. Burgos! Su catedral, su zona azul, su frío seco, su gente. Dejamos Burgos atrás, pues nos esperaba la brava, misteriosa y encantada costa de Cantabria. Allí, habíamos quedado con J. y su familia para pasar un par de días mientras le entregábamos unos trabajos encargados tres semanas antes. Se dieron las casualidades (en 2014, las casualidades son como los unicornios: no hay quien todavía se atreva a creer en su existencia) de que él nos pidió traducciones para las fechas de nuestra visita por Castilla y de que él vive justamente en la costa cantábrica, en la frontera con Asturias, a menos de 200km al norte de Burgos. En fin, long story made short, le propusimos a J. entregarle las traducciones en mano y le pedimos hospitalidad para un par de noches. Un(t)raveling, o el arte de quedarse a dormir en casas ajenas... No nos hacía falta más para desviarnos un poco en el camino de vuelta e ir a descubrir - después del hogar de la morcilla - las tierras de habada... Así que salimos de Burgos sin incidentes, a parte quizás, de una emboscada jurásica en una rotonda de la N-627. Pasamos de largo la famosa escuela de escalada de Peñahorada, sin una mirada ni nada: deberes hechos, cuestión del escalar en invierno resuelta, todo bien (mentira podrida!). Contemplamos la llanura cubierta de nieve, la llanura y sus muros de piedra, la llanura y sus trigales desolados, la llanura uniforme y gris, la llanuraaaaaa... Paramos algunas veces en el camino, a cazar imágenes. No conseguimos ni una. Paramos en un restaurante de carretera de aquellos bien horteras, a probar suerte. Un restaurante de aquellos que venden postales originales de los años 70, con manchas de sol incluidas y cintas de audio de El Fari. Pero un restaurante de aquellos que te hacen bocadillos de lomo y queso del Otro Mundo. Burbujas del paraíso abandonadas allí para la conversión de las masas

bocadillos de lomo y queso, Cantabria y las puertas del paraíso.
Nos desviamos antes de Torrelavega con rumbo al minúsculo pueblo de P., escondido frente al mar entre unas colinas cubiertas de bosques de eucaliptos y la doble desembocadura de los ríos D. y N., aún más cortitos en su recorrido entre Picos de Europa y el Golfo de Bizcaia que nuestra querida Nive. El pueblito de P. es muy agradable y tranquilo, condenado por su situación geográfica (qué suerte!) a no crecer más de la cuenta, a pesar de tres o cuatro bloques de pisos de obra nueva que parecen vacíos y hasta sin estrenar. Nos dice J. que el progreso ha llegado hasta aquí: que la prospección inmobiliaria es una plaga, que los turistas han reemplazado los rebaños (me pregunto si deben pastar también estos prados con vistas al mar) y que sí, se nota la crisis en P. Se nota, nos explica, por los huertos que brotan - literalmente - en todos los jardines del pueblo y por el retorno de algunas familias locales a la recogida de un alga llamado Ocle, cuyo alto contenido en galactopiranosa lo destina a la producción de agar-agar y carraginatos para las industrias farmacéutica (agarosa para microbiología) y agro-alimentaria (el gelifiante E406 y el estabilizante E407), entre otros. Usos tradicionales del Ocle aprovechaban su reactividad con las proteínas de la leche para cuajarla y hacer queso. Lo primero que se me ocurre decir, aunque suene desesperadamente poco original, es que la zona es preciosa, inspiradora, grandiosa, con unos contrastes impresionantes entre verdes prados, caliza negra, cielos grises y mar color de plomo. Con la espuma del Atlántico en los pies, el sabor a sal y algas en la boca, y el olor a vacas y caballos en la nariz, uno puede tener la mirada en las cimas nevadas de Picos de Europa. Una experiencia sensorialmente saturadora pero de lo más satisfactoria:

espuma de mar, caca de vaca, barca de pesca y picos de Europa...
Pronto paramos a contemplar la desembocadura del río D. espectacular con sus barquitas y sus caballos en la luz de la mañana, seguimos la carreterita costera, parando por aquí por allí en búsqueda de tesoros escondidos, pueblecillos remotos, o crías de koalas entre los eucaliptos. Se nos hizo raro al cabo de un rato, el ver tantos eucaliptos por todas partes. Ya descubrimos hará un par de años ahora la invasión silenciosa de Extremadura, Portugal y parte de Andalucía por estas especies australianas, de rápido crecimiento y alto rendimiento para la industria papelera. A parte de eso, sus órganos de reserva subterráneos y su gran adaptación a un amplio abanico climático lo hacen muy invasivo (a expensas de especies autóctonas), su hojarasca, si no es directamente tóxica para las plantas que crecen alrededor, modifica las propriedades físicas y químicas del suelo, su madera es de pésima calidad para trabajar o quemar y su efecto tanto en el paisaje como sobre la biodiversidad de los ecosistemas europeos es terrible. Wikipedia nos dice que "un bosque de eucaliptos de 15 unos años contiene menos de la mitad de especies vegetales distintas que uno de encinas o de castaños de la misma edad"... No obstante, en varias zonas de África donde se plantó para sus propiedades como repelente de insectos, el eucalipto tuvo un impacto muy positivo en zonas de malaria endémica, al secar en unos pocos años las marismas donde se reproducían los mosquitos... Eso para intentar cerrar el párrafo eucalipto con una nota positiva! Pero la verdad es que los hay por todas partes, desde Aguilar del Campoo hasta la linea de costa, y desde los prados de picos de Europa, cerca de mil metros de altura, hasta los parques de Donostia, con los pies en la playa. Si bien el árbol en sí no es feo, su omnipresencia como la uniformidad de sus oscuros y densos bosques acaba dando algo de mal rollo, como cuando te quieres bañar en verano y el mar esta lleno de medusas.

modernismo y decadencia en Llanes...
En fin... Caminando entre vacas y acantilados, descubrimos los excéntricos inventos de la oscura roca caliza costera: las numerosas grietas y cuevas formadas por la erosión y el ataque de las olas, terminan creando unos fenómenos naturales espectaculares. A una distancia respectable de los acantilados y del furor de las olas, uno encuentra al azar unas pacificas playas interiores escondidas detrás de los acantilados, con arena fina y oleada suave. Luego se cruza inesperadamente con los bufones, unas chimeneas que suben del nivel del mar y donde el aire comprimido por la olas y cargado de sal sale disparado con un ruido parecido al de un avión despegando... Dicen que en los días de mucha mar, los bufones no escupen sólo aire sino también agua, convirtiéndose en geysers al estilo islándico. Bordeamos la costa asturiana hasta Llanes, pequeña ciudad donde las casitas de pescadores restauradas alternan con torres modernistas abandonadas y a punto de caer(se). Compramos pan, tomates y queso de Cabrales, y dejamos la costa para adentrarnos en el Parque Natural de Picos de Europa, cuyas cumbres nos llamaban a gritos desde el día anterior... En tan sólo 40 minutos de coche, uno cambia de mundo, de ambiente, de chip. Uno pasa sin apenas transición - del mejillón al conejo (perdón, del mar a la montaña). Y aquí, es donde me quedo corto. No tengo palabras. Usando las de otro: me gusta la montaña, me gustas tú. Me encantan las rocas, las paredes, las cimas, los picos, los ríos y las cabañas de pastor. Me flipa y me hace feliz patear e incluso trepar por allí arriba. Pero eso... Hay algo en Picos de Europa que no hay en otros lugares. Algo pasa con el aire, o con la luz, o con la presión atmosférica. O había mescalina en el queso de Cabrales o yo qué sé? Es espectacular. Es sublime. Es espectacublime.

el Naranjo de Bulnes, el naranjo de Bulnes, el naranjo de Bulnes, el naranjo de Bul...
Estuvimos un rato por allí arriba, en una aldea de 3 casas cuyo nombre no recuerdo, esperando un espacio entre las nubes para saludar al Naranjo de Bulnes, que al final nos obsequió una breve aparición. Salieron el sol, el arco iris, la niebla y la lluvia otra vez, luego se volvió a tapar todo y la tarde se dio por acabada sin siquiera avisarnos. Volvimos a P. para cenar con J., su mujer y su hijo A. Charlamos un rato y a la mañana siguiente, acompañamos a P. a su escuela para explicarles a sus alumnos nuestro trabajo de veterinarios sanitariorurales en Iparralde. Momento divertido de pujas infantiles cuando mencionamos que trabajábamos con ovejas y vacas: se levantó una manita: "-sí? -mi papá tiene 2 vacas. -Ah, muy bien". Pronto se levantó otra manita "-Pues mis abuelos tienen 5 vacas y un burro. -Fantástico!". De repente se levantó otra manita "Pues en mi casa, hay 11 vacas, y conejos, y cabras y 3 gatos. Vaya!". Silencio respetuoso hasta que se levantó otra manita "Pues mi papá tiene 3000 vacas!". Toma! Fin de las pujas, sonrisas entendidas del maestro y de los veterinarios. Nada más salir de la escuela volvimos corriendo hacia los Picos, a caminar un poco al sol, a tocar nieve, a respirar aire fresco y a terminar el pan y el Cabrales antes de emprender el camino de vuelta. El queso de Cabrales, no lo quieres dejar en tu coche demasiado rato, es mejor comérselo rápido...
cabañas pastorales de verano por las montañas de Sotres: nos arreglábamos una y nos quedábamos!
Volvimos por la costa buscando unas carreteras pequeñitas, nos perdimos un poco pasado Guernica, con la luz de la reserva de gasolina encendida y disfrutamos la puesta del sol en el océano con un festival de rosas y lilas. Anunciaban otro temporal en todo el Golfo, así que nos dimos un poco de prisa y llegamos cansados a la clínica para esperar a M., G. y la pequeña Lele para otro fin de semana de comer, beber y charlar. Hubo ganas e intentos de salir a pasear pero la lluvia, la nieve y el viento se encargaron de mandarnos de vuelta al lado del hogar, sino con Armagnac, pues con Patxaran. Osasuna!

Tuesday, February 11, 2014

crónicas del otro lado (episodio 1)

Rumbo a Burgos, andábamos ilusionados (qué mal vicio…) con la idea de escalar en algún lugar a medio camino; habíamos localizado un pequeño pueblo en tierras Navarras y decidimos que pasaríamos una noche por ahí, antes de entrar en Castilla. Llegando a Uharte-Arakil, reconocimos enseguida la imponente pared de caliza, placa tumbada oscura y orientada al sur. Ese día el problema no fue el frío, ni la lluvia ni siquiera la niebla sino el viento, soplaban ráfagas de más de 70 km/h! Imposible subir, impensable bajar. Digamos que de alguna forma todos los días perfectos de escalada feliz se parecen, mientras que cada uno de los días en que no pudimos, fue feo a su manera. Para que no fuera dicho que no le poníamos buena voluntad, hicimos siesta en el coche a pie de pared por si dejaba de soplar, y nos tomamos un par de cafés con leche en el bar del pueblo, para dejarle otra oportunidad de ponerse bien. Cuando quedó claro que ya no se escalaría, liberados de un peso, por fin pudimos irnos...

A la salida del pueblo recogimos a un autoestopista y atravesamos charlando los hayedos que separan Navarra de Guipúzcoa, pasando de largo un número incontable de pueblitos rodeados de rebaños de ovejas Latxas. Uno se sentía como en un mundo paralelo a Iparralde: había ovejas pero no se llamaban igual, las gentes hablaban un idioma incomprensible que no era exactamente el mismo, incluso había otro monte en forma de cresta de dragón que era casi idéntico!
Txindoki (Guipúzcoa), Behorleguy (Iparralde) y … Txindorleguy? Behindoki? (ver solución aquí)
A media mañana llegábamos a Beasain, destino de nuestro autoestopista, una pequeña ciudad industrial donde abundan las viviendas en bloques de pisos, a la moda de los sesenta (de estos que luego durante los ochenta y noventa se pusieron como ejemplo de lo que el urbanismo nunca más debía repetir). La economía de la zona gira alrededor de la industria de maquinaria metálica, en Beasain se fabrican vagones de metro de ciudades de todo el mundo desde Santiago de Chile hasta Calcuta, pasando por Barcelona. Abandonamos al autoestopista (un auténtico dharma bum que parecía conocerse el pirineo como otros la cordillera de California) en una rotonda e íbamos a dar la vuelta para volver a uno de los incontables pueblitos rodeados de rebaños de ovejas Latxas, cuando la silueta alpina del Txindoki nos llamó la atención. Navegamos a vista, procurando salir de Beasain, sorteando naves industriales hasta alcanzarlo. Sin darnos cuenta, nos pasamos el día paseando por los valles.

En Zaldibia descubrimos una fábrica abandonada y prácticamente en ruinas (obviamente, estaba prohibido el acceso. de no ser así, no hubiésemos ni contemplado la idea de…)

Zaldibia, fábrica siniestrada de Bilore.
Llegamos a la conclusión de que muchos vascos de este lado de la frontera tienen la costumbre de salir a andar. Se notaba por el tesón con el que pisaban, por el uniforme (chaqueta atada a la cintura, polar del Decatlong, mochilita de raid) y sobretodo, porque todos tenían esa mirada concentrada en el horizonte, la del deportista en acción. Sólo les faltaba dorsal.

Al atardecer empezamos a preguntar a la gente por el pueblo de A., donde íbamos a terminar el día. Las gentes nos miraban un poco con cara de - qué se les debe haber perdido a estos dos por ahí…

–Ah! A.! Pero vais a A., si? 
–Sí, sí..
—Hacia A. o a A. mismo? 
—A A. vamos a ver a alguien allí, 
— (...)
Entonces?
Sí, claro, pues mira, coges esta carretera con dirección […] y en   lo más alto del monte, la última aldea de todas, hay las cuatro casas de A., ya lo veréis. 

Efectivamente era el último pueblo de todos, cuando has llegado arriba de todo y estás a punto de caer por el otro lado del monte. X. y N. habían aceptado acogernos en su casa  gracias a la red de Couchsurfing. Viajar-durmiendo-de-sofá-en-sofá es siempre una experiencia interesante, que tiene su dosis de aventura. Aún así, no sucede tan a menudo que uno se sienta tan a gusto en casas ajenas como para dudar de si quizás éste era en realidad un viejo amigo al que no veía desde hacía tiempo. Charlamos con X. y N. durante horas al calor de la estufa de leña, acerca de mil cosas. Nos contaron que la casa estuvo abandonada durante mucho tiempo y la naturaleza se había apoderado de ella. Prueba de ello fue la visita en plena noche de un rapaz nocturno, lo que parecía un Cárabo. Las aves habían ocupado las golfas tantos años que seguían viniendo a menudo a pasar la noche a la que consideraban su casa. La casa era muy agradable y acogedora, y después de una cena compartida, dormimos súper, pero súper bien. Sólo pudimos apreciar plenamente lo afortunados que son los que viven allá - humanos y estrigiformes - a la mañana siguiente al abrir la ventana de nuestra habitación:
El huerto y las vistas desde A.
Carretera y bocadillo, cruzamos una llanura interminable hasta la Meseta. Burgos congelado (de una vez por todas había que asumir que era invierno!!) y Willy que nos esperaba con un cordero lechal en el horno y una botella de tinto excepcional. Éste sólo fue el primero de los deliciosos manjares que nos ofreció, comida tras comida, durante nuestra estancia. ¡Bienvenidos a Burgos: tierra de historia! En Castilla, la tertulia siempre alrededor de una buena mesa. Nos encantaría mostrar muchas fotos de la Real Burgos, pero entre las horas entre cocina y comedor, el bareo, las charlas-para-cambiar-el-mundo y una inagotable colección de cómics vintage, resulta que la cámara no salió de su funda. Y nosotros apenas de las nuestras, a pesar de que todos allí nos repetían "el frío de Burgos es un frío seco: te abrigas y te olvidas". Un coj… !

Saturday, February 27, 2010

un día en la vida...

...de un veterinario sanitario del ganado




7:45 - suena el despertador. lo ignoro.

7:50 - vuelve a sonar. lo apago.

7:55 - vuelve a sonar. lo apago pero enciendo la luz.

8:00 - vuelve a sonar. lo apago. salgo de la cama. voy a mear. me mojo la cara. abro las ventanas. las cierro en seguida. me hago un café. me visto. me tomo el café. ¡joder! ya son las...

8:20 - cojo mis cosas, agujas, tubitos, jeringa automática de tuberculina, bolsas de plástico, papeles, mapa, bota, peto, chaleco gordo, gorra de ganadero (para el mimetismo). lo pongo todo en el coche y ¡listo!

8:30 - saludo a los de la clínica que están llegando. aprovecho una mano libre y me llevo la otra bota. en el coche, subo la calefacción y también el volumen del CD. Glenn Gould toca las variaciones Goldberg del Bach (el J.S., claro).

8:35 - salgo de la clínica con el rumbo más o menos claro.

9 menos 5 (prefiero decir menos 5 que 8:55, porque así menos 5 se puede referir tanto a la hora como a la temperatura al bajar del coche) - llego a la primera granja del día después de 12 km de carretera difícil. al menos estaba seca. no encuentro la pieza de plástico verde que sirve para aguantar los tubitos y la aguja. busco mucho. me disculpo al ganadero. como ya son las 9:10 y tengo la segunda granja a las 9:30 a 5 kilómetros de aquí, le ofrezco aplazar la visita a las 13:40, antes de empezar mi planning de la tarde. acepta y... vuelvo a la clínica.

9:45 - llego a la segunda granja, ya un poco tarde, que la ida y vuelta a la clínica para coger un trozito de plástico verde de mierda me ha puesto de mal humor, pero aún mucho menos que el hecho de encontrar los trozitos de plástico verde de mierda en el fondo del maletero del coche, que sí, evidentemente, los tenía. sino ¿dónde iban a estar? pinchamos sus vacas. hay 72 pero las 6 últimas están en otra granja. cogemos los coches y vamos al otro lado del pueblo. pinchamos lo que hay, sin incidente mayor, y me voy para la tercera granja.

10:25 - intenta volverme sordo de tanto ladrar un perro imbécil mientras me recibe una ganadera de 20 años, altiva, desagradable y cuya mirada va del rollo "¿te molesta ver a una mujer ganadera? ¿te piensas no soy capaz? estudie la carrera por ganadera y no me vas a impresionar con tu ciencia machista de veterinario de mierda, capullo!". y yo que solo quería pincharle una te sus vacas... lo hacemos. lo de pinchar las vacas, evidentemente. ¿quién coño ha podido entender otra cosa? cada vez que le saco sangre a uno de estos lindos animalitos, y el lindo animal se sacude un poco al introducirle la aguda aguja bajo la cola, ella pone mueca de la Brigitte Bardot delante de un asesino en serie de bebé-focas. por dios. y de preguntarme cosas sobre el tiempo de latencia del no sé que de la vacuna, y cual es el protocolo de administración de tal y qué sé yo? la concha de su ma, si solo vine a pinchar vacas.


11:50 - me dice que faltan 4 vacas (4!!!!!) que están en otra granja en Macaye. que el abuelo me va a llevar a hacerlas allí. vale. sale el abuelo con su Renault Express. le sigo. por lo que veo, y por la velocidad a la cual andamos, no conoce la existencia de una tercera marcha en el Renault Express. debo reconocer que el cambio de marchas de los Renault 4 y Express es algo esotérico. pero es de su generación, vaya. y su pobre coche que lleva 200 000 km en primera y segunda, por dios. (me recuerda al chiste de Coluche, que dice que es como una amiga suya que era prostituta y belga y se suicidó el día que se enteró de que sus colegas cobraban. o como cuando uso yo el Photoshop y me está observando un amigo diseñador gráfico. el rendimiento que le imponemos a un sistema es proporcional o bien al conocimiento que tenemos de él, o bien a la imaginación que sabemos invertir en ello. eso quería decir con mis ejemplos. ¿había quedado claro? ¿no?

11:20 - en el coche, detrás del abuelo, practico el ejercicio del "poder del ahora" : cuando me pongo tenso, agarrando el volante hasta arrancarlo, golpeando con la cabeza en el cristal y pensando "aún no hemos llegado a la granja de las 4 malditas vacas, y después hay que volver y hace 5 minutos ya que tendría que estar en la próxima granja", entonces reconozco que mi mente está pensando esto pero que mi ser es sereno y feliz, y pienso "eso quizás será un problema más tarde, pero ahora, AHORA, ¿qué problema hay? la carretera es preciosa, se está bien en el coche. ahora, no hay ningún motivo de no gozar de la llenísima sensación de ser". vaya mierda de libro, el poder del ahora.

11:35 - en el coche, detrás del abuelo, practico el ejercicio del "poder del ahora" : cuando me pongo tenso, agarrando el volante hasta arrancarlo, golpeando con la cabeza en el cristal y pensando "aún no hemos llegado a la granja de las 4 malditas vacas, y después hay que volver, y hace 20 minutos ya que tendría que estar en la próxima granja", entonces reconozco que mi mente está pensando esto pero que mi ser es sereno y feliz, y pienso "eso quizás sera un problema más tarde, pero ahora, AHORA, ¿qué problema hay? la carretera es preciosa, se está bien en el coche. ahora, no hay ningún motivo de no gozar de la llenísima sensación de ser". vaya mierda de libro, el poder del ahora. ya lo dije, ¿verdad?

11:40 - llegamos a Macaye. la casa está hecha una mierda. hay perros por todas partes. son legiones e intentan morderme. hacemos las 4 vacas y me voy pitando. con perros asesinos aux trousses...

11:45 - tendría que estar a la segunda siguiente granja ya y estoy donde Cristo perdió la zapatilla, intentando encontrar mi camino para llegar (tarde) a la primera granja siguiente.

12:00 - me pierdo.

12:10 - llego a la primera granja. me recibe una señora hippie un poco mayor. le importa un bledo la hora que es. ya es algo. y probablemente el día de la semana que es. una hippie de l@s de verdad. por lo que veo, no cree en la higiene corporal. por lo que me dice, no cree en atar los animales. cabalgo en la mierda para pinchar sus 17 vacas hippies. dentro de lo que hay, no lo paso tan mal.

12:25 - salgo hacia la segunda siguiente granja. no pienso que ya tendría que haber llegado a la siguiente y última de la mañana hace 10 minutos y que además, empezaré la tarde con la que me salté al arrancar el día... pensarlo me dejaría psicológicamente destrozado. eso que acabo de decir es una mentira. evidentemente lo pienso y eso me deja psicológicamente destrozado.

12:30 - llego a la siguiente granja. son dos solteros frikis y tienen 33 vacas. 33 como la edad de Cristo. el mismo que perdió la zapatilla cerca de donde estaba yo hace un rato. ¿será una coincidencia?, me pregunto. pues no lo creo. por lo que veo, los solteros frikis se pasan el día partiéndose el culo. tienen pinta de trolls. huelen a trolls, también. no hay ni una de sus vaquitas que no tire patadas al gran estilo rodeo. ellos se ríen con el clásico "es que, con nosotros son adorables. será que reconocen a los veterinarios". el hambre y un poco de suerte me dan alas.

12:55 - salgo de la granja de los soltrolleros que se parten el culo. me han indicado el camino para seguir. espero que no se estén partiendo el culo por la cara que puse mientras me explicaban el camino en dialecta trollense y un estilo sibilino-esfinge.

13:05 - estoy perdido. malditos trolls, pienso mientras mi estomago acompaña al Glenn Gould.

13:10 - llego a la última granja de la mañana, la supuestamente de las 12:15. al viejo le da igual. da la sensación de que todo le da igual. y creo que a la botella le da bastante, también. tiene 5 vacas, una de las cuales se halla tiesa, inchada y azul delante del establo. parece una vaca Playmobil (el nombre de los "clics" en todos los países menos España - n.d.a.), así con las patas bien estiradas y su lindo color de plástico azul brillante con reflejos de mosca exótica. "oh, vaya vaya", digo. una menos, pienso. tiempo ganado, pienso. eso del poder del ahora empieza a funcionar.

13:15 - ya estoy de vuelta en el coche y me largo para lavarme la cara, comer algo y hacer la granja que me dejé por la mañana.

13:25 - mientras me lavo las manos en el bar del pueblo, la ia-ia me hace un bocata y un café con leche.

13:30 - lo he tragado todo junto. la úlcera gástrica no existe, es una construcción mental.

13:35 - le pago ya. me despido. estoy en el coche.

13:45 - estoy llegando a la granja aquella de primera hora de la mañana.

13:55 - hemos pinchado a la velocidad de la luz pero... tienen 8 vacas en otro lugar. que vayan a la mierda con sus vacas en otros lugares, todos. es que tengo que salir para la primera granja de la tarde. les digo que entonces llamaremos para hacerlas el día que hagamos las del lugar en el cual están. y de golpe se me ocurre que no estaría mal hacerlo siempre así. parece que lo de las vacas esta aquí un poco como en Corsega. a ver si tiene algo que ver eso de declarar vacas en un lugar y tenerlas en otro con el sentimiento nacionalista? alguna forma sutil de no reconocer el poder de la administración central? lo miraré bien en Catalunya.

14:10 - llego a la granja aquella, tras haberme perdido repetidas veces. me esperan 46 vacas mas re-putas las unas que las otras. y un ganadero con la típica cara de ganadero vasco que es campeón del mundo de ganaderismo limpio, racional y elegante. un asqueroso sin una gota de mierda encima, con la sonrisa ultrabrite de anuncio, el pelo engominado y que se sabe los números de crotales de sus vacas sin mirarlos. no le gusta que pinche a sus delicados animalitos (que son más re-putas las unas que las otras). me dan unas patadas que no veas pero tengo el brazo largo y son torpes. putas. me alivia decirlo una y otra vez. lo siento, sé que suena muy mal. putas! ah ah ah ah ah!

14:25 - cuando estoy a la mitad de pincharlas, una más re-puta aún que las otras le da una patada bien fuerte a una barrera metálica muy pesada que viene a clavárseme justo en la rodilla, donde este huesito que llaman rotula y que ahora son dos o tres bailando en la misma capsula articular. no digo nada pero joder. avanzamos. el Don limpio del ganaderismo me mira con desdén y sonrisa ultrabrite. se ve que cada vaca me cubre de una mierda mocosa oscura y líquida, que sale chorreando. supongo que será porque tienen una enfermedad llamada PARATUBERCULOSIS. y eso, Don limpio lo sabe también. y es como una mosca muerta flotando en la copa de vino de su granja perfecta. así que, si quiero hacerle daño, solo tengo que preguntarle "oye, las vacas estas ¿no tendrán la caca un poco líquida, no?".

14:30 - entre dos patadas de vacas, le pregunto "oye, no tendrán la caca un poco líquida, no?", saboreando cada palabra. Don limpio se me descompone y me dice "puede ser. ejem... de hecho, quería pedir el análisis para la paratuberculosis también, este año. ejem...". está hirviendo de rabia por dentro. le hubieran pillado en la parroquia con la mano en el pantalón de un nene, no se sentiría peor. ni me mira. ah ah ah ah ah. estoy vengado. ah ah ah ah ah. estoy feliz. ah ah ah ah.

(para alguién que nunca ha oído hablar de paratuberculosis, mi felicidad debe parecer algo bien superficial. es que, ser aquel hombre Don limpio y tener paratuberculosis en su granja es como tener un Subaru Impresa todo tuneado con unas llantas de Dacia Logan. o como ser okupa pero vivir del dinero de los papis, con una furgo mercedes y un iPod y un iBook, y un iPhone, y... ¿qué? ¿todos los okupas tienen eso? ah. pues, nada, hombre...)

14:55 - está todo acabado, he lavado mis botas. como un buen Don limpio que es, tiene un dispositivo de campeón (muy ingenioso, la verdad) para lavar las botas : dos cepillos fuertes clavados en el suelo, cara a cara, con el espacio justo para introducir una bota, pero haciendo fuerza, así que los cepillos te la cepill frotan súper bien, la bota. "ojala hubiera cepillos así para lavar la tuberculosis", le digo mentalmente y par mis adentros. ah ah ah ah ah. durante un instante, tengo la sensación de que Don limpio mira con asco los cepillos que dejé cubiertos de mierda. de la mierda de SUS vacas. ah ah ah ah ah. estoy riendo demasiado. debo estar nerviosamente cansado.

15:00 - salgo cojeando pero feliz. jodido pero contento.

15:05 - en la primera curva tras haber salido de su granja, una mujer me viene de frente en un Peugeot 106, totalmente a la izquierda de la carretera. cuando es evidente que ya no me evitará, doy un frenazo, voy un poco más hacia el borde y pito. se da cuenta de que hay alguién e intenta volver a la derecha, que en estas carreteritas queda muy cerca de la izquierda. los retrovisores se tocan sin estallar ; mejor dicho se rozan. estoy casi parado, casi en el "talus". ella para inmediatamente y durante un segundo me imagino que podría salir del coche y gritarme "forastero de mierda, acaso no sabías que este camino era MÍO?". al menos tendría la gracia peliculera de algún western con salsita surrealista rollo El Topo. pero no lo hace. está petrificada en su coche. o bien acababa de discutir mucho con su madre, o bien su hija tiene gripe, o bien escuchaba la canción de Titanic en la radio, pero lo único seguro es que no estaba consciente de estar dentro de un coche en una carretera. pienso en preguntarle si está bien, si necesita algo, si le está pasando algo grave. pero voy tarde. me voy.

15:15 - llego a la segunda granja de la tarde. nada interesante. todo normal. me aburro mucho.

15:35 - salgo de la granja. la siguiente acaba de anular la visita por teléfono. me llamaron de la clínica. no tengo nada más que hacer pero me van a mandar instrucciones. y me pregunto porque tuve esta mañana tan terrible si no había nada de trabajo por la tarde. también pienso en lo del poder del ahora de esta mañana. tenía razón el sr. Eckhart Tolle: ¿para qué preocuparme ahora por lo que pasará después si después las cosas cambian y vuelven a ser distintas de lo que iban a ser antes? ¡vaya libro, el poder del ahora! lo fuerte del poder del ahora es que te lo crees cuando todo está bien, y dejas de creértelo en cuanto empieza a ir todo mal. ¿será como la política y los políticos? ¿o quizás más bien al revés?

15:45 - me pregunto si estoy diciendo esto yo o si lo dice mi ser, o tal vez mi mente, influenciada por mi ego. intento lograr que mi ser se olvide de mi ego, para así poder observar a mi mente pensándolo sin juzgarla, pero no es tan fácil. por suerte me vuelven a llamar de la clínica en este momento preciso, ahora mismo. me llaman del presente.

mientras tanto en el cielo, un águila se ríe de mi. ¡lieeeeeeek!

15:50 - tengo que ir a otra granja para hacer vacunas. me quedan poquitas vacunas. no importa. llego allí. el hombre no está. la mujer no sabe. no me quiere ayudar pero dice que están los terneros bien quietitos en su parque, que no necesito a nadie.

16:00 - disfruto de un momento bello y mágico, colgado entre el verde de los campos y el azul del cielo. un rayo de sol juega con el polvo en suspensión y los hilitos de paja que flotan, a contraluz, en la penumbra vaga de la pequeña granja. miro a los terneritos que corren, inocentes y puros, por el cálido corral y pienso : dios mío! eso sí, es esencia de vida, presencia pura. todo se funde en una luz diáfana, unificada, y más allá de lo real. nos envuelve, lenta y suavemente, una burbuja de otro mundo. siento como los terneritos son yo, como soy ellos, como somos la granja, como la granja es el cosmos entero...

16:05 - voy a mear contra un árbol.

16:10 - llega el marido. se extraña de que lo haya esperado. le digo que necesito que me los aguante, al menos un poco. parece que le jode. sale del coche, está en chanclas. ¡en chanclas! el mundo rural está mal, pueden creerme.

16:25 - mientras abrimos una puerta metálica para mover los terneros, el chanclero (¿chanclista?) me revienta el dedo pequeño contra una barra de acero. me peta una vena muy grande y empieza a formarse un hematoma enorme allí la punta de mi dedo pequeño. ni hablo del dolor. a los terneros, parece que mi dolor les da un poco lo mismo. tiernas criaturas de dios, os voy a pinchar, será mi venganza y vuestra redención.

16:30 - los terneros están vacunados, y mi dedo pequeño ahora tiene en su extremidad un glande de color lila oscuro, redondo y de un tamaño muy digno. el conjunto dedo pequeño más glande lila parece una amanita falloide. así que por algo y no sin razón la llaman falloide, pienso entonces.

16:35 - resulta que este buen hombre tiene otros terneros en otro pueblo y, bueno, quiere vacunarlos también, "ya que estamos". evidentemente, ya no tengo más vacunas para hacerlos. la ira no existe, es una ilusión de la mente.

16:40 - vruum. hiiik. vrum, vruuum. hiiik. vrum. hiiiik: la curva no existe, es una ilusión de la mente.

16:55 - ya estoy en la clínica, para coger más vacunas. el tiempo (perdido) no existe, es una ilusión de la mente.

17:20 - ya estoy en la otra granja del mismo hombre, para vacunar sus 26 terneros. esta vez, pienso, es al revés : tiene más animales en la granja secundaria que en la principal. esta sensación de haber penetrado en su negocio por la puerta de atrás me estremece un poco. como un polvo adultero entre contrabandistas disfrazados para el carnaval. ¡cuánto misterio!

17:40 - ya estoy en el coche, regresando a la clínica. se me ocurre que los ganaderos vascos son muy pocos pero todos con muuuchas granjas. con la lentitud de los veterinarios y de los servicios de higiene, consiguen aparecer en todas sus granjas sucesivamente, pero realmente, son ellos mismos, que son pocos. se me ocurre que hacen exactamente lo opuesto de los taxistas chinos - según una leyenda urbana de Barcelona - que tienen un taxi para 5 taxistas... y un pasaporte también. lo interesante es que a nivel global, tanto los Chinos como los Vascos mueven mucho dinero. pero con técnicas opuestas. ¿serán dos caras de la misma moneda?

17:45 - en este momento de mi reflexión, pienso que seguramente esta verdad está expresada en el Tao-Te-Chin de una forma muy metafórica. el Tao-Te-Chin me parece una lectura más digna que el poder del ahora, pero nunca consegui tragármelo. de repente noto como me duelen la cabeza, la rodilla y el glande de mi dedo pequeño, así que en lugar de seguir más adelante con mis reflexiones, voy y me pego una ducha bien caliente.

18:00 - estoy limpio. huelo a shampú de aloe vera y kiwi y soy la persona más feliz del mundo. quemo incienso, abro un vino común que sé que me va a saber a maravilla y me tomo una copa mientras hago el papeleo del día. en la vida, siempre hay un momento en el que estás cubierto de mierda, la rodilla dolida y el resto del cuerpo y del alma bastante jodidos. Pero a los que te miran con desdén, siempre les puedes hablar de la paratuberculosis que tienen metida en su casa. eso sí, lo tiene que decir el Tao-Te-Chin en algún lugar. de alguna manera. aunque sea muy metafóricamente.


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A pesar de la fecha de publicación de este post, en febrero del 2010, este relato "un día en la vida" es anterior y diría que lo escribí en 2008, el primer año que fui al País Vasco a hacer saneamiento de ganado. Lo entré en el año 2010 para que estuviera con los demás "Avant la lettre", una serie de posts escritos antes de Un(t)raveling, pero que tuve ganas de incluir, ya que abandoné y cerré el blog en el que los tenía todos.
"Sabe más el diablo por viejo que por diablo" dicen en España. También dicen que "Los años no vienen solos". Encontrarán en este blog bastante más relatos de y sobre el trabajo de saneamiento en País Vasco menos traumáticos y en los que - espero - se nota más el disfrute y el placer de estar por estas tierras, con esta gente y estos paisajes... Lo releo y me acuerdo de cuánto me estresaba, de cuánto sufría entonces, haciendo mi tournée, y me da ternura y hasta algo de nostalgia...